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La otra cara de la “We Party”

Varios jóvenes que asistieron a la fiesta hablaron con Grupo La Verdad y denunciaron, entre otras cosas, abuso policial.

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Empezó a las 19, en una quinta alejada, con casi 300 jóvenes que sólo buscaban divertirse. Sólo pasaron dos horas y todo se salió de control, llegó la policía con una orden de allanamiento y la historia recién empezaba.

“Vimos luces por todos lados y policías que entraban hasta con moto adentro de la quinta”, recuerda una de las jóvenes, mayor de edad, que se encontraba en la pileta en el momento que se vieron sorprendidos por los efectivos, y sigue: “Yo salí del agua y me tiraron al piso agarrándome de los pelos, nos gritaban que era un allanamiento y dejáramos los celulares. Estuvimos un montón en el piso esperando a que llegara el fiscal del procedimiento”.

Según la joven, el maltrato no sólo fue físico, sino que a varios jóvenes los insultaron y amenazaron, algo en lo que todos concuerdan. Incluso, según una menor de 14 años, había un grupo de chicos sentado a quienes llegaron a amedrentar con el arma, ya que los apuntaban mientras les gritaban que se tiraran al piso.

“El chico que se ve en el video vomitando fue porque le pegaron en la panza”, cuentan, pero no fue el único, según afirman, ya que varios jóvenes se fueron doloridos por los zamarreos y golpes recibidos, incluso un joven recientemente operado que habría sido maltratado por los efectivos por defender a una chica a la que trataban de doblegar tirándole el pelo. “A uno lo desmayaron porque le pusieron la rodilla en la nuca para esposarlo”, denunciaron.

“Fue horrible”, dice la mayoría de los presentes en la “We Party” mientras recuerdan esas dos horas y minutos que se encontraron con los efectivos que les realizaban los estudios correspondientes. Sin embargo, sostienen que les llegó el comentario de que había gente vendiendo drogas, pero que en ningún momento vieron a alguien consumiendo o que estuviese “puesto”, como dicen para referirse a alguien influenciado por los estupefacientes.

Para los chicos fueron momentos llenos de incertidumbre, asombro, enojo, y un mix de emociones y sensaciones: “Estábamos pasándola bien, no nos tienen que tratar así”. Otra cuestión en la que la mayoría de los jóvenes coinciden es que los maltratos más grandes se dieron por parte de policías mujeres y que “ya no sabés si tenerles más miedo a ellas o a los hombres”.

Los jóvenes, además, nombran un hecho que les llamó la atención mientras estaban recostados en el pasto “sobre los cardos”. Todos destacan que hubo una irregularidad en el proceso ya que se hizo la vista gorda y se dejó que uno de los chicos se fuera a su casa sin pasar por los controles. “Preguntaron dónde estaba y le dijeron que se parara y se fuera”, aseguraron.

Finalmente, como si fuera poco “después de que revisaron a todos e hicieron los test de alcoholemia”, los que pasaron las pruebas podían irse, pero “llegaron los inspectores y empezaron a cargar las motos de todos sin importar si estaban los papeles o no”.

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