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La controversia por el trigo resistente a sequías

La compañía biotecnológica Bioceres inició, en las últimas semanas, una intensa campaña mediática y política para intentar una pronta aprobación del trigo HB4 tolerante a sequía y salinidad. En paralelo, el Secretario de agricultura y en el marco de la 46° Jornada Triguera Nacional, aseguró que todavía no están dadas las condiciones para su habilitación.

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El gen que le confiere la tolerancia a sequía al trigo HB4 fue presentado en octubre, proviene del girasol y fue descubierto por un equipo de investigadores –liderado por la Dra. Raquel Chan– de la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet. Se trata de un desarrollo único del cual todos los argentinos deberíamos sentirnos orgullosos.

Pero los exportadores –tanto de grano como de harina de trigo–, molineros y funcionarios de la Secretaría de Agroindustria consideran que la aprobación de un evento biotecnológico no autorizado en ningún país importador del cereal, constituye un riesgo comercial que podría generar cierres de mercados masivos con el consecuente daño económico que eso implicaría.

El comercio mundial de productos agroindustriales es un ámbito hostil en el cual todas las naciones y corporaciones intentan aprovechar cualquier debilidad ajena para obtener ventajas o proteger intereses propios.

No se trata de un temor infundado. A comienzos de 2013 la filial estadounidense de Syngenta comenzó a comercializar en EE.UU. el maíz Agrisure Viptera, proyectando que hacia fines de ese mismo año estaría lista la habilitación comercial del evento en China. Pero eso no sucedió. Y las autoridades de la nación asiática bloquearon el ingreso de grano y burlanda de maíz estadounidense. Ese error de cálculo no salió barato, pues una demanda colectiva contra Syngenta derivó en la orden de pagar una indemnización de 1500 millones de dólares.

El evento de tolerancia a sequía y salinidad (IND-ØØ41Ø-5) ya fue aprobado en 2015 en soja por el Estado argentino de manera condicional, lo que implica que no puede ser comercializado en el mercado argentino hasta que obtenga el permiso de importación por parte de China (primer comprador mundial de poroto de soja).

Una resolución similar podría emplearse con el trigo HB4. Es decir: habilitarlo de manera condicional cuando la importación del mismo sea autorizada por las principales naciones compradoras de trigo argentino: Brasil, Chile, Perú, Bolivia, Argelia, Vietnam, Indonesia, Tailandia y Kenya. Una vez habilitado el evento en cada uno de esos países, no correría mayores riesgos la comercialización internacional del cereal.

Luego de las políticas implementada por el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno, que prácticamente provocó la desaparición de la Argentina del mercado mundial de trigo, nuestro país no tiene mucho margen para realizar experimentos que eventualmente lo dejen nuevamente en offside.

Lo cierto es que el evento IND-ØØ41Ø-5 es un hallazgo sorprendente. Único en el mundo. Y como tal requiere un plan comercial extraordinario.

La palabra oficial
La semana pasada se desarrolló en la localidad cordobesa de Leones, la 46° Jornada Triguera Nacional. Allí el secretario de Agroindustria opinó sobre el tema y aseguró que todavía no están las condiciones para la habilitación de la variedad HB4, desarrollada por Bioceres.

Según Luis Miguel Etchevehere, el trigo transgénico puede poner a toda la cadena comercial en peligro. “La variedad fue analizada desde el punto de vista sanitario (SENASA) y biotecnológico (CONABIA) y fue aprobado en la consulta interna. Pero hay un límite desde el punto de vista comercial, los compradores dicen que no están preparados para comercializar este producto”, dijo el Secretario en la mesa triguera.

El procedimiento – según Etchevehere- para evaluar el HB4 se dio con los mismos criterios que en aprobaciones biotecnológicas anteriores y que es apuntado por la FAO como ejemplo a seguir. No obstante, “se consultó a productores, acopiadores, a semilleros, a exportadores y a la industria molinera, y todos coincidieron en que no está preparado el mercado para recibir el trigo transgénico y sobre todo que Argentina sea el primero”, remarcó.

El Secretario advirtió que a pesar de los obstáculos que observan, hay interés en el gobierno nacional en avanzar con los diálogos necesarios que permitan su aprobación, enfocando el tema “desde el punto de vista científico y no desde el político”. Y amplió, “vamos a dar el debate donde se tiene que dar, porque ustedes, si están en el comercio, saben que si van con un producto que el consumidor no quiere comprar se chocan con una pared”.

“Nos encanta la tecnología y creemos que ese es el camino para tener seguridad alimentaria en los próximos años (…) pero no podemos perder el ojo comercial y poner toda la cadena en peligro”, concluyó el funcionario.

Por su parte Gustavo Idígoras, del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-Cec) expresó: “Tenemos que pensar la innovación con visión comercial. El mundo consume por año 175 millones de toneladas de trigo y nosotros le vendemos el 7 u 8% de eso. Esas 175 millones son no transgénicas, por lo tanto cualquier país que se le ocurre hacer un movimiento en sentido corre muchos riesgos”.

Por lo tanto y a modo de conclusión se puede decir que tanto desde la secretaría de Agroindustria de la nación, como desde las cámaras exportadoras y desde la propia industria molinera no están dispuestos a correr el riesgo de perder mercados si la Argentina aprueba el HB4 y se convierte en el primer país del mundo en sembrar un trigo transgénico. Por lo pronto habrá que seguir esperando.

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