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La madre de Gabriela Viagrán, “decepcionada” con la Justicia

Esta semana, María Cristina Robert brindó una entrevista a La Verdad en la que contó cómo se siente, qué rumbo tomó la causa y cómo hace para “sobrevivir” después de lo que le pasó a su familia.

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Por Redacción La Verdad

María Cristina Robert tiene una herida abierta hace nueve años. Y no la puede cerrar. Hizo todos los intentos posibles: se movió, presentó escritos, denunció, se asesoró, cambió de abogado, habló con medios de todo el país y nada de eso resultó suficiente.

Por momentos piensa que todo lo que hizo es poco, y mientras tanto asegura sentirse “decepcionada” porque “no hay justicia” para sus familiares. Pero por otro lado deja en claro que no está dispuesta a bajar los brazos y promete ante quien quiera escucharla que seguirá adelante con su “búsqueda de verdad”.

El 8 de diciembre de 2009 Robert recibió la noticia que jamás hubiese querido recibir. Después de 24 días de incertidumbre, dudas, conjeturas e inacciones de todo tipo le hicieron saber que el auto en el que viajaban su hija (Gabriela Viagrán), su yerno (Fernando Pomar) y sus dos nietas de tres y seis años había aparecido a la vera de la ruta provincial 31, a siete kilómetros de la ciudad de Salto. Y que todos sus familiares habían sido encontrados sin vida.

Entre el 14 de noviembre- cuando emprendieron viaje desde José Mármol, localidad del sur del Gran Buenos Aires en la que residían, hasta Pergamino- y el octavo día del último mes de ese año centenares de policías los buscaron pero no lograron encontrarlos.

El caso se mediatizó a nivel nacional y decenas de llamados a las autoridades aseguraban haber visto el Duna Weekend rojo en distintos puntos geográficos del país. Una de las primeras hipótesis no descartaba que la familia podía haber sido secuestrada. Sin embargo, el automóvil fue hallado volcado entre pastizales a un costado de la ruta, a unos 40 kilómetros de Pergamino, donde había protagonizado un accidente.

Los cuatro cuerpos se encontraron a pocos metros del vehículo y la autopsia realizada estableció que todos habían muerto como consecuencia del siniestro vial. Qué pasó en esos “eternos” 24 días de 2009 es una pregunta que Robert todavía no puede responder ni responderse.

“El sufrimiento sigue”
Hoy, a la distancia, la madre de Gabriela Viagrán se presta al diálogo con La Verdad y, pese a la angustia que le provoca, vuelve a referirse al caso.

“Hasta ahora no hay avances, el abogado que está a cargo de todo es Pablo Majul (el que lo antecedió fue Aquilino Giacomelli) y por cualquier cosa yo me comunico con él. Pero lamentablemente mucho más para decir no tengo”, responde Robert, con cierto grado de resignación, ante la primera consulta.

“Estoy muy decepcionada. No se ha hecho casi nada en todo este tiempo. Pero no me voy a dar por vencida, que se le haga un juicio al Estado, no sé. Alguna respuesta va a tener que haber…”, agrega inmediatamente con la voz firme y tono decidido.

También recuerda que “los policías que estaban presos (habían sido imputados por falsificar actas en las búsquedas) ya están libres”. Y sostiene en la continuidad de la entrevista que “Police (Karina, la fiscal que tomó intervención apenas iniciado el proceso judicial) es otra caradura que sigue trabajando como si nada hubiera pasado y a mí todavía nadie me dio una respuesta”.

En mayo de este año, cuando la Justicia determinó la absolución de dos efectivos de la Policía bonaerense que en primera instancia habían sido condenados -durante 2017- por falsificar actas de rastrillaje en 2009, la abuela de Pilar y Candelaria había manifestado que “dejar el caso sin responsables” le generaban un “dolor y una impotencia muy fuerte”.

Y hoy lo reafirma: “La verdad es que se me hace muy difícil, pasé por un montón de cosas, ahora hay otro abogado…pero el sufrimiento sigue. Parece que a nadie le importa, como madre y como abuela sigo decepcionada”.

El 8 de diciembre próximo se cumplirán nueve años de la trágica aparición de la familia Pomar a la vera de la ruta por la que transitaba para llegar desde el conurbano bonaerense hasta Pergamino. Ese día se vieron sobre la cinta asfáltica una huella de doce metros de frenada y partes del auto en la banquina. Los responsables de la investigación habían dicho, no obstante, haber hecho rastrillajes por tierra y agua e inspecciones desde el aire.

Las falencias en la búsqueda de la familia generaron, en aquel entonces, duros cuestionamientos en todos los niveles de la cadena de responsabilidades. Esos mismos cuestionamientos son los que hoy plantea María Cristina Robert, que sigue sin saber qué fue lo que realmente pasó en aquellos “eternos” 24 días. En tanto, sigue esperando “justicia”.

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