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La venta legal de armas bajó en el país y crece el mercado clandestino

Carlos Ceratto, propietario de un comercio de ventas de armas y agente del ANMAC (Agencia Nacional de Materiales Controlados, ex RENAR) relató que los trámites de acceso y el costo elevado de la credencial perjudican al sector.

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Carlos Ceratto, propietario de un comercio de ventas de armas y agente del ANMAC (Agencia Nacional de Materiales Controlados, ex RENAR), afirmó que la venta de armas legales ha caído de manera notoria en el último tiempo y que el mercado ilegal se encuentra “más vigente que nunca”. Entre las razones, relató que “la parte legal es complicada y tiene un costo muy elevado” y es por eso que la gente se vuelca por la compra clandestina.
“Se venden muchas menos armas, la parte legal es complicada, con un costo bastante alto, con alguna desorganización de parte del gobierno para brindar las posibilidades al usuario que legitime sus armas. Eso hace que el movimiento de armas y de la documentación de las armas sea menor”, señaló Ceratto en diálogo con Radio Junín.
En ese sentido, dijo que “no se ha empro-lijado el trámite de tenencia con el cambio de gobierno” y remarcó que “el costo para abrir un legajo en ANMAC, es de 6000 y 7000 pesos y si hay que viajar para hacer el trámite se pueden superar los 10.000 pesos”.
Por otra parte, el comerciante consideró que “lo que se está haciendo bien es la mejor reglamentación. Hoy va a tener arma aquel que sabe usarla, antes cualquiera tenía acceso. Este trabajo ha sido interesante, falta ponerlo en práctica de una forma más barata y más práctica”.

Mercado negro
En cuanto al crecimiento de las armas ilegales en el país, Ceratto apuntó que “la gente no renueva las credenciales y busca en el mercado negro que está más vigente que nunca por los papeles”.
En tanto, señaló que “en el mundo más allá del mercado negro hay solo dos países en que la tenencia de armas es liviana y casi incontrolable, Argentina y Estados Unidos”.
Luego, expresó que “acá en un momento había 40 fábricas de armas nacionales sin control de calidad, todas esas llenan el mercado negro porque los registros anteriores nunca sacaban las credenciales”.
A los argentinos no nos gustan los papeles. Para el registro de armas hay que hacer una averiguación de antecedentes, un psicofísico, una instrucción de tiro, elevar la documentación y luego recibir su credencial, pero la gente quiere que las cosas sean más prácticas”.

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