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La decisión de Massa, una clave bonaerense

ESCRIBE ANDRES LAVASELLI – El acercamiento al kirchnerismo que insinuó Sergio Massa es un dato tan relevante para el escenario bonaerense como el –extraño- anuncio de la principal fórmula opositora, que previsiblemente componen Axel Kicillof y Verónica Magario.

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El acercamiento al kirchnerismo que insinuó Sergio Massa es un dato tan relevante para el escenario bonaerense como el –extraño- anuncio de la principal fórmula opositora, que previsiblemente componen Axel Kicillof y Verónica Magario. Es que, de consumarse, ese acuerdo agravaría el pasivo electoral esencial aún no resuelto de María Eugenia Vidal: la tracción negativa de Mauricio Macri.
Dado a conocer por el intendente Martín Insaurralde, el representante más encumbrado del único sector relevante del peronismo bonaerense que lo objetaba, el binomio que encabeza el exministro de Economía es la contracara del renunciamiento a medias de Cristina Kirchner: expresa su intención de que el principal territorio del país en términos electorales quede bajo el control de un incondicional.
Aunque el hecho de que no haya sido confirmada en público –en su entorno hablan de un “proceso” avanzado- deja abierta la remotísima posibilidad de un cambio, lo cierto es que el segundo “dedazo” de CFK por ahora no solo elimina de cuajo la posibilidad de una interna a nivel provincial que repita la traumática experiencia de Fernández y Domínguez 2015, sino que induce un ordenamiento más amplio.
Lejos del fantasma de la resistencia silenciosa que horadó la lista “testimonial” de Néstor Kirchner en 2009, los alcaldes que impulsaban al lomense negociaron que no haya listas camporistas que les compliquen las cosas en sus distritos, esperan un trato razonable en el reparto seccional, y dieron por superada la discusión con la expectativa de alguna caricia adicional en un eventual gabinete.
Kicillof, mientras espera que le armen el comando, comenzó a desplegar su receta de campaña: diálogo cercano con vecinos, mucha presencia en el interior y un discurso que identifica a Vidal con Macri y hace foco en la cuestión de la deuda bonaerense no solo porque es un “espejo” de un problema nacional, sino porque introduce el debate económico, en el que se siente en terreno propio.
Al equipo de Vidal eso no le preocupa: como ya se contó acá, planean poner en la mira discursiva a Cristina, y a su candidato bonaerense le reservan el recurso de identificarlo con el “pasado” camporista, aunque en rigor no pertenezca a esa agrupación. Lo que sí provoca preocupación en la casa de Gobierno platense es la posibilidad un acuerdo electoral entre Massa y CFK.
De acuerdo a la lectura que se hace en Gobernación, de las múltiples chances que tiene el tigrense ante sí, la de declinar una candidatura propia y llegar a un acuerdo que preserve a su “tropa”, que es básicamente bonaerense, es el escenario más probable. Más, incluso, que la ventilada interna presidencia contra los Fernández y que la prácticamente descartada postulación a la gobernación.
Como fuere, el problema para Vidal es que la desaparición de Massa como opción opositora pero independiente del kirchnerismo angosta esa tercera vía de la que esperaba extraer votos “útiles” luego de las PASO y podría sumar algunos (pocos, pero determinantes) sufragios suplementarios a la boleta K en octubre, lo que la expone más al peligro de perder ella aunque Macri sobreviva a esa instancia.
El hecho de que Luis Barrionuevo parezca dispuesto a aportar el financiamiento para mantener hasta el final la postulación de Roberto Lavagna y sus aliados progresistas, complejiza aún más el escenario, según perciben en Gobernación. Allí detectaron que la estabilización del dólar produjo una leve mejora en la imagen de Macri, pero creen que todavía es largamente insuficiente.
“Para ganar en provincia, en el escenario de hoy, sin acuerdo con Lavagna, tiene que haber corte de boleta”, admiten cerca de Vidal. Pero saben que es difícil que eso ocurra. Por eso, rediseñaron un expediente que había propuesto Massa: la colectora para la Gobernadora. Ahora, la idea es que, en vez de al tigrense, ella podría ir “pegada” al postulante de Alternativa Federal además de a Macri.
Si las presunciones de Cambiemos resultasen ciertas, eso significaría pegar a Vida a Juan Manuel Urtubey, que es el Federal que quedaría en pie si ese espacio no implosiona. El salteño tiene una baja intención de voto, pero en una elección muy ajustada y sin balotaje como la bonaerense, podrían ser un aporte clave para que Vidal supere el cepo que le pone Macri.
Además, el plan es más factible que cuando era Massa la opción, porque Urtubey no provoca el veto automático de Macri. Con todo, desde la Casa Rosada, donde dicen estar cómodos con la fusión FR-Kirchnerismo porque agudiza la polarización, aún o respondieron si habilitan o no este nuevo recurso. Mientras, el vidalismo ensaya un con un argumento urgente: una derrota de la Gobernadora consolidaría un clima muy difícil de revertir para el oficialismo en una segunda vuelta.

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