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Junín marchó junto a la familia de Camila

Se vivieron momentos de profunda tristeza cuando Alejandra, mamá de la joven asesinada, realizó unos metros y se quebró emocionalmente. 

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Sin banderas y sin estridencias, a paso lento y sólo con aplausos, un millar de personas acompañaron a la familia de Camila Borda que en un marco de profundo dolor recorrieron las calles céntricas.

Universidad Siglo 21

Si bien la convocatoria que se fue multiplicando a través de las redes sociales anunciaba una concentración a partir de las 20 horas en la Plaza 25 de Mayo, quince o veinte minutos antes ya era lenta pero constante la llegada de grupos de adolescentes, parejas acompañadas por sus hijos, adultos mayores.

Mientras se iban armando pequeños grupos que ocupaban desde la base del Monumento al General San Martín, móviles con antenas satelitales de cinco canales nacionales tanto de emisión por cable como por aire,  estacionados sobre una de las veredas de calle Bartolomé Mitre, habían desplegado cámaras, luces y cables.

 

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Tímidamente Alejandra, la mamá de Camila, Guillermo, su pareja y padre del corazón, abuelos y familiares  se ubicaron en el centro de la plaza.

Recién a las 20:30, la cabeza de la columna comenzaría a caminar por Benito de Miguel hasta llegar a Rivadavia.

Se vivieron momentos de profunda tristeza cuando Alejandra apenas caminados los primeros metros, se quebró y fue necesario que la acerquen a uno de los bancos de madera ubicados sobre la vereda del Correo para asistirla y darle el espacio necesario para recomponerse.

Fue entonces cuando los camarógrafos, reporteros gráficos y periodistas que  habían intentado conseguir unas palabras de la familia, tomaron cierta distancia permitiéndole avanzar.

Por su parte, decenas de vecinos rodearon a la familia en un semicírculo y redoblaron el ritmo de los aplausos como intentando darle fuerzas.

La recorrida, como ya es un clásico, continuó por Rivadavia hacia Avenida San Martín girando luego por Roque Sáenz Peña para finalmente por Avenida Arias retornar al punto de partida.

En la esquina del municipio se concentraron rodeando a otros grupos que para entonces habían sumado pancartas y banderas. Eran familiares de víctimas de siniestros viales que aprovechando la cobertura de los medios nacionales, hicieron oír su reclamo.

Y de las palmas y el silencio, comenzaron a levantar la voz, sumar cánticos contra las instituciones, exigir la presencia del intendente Pablo Petrecca.

La custodia policial, si  bien era numerosa, sólo ocupaba en una línea, la vereda de la municipalidad desde la esquina hasta la Iglesia Matriz San Ignacio de Loyola.

Se repetía una situación similar sobre Rivadavia y a las puertas del Palacio de Tribunales.

Cuando los reclamos comenzaron a hacerse sentir con más fuerza, la familia de Camila se acercó a periodistas de Grupo La Verdad para explicar que para ellos, la intención por reclamar justicia para la pequeña, se había cumplido y que se retiraban.

Para los padres, hermanos, abuelos y tíos, el de ayer había sido sin dudas uno de los días más largos y dolorosos de sus vidas.

Y tenían que sumar una aclaración que no los hacía sentir bien. “Nosotros no estamos pidiendo nada como están escribiendo en las redes sociales. Queremos que quede claro”.

La aclaración tenía relación con textos publicados en Facebook que de manera engañosa mencionaban que la familia de Camila estaba pidiendo mercadería.

Una vez que se alejaron de la concentración, llegó el tiempo de un grupo de  mujeres que integran una agrupación feminista, que acapararon la atención de los manifestantes haciendo oír sus reclamos y convocando a un paro internacional para el 8 de marzo próximo, jornada en la que se conmemora en el mundo, al sexo femenino.

Para ese entonces, ya se habían apagado las luces de las cámaras de los medios de comunicación nacionales y lentamente se fue desconcentrando el público hasta que pasadas las 22:30 apenas quedaban pequeños grupos ocupando la calle y la plaza 25 de Mayo.

El tránsito seguía cortado, el personal policial en el mismo lugar y a más de 30 cuadras de distancia, Alejandra, Guillermo y los hermanos de Camila pasarían la primera noche en su casa y sin ella.

Y también desaparecería la preocupación que ganó la calle durante todo el lunes, el temor a un nuevo 10 M, una de las noches más violentas y oscuras del Junín de las últimas décadas.

Haciendo Obras 1

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