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La revolución tecnológica

Escribe Mariano Briolotti (*)

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Hemos sumado cientos de conceptos tecnológicos en poco tiempo: energías renovables, robótica, impresión 3D, realidad virtual, drones, inteligencia artificial, conectividad, “internet de las cosas”, “nube”, vehículos autónomos, ciberseguridad, entre muchos otros. Estos términos han abandonado el mundo de la ciencia ficción y resultan tan habituales que hemos naturalizado su presencia. La tecnología evolucionó exponencialmente y una vez más podemos comprobar las consecuencias impactantes de su avance.

Históricamente, las revoluciones industriales generaron transformaciones económicas y sociales sustentadas en tres pilares: la energía, la comunicación y el transporte.

Durante la primera revolución industrial, el carbón se transformó en el gran generador energético. La máquina a vapor revolucionó la imprenta aumentando la velocidad y cantidad de publicaciones, disminuyendo los costos y permitiendo un mayor acceso a la información. Los ferrocarriles hicieron lo propio con el transporte, motivando sensibles transformaciones sociales, en la logística industrial y en el comercio.

Más tarde llegó la segunda revolución industrial impulsada por el uso del petróleo como fuente de energía, motorizando el transporte terrestre, aéreo y marítimo. La generación de energía eléctrica, la producción en masa, la introducción de la línea de montaje, y la implementación de dispositivos como el telégrafo y el teléfono que permitieron la comunicación a kilómetros de distancia, suscitaron profundos cambios sociales.

Según Jeremy Rifkin, estamos atravesando la tercera revolución industrial, donde nuevamente el desarrollo de las tecnologías comunicacionales coinciden con novedosos sistemas energéticos. Si bien este proceso se inició en los años setenta del siglo pasado con la automatización de procesos industriales gracias a los avances en la electrónica y la computación, en la actualidad se ve potenciado por la utilización de las energías renovables y los medios digitales, que junto con las redes sociales y los motores de búsqueda han ampliado las relaciones interpersonales y universalizado la información.

Datos
Hoy por hoy, la gran disponibilidad de datos, las conexiones inalámbricas y los avances en inteligencia artificial, preanuncian una cuarta revolución industrial, donde las plantas fabriles se transformarán en fábricas inteligentes, con intercomunicación continua e instantánea entre las estaciones de trabajo que componen las cadenas de producción.
Es importante aclarar que las innovaciones disruptivas no sólo alcanzan a las empresas, sino que también llegarán directamente a las sociedades, que, al incorporarlas, modificarán sus costumbres y estilos de vida.

Tecnologías disruptivas
¿Está nuestra sociedad preparada para incorporar tecnologías disruptivas?
Al parecer, muchas de estas innovaciones siguen siendo altamente resistidas en la región. Según un estudio realizado por el INTAL (Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe, dependiente del Banco Interamericano de Desarrollo), sólo 23% de los latinoamericanos estaría dispuesto a viajar en un vehículo tripulado por un robot, mientras en los Estados Unidos este porcentaje asciende al 44%.
El 22% aceptaría ser operado a la distancia y sólo el 8% estaría dispuesto a comer carnes producidas artificialmente. El mismo estudio puso en evidencia que la población usuaria de Internet (49% de la población regional total) es algo más receptiva a las tecnologías disruptivas, pero también avizora que, aunque el 44% de los latinoamericanos tiene smartphones, sólo el 14% realizó compras por e-commerce en el último mes. En este sentido, el INTAL destaca la presencia de factores, más allá de los culturales, que pueden incidir en la baja penetración del e-commerce en la región, como por ejemplo, la disponibilidad de tarjetas de crédito u otro medio de pago electrónico, la seguridad y confianza en el sitio de pago, la confianza en el medio de entrega, entre otros.

Avance científico
Arthur C. Clarke formuló tres leyes vinculadas con el avance científico. La primera de ellas está en su libro Profiles of the future de 1962 y dice: “Cuando un científico distinguido pero de edad avanzada afirma que algo es posible, casi con toda seguridad está en lo cierto. Cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente se equivoca”.
Esta frase es anterior a muchas cosas “inimaginables” que forman parte de nuestra vida cotidiana. El desafío consiste en absorber con mayor fluidez los cambios que la vorágine tecnológica nos vaya proponiendo.

(*) Diseñador industrial, profesor universitario y Director Provincial de Promoción de la Tecnología e Innovación – MCTI PBA.

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