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La esperanza y el mito de Sísifo

Escribe:  Sebastián Mario Riglos (*) – Una mayoría de habitantes eligió en las elecciones del año 2015 un “cambio” en el rumbo político y  económico del país, la provincia y la ciudad. Voto confianza o voto castigo, en fin, el mismo resultado. 

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Una mayoría de habitantes eligió en las elecciones del año 2015 un “cambio” en el rumbo político y  económico del país, la provincia y la ciudad. Voto confianza o voto castigo, en fin, el mismo resultado.  Dos años después, en las elecciones del año 2017, se repite el fenómeno, volviendo a depositar su confianza en ese sector político que supo seducirlos en anterior oportunidad, a modo de  plebiscito de gestión  Ocurrió, pese a que muchas de aquellas promesas no fueron cumplidas, ya sea por postergadas, o porque el rumbo de gestión va en otra dirección.  Los números indican eso, con notable y fría crueldad. 

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El fenómeno electoral, a mí entender, en ambas oportunidades guardan en común un punto de contacto, un elemento genérico: La Esperanza.  

Por honestidad intelectual, aclaro que no comulgo del modelo político y económico que supo ganar las pasadas dos elecciones. Pero nada me impide estar preocupado e interesado en que a la sociedad le vaya bien.  

Por eso, me gustaría dirigirme al Señor Intendente, con el respeto que su investidura merece, y compartirle una reflexión: Pienso, en el rumbo elegido por su gobierno, frente a una sociedad que eligió el dialogo en la política y hoy ve confrontación en todos los frentes. Esos sectores que apoyaron su espacio político, hoy les queda solamente la esperanza para aferrarse ante la falta de respuestas. Y no es poca cosa, pero se debe renovar día a día.  

Ayer por la mañana, mate de por medio, un amigo me ilustraba sobre la opinión de Albert Camus y el mito de Sísifo, y de repente se me viene a la cabeza: el votante suyo y la esperanza. Verá usted que Sísifo (en el mito) es privado de la vista, lo vuelven ciego, y es condenado a empujar una piedra cuesta arriba en la montaña, la que inexorablemente esta predeterminada a caer por la pendiente, y deberá el desdichado personaje nuevamente a empujar la misma hacia arriba.  Éste lo hace “esperanzado”, que esa vez, entre tantas, la piedra en cuestión se quede allí en la cima, y su esfuerzo habrá cumplido el cometido.  Metáfora útil para comprender la esperanza depositada por el votante. 

Señor Intendente, esa “piedra” que hoy empuja esa parte de la sociedad que en usted confió es la esperanza, que una y otra vez ven caer y rodar por la pendiente hacia abajo;  hoy esa piedra es cada vez más pesada y difícil de empujar. Notará que aquellos sectores que más comprometidos con las propuestas del “Cambio”: Docentes, camioneros, sectores de las fuerzas de seguridad, jubilados, el campo,  cooperativistas, etc, todos con diferentes matices y características han visto profundizar diferencias o crear frentes de confrontación. Paradójico fue a ver, por ejemplo, a personalidades como el economista Javier Milei, entre otros, en la marcha del 21 de Febrero, quien no es precisamente un exponente de la izquierda combativa ni mucho menos tenga que ver con sectores populares.  Evidentemente algo se está rompiendo. No se ven respuestas en materia de seguridad, repunte económico, la educación tambalea, la inflación no para de crecer, la salud peligra, y los casos de corrupción salpican a propios y extraños. En lo local muchísimas fuentes de trabajo se han visto afectadas: Sectores de la carne, Ferrobaires, y otros tantos ejemplos.  Y, tristemente se lo digo, el problema del tránsito, una de las “Vedette” de su campaña, se está llevando vidas todas las semanas, y no hay respuestas útiles. 

Por favor le pido, póngase al frente y no en frente de aquellos que más necesitan de un Estado presente. No sea solo un gerente de Provincia o Nación, usted es mucho más que eso; su investidura le da la representación de toda esta ciudad que confió de buena fe en su mandato. Honre por sobre todas las cosas los intereses de  las personas que aquí estamos, lo hayan votado o no.  

La confianza de la gente no es eterna, usted lo sabe, es un elemento tan poderoso como efímero. Y necesita de señales claras y concretas para que se renueve. Por eso le pido, con mucha humildad en nombre también de los que no lo votaron, que no defraude a aquellos que sí depositaron confianza en sus propuestas. 

Y sepa, que la esperanza es el primer y último refugio del ser humano antes la desazón, y su pérdida nos conduce, según el citado autor, a la tragedia griega. Gracias por la atención. 

 

 

(*) Militante Peronista – Integrante de la Agrupación 17 de Octubre – y actual Secretario de Acción Social del Partido Justicialista de Junín.  

 

Haciendo Obras 2

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