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La Pastoral Social llama a recomenzar desde un diálogo auténtico

Con la presencia de Alberto Fernández, cerraron las jornadas «Recomenzar la Argentina y la Patria Grande». Mons. Ojea y Mons. Lugones exhortaron a «soñar juntos» y a consensuar un nuevo pacto social.

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La Comisión de Pastoral Social (Cepas) cerró el 30 de octubre las jornadas “Recomenzar La Argentina y La Patria Grande”, con la consigna “El diálogo social para la igualdad”, que durante una semana se transmitieron a través del canal de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

Inició las exposiciones el senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires de Juntos por el Cambio, Martín Lousteau, sostuvo que para recomenzar la Argentina es necesario dialogar, pero también tener un diagnóstico de la situación.

“Llevamos 26 años sin crecimiento del PBI per cápita y hemos registrado récord de default”, advirtió, subrayando que la pandemia que agravó sensiblemente la situación.

“La idea de recomenzar es una idea interesante, pero nos impone que empecemos ya”, dijo al señalar que el país padece dos desequilibrios: uno social y otro externo. El economista planteó que corregir ambos no es tarea sencilla: para corregir el desequilibrio social se necesita más gasto y dólar más bajo. Para corregir el desequilibrio externo, todo lo contrario.

Para Lousteau, lo que genera el mayor desequilibrio es el “mal Estado”, que gasta mucho y mal. El Estado se vuelve impotente cuando se apropian de él los políticos, cuando se convierte en un estado manipulado. “Cuando se extravía el Estado, se extravía el bien común. Necesitamos un Estado honesto y transparente”, afirmó.

Lousteau destaco que la encíclica Fratelli tutti pone en escena la otra cara, la de los ciudadanos comunes, los trabajadores, los desocupados, pobres y marginados. Y Llamó a compartir entre todas la idea de un futuro común, para alimentar la cooperación y no la acción de cada día.

Libertad e igualdad
El senador abogó por la libertad y la igualdad, pero teniendo presente que son contradictorias y no pueden aplicarse sin la fraternidad.

“El primer punto es el diálogo, si no, no queremos el bien común”, sostuvo, e indicó que éste es responsabilidad es de todos, pero mucho más de los gobiernos y de la Política, ya que ésta debe discernir que vivir mejor no es que los índices macro económicos den mejor, sino que la sociedad esté mejor.

Lousteau cerró citando a Robert F. Kennedy: “Nuestro PIB tiene en cuenta, en sus cálculos, la contaminación atmosférica, la publicidad del tabaco y las ambulancias que van a recoger a los heridos de nuestras autopistas. Registra los costes de los sistemas de seguridad que instalamos para proteger nuestros hogares y las cárceles en las que encerramos a los que logran irrumpir en ellos. Conlleva la destrucción de nuestros bosques de secuoyas y su sustitución por urbanizaciones caóticas y descontroladas. Incluye la producción de napalm, armas nucleares y vehículos blindados que utiliza nuestra policía antidisturbios para reprimir los estallidos de descontento urbano. […] En una palabra: el PIB lo mide todo excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida.”

A continuación, tomó la palabra el doctor Gustavo Béliz, secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, quien afirmó que, en el lenguaje, existen palabras capicúas, por ejemplo “odio”, que leído al revés es “oído”. Por lo que consideró que hay que pasar del odio a escuchar y pensar en el otro. Abogó por una “sinfonía de la concordia” y desterrar el “virus de la resignación”.

Béliz agregó que existen dos acepciones para la palabra Utopía: “Ou-topos” que significa el lugar que no puede ser y “Eu-topos” que significa el buen lugar, el lugar posible. Es la segunda, la acepción en la que debemos pensar. “Entender al otro, es abrir el corazón. (…) Escuchar sinceramente, es ayuda fraterna”, graficó y estimó que hay que buscar el silencio del yo por un nosotros más pleno.

“Adolfo Pérez Esquivel señaló: los puños cerrados no siembran”. “Hay que cuidarse del monocultivo del pensamiento”, precisó, y afirmó que hay que dejar de usar la palabra como medio de provocación, de agresión, y que, debemos erradicar el contagio, para lograr una reconstrucción de la esperanza.

Ideales
En otro orden, el funcionario señaló que los partidos políticos mueren por la falta de ideales. Como reclama Francisco, hay predicar la santidad política, con alegría y hospitalidad. También resulta necesario, agregó, un acto de heroísmo, de escuchar a los más pobres, a los descartados. Asimismo, pidió recordar a Francisco que habla de los santos de la puerta de al lado “y ser constructores de miles y miles de santos de la puerta de al lado”.

Béliz resaltó tópicos indispensables en la política de Estado: asignación universal, no caer en endeudamiento tóxico, trabajar al servicio del bienestar común, ir a un real federalismo, escuchar juntos al pueblo (ya que los pueblos tienen memoria), y caminar unidos, puesto que “ojo por ojo, la Argentina quedará ciega”.

A continuación, monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la CEA, dio la bienvenida al presidente de la Nación, Alberto Fernández, y trajo a la memoria ese 27 de marzo en el que el papa Francisco reza el Evangelio en soledad y habla de la barca en la tempestad, exhortando a remar todos juntos en medio de la pandemia.

El prelado pidió “soñar juntos”, “ver que el otro es un hermano, reserva de esperanza”.

Fuente: AICA

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