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Llegar, en busca de la paz que la tierra de uno no le da

Una familia venezolana que desde hace 45 días se ha radicado en Junín relata en primera persona cómo se vive en un país cuyos habitantes pasan hambre, no tienen medicinas ni libertad para expresarse

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Por miles salen de Venezuela a diario sus ciudadanos, buscando un horizonte frente al hambre, la falta de medicamentos, la inseguridad y el no respeto a los derechos humanos.

Macro Recargas

Tres de ellos, el matrimonio compuesto por Diyira Yibrin –embarazada- y Armando Rodriguez y la pequeña Amanda de apenas dos años y 10 meses, gracias a la buena voluntad de un argentino, hace 45 días llegaron a Junín.

Ellos son abogados con trabajos estables que se fueron resquebrajando por ser opositores al régimen de Nicolás Maduro aunque no fue el detonante a la hora de tomar la determinación de huir.

Diyira está cursando su sexto mes de embarazo y el antecedente que les tocó vivir con el nacimiento de la pequeña Amanda, prematura, pesó más que nada en la balanza.

Fue una decisión “muy dura. Sobre todo tener que  dejar a los afectos más que cualquier cosa material” explica a Grupo La Verdad Armando.

 

UN ANTECEDENTE FUE EL DETONANTE

 

La decisión de abandonar Venezuela no fue sencilla. Armando recuerda que “mi familia sabía desde hacía bastante tiempo que me quería ir. No quería llegar al extremo que llegamos. Cuando nos enteramos que  vendría otro niño, Diyira recapacitó. Ya lo habíamos pasado con Amanda y gracias a Dios salimos bien. No podíamos volver a tentar a la suerte”

El matrimonio recuerda que su hija –que hoy tiene dos años y diez meses-, nació “a pre término, a los siete meses. Y si no hubiera sido por los médicos y enfermeras, Amanda no estaría aquí”.

Explican que la niña nació con poco más de un kilo doscientos gramos de peso.

“En aquellos días, mientras nuestra hija salía adelante, nos compenetrábamos con los otros padres. Hemos llegado a ver a niños que fallecían después de dos meses por falta de insumos básicos y ni contar cuando en algún momento por falta de luz los equipos dejaban de funcionar”.

En la actualidad, “no hay ni siquiera lo básico que puede ser una gasa. Hemos visto morir a niños por falta de un catéter. Y eso es grave.” agrega Armando. . Los médicos están muy bien capacitados pero no tienen las herramientas necesarias “

Cuando llegó Amanda, estuvo internada 26 días por su bajo peso. Y la externaron con 1.280 k. Allá la política es mantener a los niños en Neonatología hasta que pesan 1.100. Después les quitan la respiración y los pasan a cuidados intermedios para que engorden. Luego nos dan una preparación previa  y la entregan porque hay que darle la oportunidad a otro niño que nace en las mismas o peores condiciones”.

“La incidencia de prematuros es muchísima” recuerda Diyira.. “Si bien no fue mi caso que rompí bolsa por exceso de líquido amniótico y por eso se adelantó el nacimiento, en general, en Venezuela cuando nace un bebé prematuro es porque la mamá nunca tuvo controles. No saben siquiera sus semanas de gestación porque nunca se sometieron a controles. Aparecen infecciones que adquieren las madres pero como no están los medicamentos para tratarlas, llega el nacimiento del bebé prematuro”.

A ello se suma el costo de una cesárea. “Hasta hace 45 días era de veinte millones de pesos cuando el seguro de trabajo te cubre 5”.

 

 

EL REGRESO DE LAS ENFERMEDADES ERRADICADAS

 

La  difteria y otras enfermedades que estaban  erradicadas están volviendo a surgir por falta de controles sanitarios “y el Gobierno se niega rotundamente a aceptar cualquier tipo de ayuda sanitaria. Es inconcebible. Difícil de entender. Difícil de creer. Porque se te está muriendo la gente y eres indolente,  incapaz de ponerte la mano en el corazón y aceptar esa ayuda para salvar a tu coterráneos” sostienen al referirse a Nicolás Maduro.

