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La Deportiva

LA DEPORTIVA en el Mundial de Termas

Se aprende a respetar horarios, espacios, tiempos y formas diferentes de expresarse.

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La obsecuencia tiene vueltas, como la vida. Eso de que todo regresa, por experiencias propias, no se puede refundar. De ejemplos hay muchos pero lo más cercano es lo vivenciado. Y lo que se siente, a veces es difícil expresarlo cuando uno es el comunicador y no el comunicado.

Por tercera vez consecutiva estar presente como periodista cubriendo una fecha del Mundial de Velocidad (MotoGP) en Termas de Río Hondo, es valorar que todo el esfuerzo tiene un premio. Porque nunca se termina de aprender y compartir, lo que ambas van de la mano.

Se aprende a respetar horarios, espacios, tiempos y formas diferentes de expresarse. En una fecha de MotoGP los tiempos son estrictos y respetados. Lo que se convoca para las 15:25, se hace a las 15:25. Lo que se dispone en un idioma, se respeta en un idioma. Todo forma parte de un profesionalismo que no permite el error, ya que es la única forma de respeto masivo.

Así sucedió en Termas, así sucede en cada fecha. Por tal motivo lo que el motociclismo era antes, hoy es diferente. Lo que no llegaba a convocar 20 mil almas en Buenos Aires en el 95, hoy supera las 160 mil en tres días de 2017.

Parece utopía en un país que gira por una pelota y no por dos ruedas, en una Argentina que sólo por regiones siente más pasión por el motociclismo que por otro deporte, que convoca más público que la cantidad de habitantes de una ciudad como Termas de Río Hondo.

Está claro que a lo deportivo, una empresa y una mente progresista apoyada en pilotos que no solamente a 330 km/h son rápidos, si no que también saben manejarse fuera de la pista. En el viejo Continental Circus había cosas de zonales, en el nuevo MotoGP hay cosas de otro planeta. Por eso ha crecido, por eso, para quienes no conocen de éste mundo, probablemente imitar o copiar pude hasta mejorar nuestras vidas cotidianas o de los deportes que más nos representan.

Lo inevitable tiene guardias de seguridad y el resto se define por decisiones personales. Que Márquez y Rossi tengan custodia tiene razones que ellos mismos generan dentro de la pista. Vallados y corralito de por medio, allí estaban. El resto de los pilotos caminaban a peatonal abierta por los boxes y la foto o selfie la definían sin seguridad de por medio.  La libertad y la respuesta era sólo una cuestión de actitud.

En el medio de tanto trabajo en boxes, de mecánicos y prensa internacional yendo y viniendo, el tiempo se consume de manera inesperada, porque en una fecha del mundial de MotoGP, todo es cuestión de precisión.

 

 

El MotoGP del lado del fotógrafo

 

Por: Cristian Víctor Borlle

 

Mi segundo MotoGP, mi segunda chance de mostrar lo que hago, porque no es fácil llegar ahí y la mirada atenta de muchos, te pone a prueba permanentemente. Cuatro días a full, conferencia de prensa de jueves, donde los pilotos distendidos, expresan sus vivencias y como encararan el fin de semana, también se aprovecha el primer día para interactuar con muchos colegas del medio que siguen por el mundo al MotoGP, siempre y cuando sea en castellano, ya que la diversidad de idiomas y razas que uno encuentra en la sala de prensa es impresionante. Tendré que aprender inglés en un futuro me parece.

 

Viernes. El viernes ya cambia todo, el sonido es diferente, la adrenalina fluye de otra manera, con el solo rugir de un motor, los boxes se transforman, los mecánicos cambian de marcha, todo tiene que estar listo para la primer prueba del día, también cambia el ritmo de la sala de prensa, los fotógrafos preparamos equipos para empezar a captar las primeras imágenes de la acción, este día la gente ya puede entrar al circuito y las tribuna toman el colorido deseado, para un gran evento.

 

Sábado. El sábado comienza la gran fiesta, gradas a full y los boxes a pleno, personalmente un día especial, ya que había llevado un presente para Valentino Rossi, que pensaba entregar en mano, pero la marea amarilla que se vuelca al circuito para estar lo más cerca de el posible, no te deja espacio para un posible contacto personal.

Como cosa del destino, caminando el circuito me encuentro con Flavio Fratezi, presidente del club de fans de Vr46, lo paro y en un italiano precario, trato de comentarle de mi intención, sin ningún titubeo accedió gentilmente a encontrarse conmigo, así fue, en plena sala de prensa tuve la oportunidad de entregar mi foto de 60×90 cm, la cual va ir derecho a la sede del club de fans en Tavulia, donde se inauguró el museo de los recuerdos de este piloto que a los 38 años sigue tan vigente como el primer día.

 

Domingo. El domingo ya está todo a full, un caos controlado, se apodera de todo, llega la hora de poner la carne al asador, los periodistas preparan sus grabadores y cuadernos para apuntes, los organizadores preparan todo para la gran fiesta, el autódromo explota de gente, la tensión se apodera, como fotógrafo mi cabeza estudia imágenes de donde y como poder moverme para poder estar en el momento justo, para la mejor imagen.

Nos subimos a un transporte que te lleva dentro del circuito, se elige una curva donde puede haber acción y se espera paciente, tres finales que te dan chances a tomar mucha acción, generalmente se busca captar la esencia de la competencia, con imágenes que incluyan acción grupal, caídas, sobrepasos o derrapes, de estos jinetes de las dos ruedas, que fechas tras fecha hacen emocionar a millones de personas en todo el mundo.

Esto es lo que viví en el autódromo de Termas, visto del lado de un fotógrafo.

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