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La Deportiva

La alarma suena pero Sarmiento no la escucha

El Verdolaga deberá dejar de cometer errores individuales tan marcados para evitar el descenso a la Primera B Nacional.

Publicado

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Por Nicolás Roggero Rolla
@nicoroggero

¿Qué te pasa, Sarmiento?
¿En qué quedó la producción del debut ante Vélez o cuando arrinconaste a San Lorenzo en su casa? Tal vez aquel penal, que no fue y Germán Delfino le dio al Cuervo te entró como un calmante y nunca pudiste despertarte. Lo cierto es que la alarma viene sonando desde hace un rato y vos seguís dormido, pero levantate a tiempo porque si no esto puede tener el peor final.

Es verdad, que muchos futbolistas no ayudan a que la siesta sea corta. Aún cuesta entender cómo se hizo expulsar Francisco Dutari, pegando un cortito en la espalda de Imperiale que le terminó doliendo más a sus compañeros que al rival -desde ahí el plan de Sergio Lippi se vio derrumbado-. Probablemente el defensor se haya arrepentido al instante de semejante actitud infantil. Igualmente no me quiero detener en una individualidad cuando el problema es colectivo.

Las palabras de Carlos Bueno
, uno de los pocos que por ahora viene salvando la ropa, al final de cada encuentro deja al desnudo que el plantel no está conforme con el magro presente (4 puntos sobre 15 y al borde del descenso). Frases como “no podemos volver a cometer los mismos errores” o “no nos sobra nada” son repetidas fin de semana tras fin de semana.

El funcionamiento deja muchas dudas. No por los planteos -tal vez con Arsenal fue el más cuestionable-, sino por fallas difíciles de comprender en jugadores de la trayectoria y categoría que consiguió contratar el Verde.

En el caso de la última línea, parece no terminar de afianzarse: los laterales son continuamente desborados y la dupla central compuesta por Franco Peppino y Matías Lequi (desgarrado) prometió más de lo que dio hasta el momento. De hecho, varios goles terminan derivando de “regalos” propios.

Para colmo, en el medio surgió un inconveniente contractual con Nicolás Sánchez, que no le permitió estar en los últimos dos juegos. Y sin él, lógicamente el caudal futbolístico disminuyó. ¿Era necesario obligar al entrenador a excluir al único volante creativo por naturaleza que tiene o era mejor priorizar lo deportivo mientras se buscaba la solución? Eso solamente lo sabe la dirigencia, que desde hace más de una década viene haciendo un excelente trabajo con el club.

Sin embargo, no todo es negativo. Es verdad que cuesta encontrar una luz entre tanta sombra, aunque hay recambio y recién pasó el primer tramo del certamen. Todavía queda tiempo para abrir los ojos, manotear la calculadora y darse cuenta que no se puede andar donando puntos por simple solidaridad ante rivales que venían complicados, tanto o peor que Sarmiento.

Ahora habrá pruebas de un rigor alto, que pondrán la vara bien arriba. Tal vez ahí hay que rescatar algunas unidades que valdrán oro en caso de volver a reencontrarse con la victoria en el Eva Perón, que espera una alegría entre tantos cachetazos.

Lo cierto es que la esperanza se basa en los pibes de las Inferiores, como Ignacio Cacheiro y Maximiliano Fornari, y en el siempre rendidor cuerpo técnico, que conoce al pie de la letra cómo se vive el fútbol en Junín. El resto deberá acoplarse a ellos y entender del esfuerzo de todos para que el sueño de Primera no termine siendo una pesadilla.

¡Dale, Sarmiento, que la alarma está sonando!

Foto: Departamento de Prensa y Difusión del Club Atlético Sarmiento.

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