 

LA DEFENSORIA DEL PUEBLO

 

Diyira, en Venezuela, trabajaba en la Defensoría del Pueblo del Estado de Nueva Esparta como adjunta. “Los garantes de los derechos humanos en el Estado que ni siquiera teníamos nuestros propios derechos garantizados”

Tenía  “compañeros inigualables, abnegados” que trabajan  “ocho horas sin luz,  sin ventilación  ni aire ni ventanas con un clima durante todo el año como el de ahora aquí” En esas condiciones y “estando embarazada era imposible permanecer ocho horas en una oficina. Sin siquiera un baño. Y a pesar que el Ministerio de Sanidad hizo una inspección en la sede y ordenó cerrarla, ni siquiera le hicieron caso”

En cuanto a los reclamos más frecuentes de los ciudadanos en esa oficina, Diyira explica que los más frecuentes  son salud, alimentación y seguridad. “En materia de derechos humanos es imposible garantizarlos y eso produce mucha frustración. Inspeccionar un servicio de neonatología, ver a tantos niños fallecidos y no poder hacer nada es frustrante porque a pesar de tener que ser un organismo imparcial, tu jefe inmediato acata las normas y reglas que el Gobierno imparte”.

Al tomar conocimiento en su trabajo que tanto Diyira como su familia –padres y hermanos- eran opositores, “comenzaron  el acoso  y el maltrato. Pero “cómo no ser opositores si se está muriendo la gente. No se entiende cómo puedes levantar la mano izquierda, vestirte de rojo y seguir diciendo con hambre y sin empleo con Maduro me resteo^”. Hay opositores que lo hacen pero tienen que estar callados porque ese trabajo es el único, es el que les da el seguro, lo poquito para alimentarse y sobrevivir. Y lo entiendo porque tienen a sus hijos y si se enteran hacen todo para echarte”.

Definitivamente “tomamos la decisión de venirnos. Huir. Ni siquiera renuncié. Es más, estando en Argentina, fue tanta la presión a mis familiares y las amenazas, que tuve que renunciar por la tranquilidad de los que quedaron allá”.

 

ARMANDO

 

Armando era Jefe de Asesoría Jurídica de la Zona Educativa del Estado de Nueva Esparta, “trabajaba para el Gobierno. Pero hay mucho proselitismo. En todas las áreas hay “un cuadro de Chávez,  un cuadro de maduro y otro del Ministro y se perdía demasiado tiempo en reuniones políticas sin  encargarse de lo importante en materia educativa. Se perdía demasiado tiempo”.

“Cuando nace Amanda, me voy de vacaciones y ellos me retiran de la nómina. El detonante para el despido fue cuando a comienzos de 2017, mandan a todos a sacar el Carnet de la Patria y yo envío un comunicado a mi Supervisor inmediato diciéndole que no estaba de acuerdo en sacar un carnet para tener acceso a la comida. No me parecía justo ni lógico. Eso bastó y sobró para que me despidan”.

Luego, “empecé a trabajar en la gerencia deportiva de un equipo de baloncesto que pertenece al Estado y estuve cobrando salario hasta el mes de mayo. Después, nunca más y nos estuvimos manteniendo con el sueldo de mi esposa”

“No llegamos a no comer pero sí a tener que cambiar la calidad y manera de nutrirse

 

EL CARNET DE LA PATRIA

 

“La calidad de vida de los venezolanos, incluso los más pudientes, ha desmejorado en un 100 por ciento. En Margarita, teníamos antes de venirnos, más de un mes y medio sin carne de vaca ni de pollo. No había en ninguna parte y sólo comíamos  de cerdo hasta que la doctora, cuando lo supo, nos dijo que no porque no hay controles sanitarios”

Aclaran que otro acceso a la alimentación es a partir del Carnet de la Patria que les da acceso a lo que se llama CLAP que no te garantiza el alimento sino que es una manera de controlar. En las filas del supermercado “te marcan el brazo con un sello o marcador como a las reses. Así la Guardia Nacional lleva un orden”.

 

Alucina ver la cantidad de gente desde las tres de la mañana hacer fila sin saber qué van a sacar  qué te van a dar. Llega el camión y a correr”.

 

EL EXILIO

 

Soy  venezolano, – añade Armando-  pero mi país es mi familia. Es lo que realmente me duele. No puedo quedarme de brazos cruzados y ya que no puedo cambiar el sistema tomamos la decisión  que para muchos es valiente y para otros es cobarde, salir de Venezuela

A Junín llegamos a comienzos del mes de enero gracias a mi papá” aclara Armando Rodríguez. “Por el nexo del baloncesto ya que desde los 90 trabaja y creó vínculo con Alfredo Tarot. Sólo lo conocíamos por teléfono y de la manera más desinteresada nos ha prestado su apoyo, su ayuda hasta el día de hoy. Su familia, su hijo, su madre. Ellos son la familia que Argentina nos ha otorgado”.

 

 

 

Haciendo Obras 2

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