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La industria molinera tuvo un último trimestre de 2018 “muy complicado”

“El Estado tendrá que tener una visión más amplia, caso contrario asistiremos al cierre de más empresas este año”, consideró Diego Cifarelli, presidente de la FAIM.

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De manera unánime, en noviembre pasado Diego Cifarelli fue ratificado como titular de la FAIM (Federación Argentina de Industria Molinera). Un grupo importante de empresarios certificó el compromiso con el rumbo asumido en un sector trascendente para la economía diaria.

En su cuarto período al frente de la entidad Cifarelli intentará mejorar a partir de su trabajo un año que no fue del todo positivo para el sector, teniendo en cuenta la coyuntura económica del país.

“El año fue malo para la mayoría de los sectores de la producción, que ha sido muy castigada a nivel general. La industria molinera tuvo un último trimestre de 2018 muy complicado. Las retenciones a la exportación nos complicaron en demasía”, evaluó el dirigente.

“Más allá de eso en el primer eslabón la cadena harina – trigo ha brillado. Creo que la mejor noticia es que otra vez volvemos a tener un volumen de trigo importante, que le permite al país hacer planes a través de la venta del grano o del farináceo. Estamos para pelearla, la materia prima la tenemos”, agregó en el mismo sentido.

“El foco tenemos que ponerlo en dar vuelta la ecuación este año. Hemos reestructurado con las empresas algunos planes para que no quede mano de obra desocupada. Me queda la tranquilidad de que no quedan ollas sin comida en ninguna familia molinera, pero me gustaría que esas ollas estén mejor”, graficó seguidamente.

“Si no se les saca el peso impositivo que las empresas tienen hoy para producir, va a ser complicado. Lamentablemente es muy difícil producir en este contexto, el campo lo demostró cuando le sacaron el freno de mano. El Estado tendrá que tener una visión más amplia, caso contrario asistiremos al cierre de más empresas este año. Trato de hablar con los funcionarios desde la molinería y desde algún sector productivo”, analizó por otro lado.

“En el último trimestre de 2018, con la vuelta de las retenciones, el volumen de exportación de harina cayó un 60 por ciento. Hay situaciones que hay que superarlas, Argentina venía encaminada para ser número dos del mundo en exportación de harina y con este impuesto nos caímos al puesto décimo. Estoy trabajando con las autoridades, armamos una mesa con el ministro Sica y también conversamos sobre logística con el ministro Dietrich para ver si podemos volver a ser competitivos. El impuesto a la generación de trabajo es un impuesto odiado”, remarcó.

Lo que viene
“Argentina es un país muy competitivo, Brasil nos compra mucho trigo. Igualmente la asunción de Bolsonaro abre la puerta de trabajo de Argentina con otros países. La situación es preocupante pero no para ‘cortarse las venas’, Argentina tiene capacidad para cerrar acuerdos bilaterales con el país que se le ocurra. Obviamente nos interesa Brasil como socio, pero nosotros sabemos que somos importantes también”, dijo a continuación.

“Lo que espero es que los modelos de producción puedan tener un espacio de trabajo más allá de las chicanas políticas propias de un año electoral. Espero que no se paralice nada. Argentina es un conglomerado industrial como no existe ninguno en el cono sur. Yo creo que las empresas industriales este año hagan punta, y que generen la riqueza necesaria para tener un año normal. Pero va a estar difícil”, visualizó Cifarelli de cara a los meses previos a los comicios.

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