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La mala nutrición, un creciente problema en terapia intensiva

“Sabemos que un paciente mal alimentado tiene un riesgo mayor de complicaciones, entre ellas la muerte”, afirmó Paul Wischmeyer.

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La mala nutrición es un de los graves problemas que enfrenta el paciente internado, que puede experimentar deterioro cognitivo o debilidad adquiridos en la unidad de cuidados intensivos.

Así lo advirtió Paul Wischmeyer, director de Servicios Nutricionales del Sistema de Salud de la Universidad de Duke, Carolina del Norte, Estados Unidos, quien destacó que si bien en los últimos 10 años la mortalidad en hospitales por infecciones y cuadros graves se redujo significativamente, “sin embargo, datos recientes demostraron que durante ese mismo período se triplicó el número de pacientes que se envía a rehabilitación luego del período de internación”.

Wischmeyer remarcó que “dado que la mitad de los casos fatales registrados en la unidad de cuidados intensivos durante el primer año se producen tras la externación, se desconoce cuántos de estos pacientes retornaron a sus hogares”.

“Entre el 50 y el 70% de las personas que “sobreviven” tras pasar por la unidad de terapia intensiva experimentan deterioro cognitivo o debilidad adquiridos en la unidad de cuidados intensivos. Entonces nos surgen interrogantes: ¿se salvan vidas o se crean víctimas? ¿Se trata de una victoria o de una derrota?”, indicó el especialista estadounidense.

El experto, de visita en Buenos Aires, puso de relieve que para prevenir este cuadro, “el paciente que sufre debilidad post terapia intensiva necesita un tratamiento que ponga especial énfasis en la nutrición” a partir de nuevas estrategias alimentarias que permitan cubrir todas las necesidades calóricas y proteicas de ese contexto específico”.

“Sabemos que un paciente mal alimentado tiene un riesgo mayor de complicaciones, entre ellas la muerte. Y la complicación aumenta tres veces. Esto le cuesta mucho dinero tanto al gobierno como a las autoridades sanitarias”, añadió.

Wischmeyer afirmó que los médicos no identifican “la mala nutrición” de los pacientes y agregó que “en realidad la alimentación que se les brinda es muy pobre, muy limitada, pasan hambre”.

“Tenemos datos de miles de pacientes en todo el mundo que lo que le estamos dando a los pacientes en terapia es la mitad del requerimiento calórico en sus primeras dos semanas de internación y le estamos dando un tercio de las calorías que necesitan para recuperar sus fuerzas. Es un problema porque si yo fuera director de una cárcel y trato así a los convictos me despiden. Y en medicina parece que está bien y no lo está”, ejemplificó.

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