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Junín vivió su mayor prosperidad cuando gobernó el peronismo

Por Oscar Farias (*)

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Por Oscar Farias (*)

Hace 63 años que el peronismo no gobierna en la ciudad de Junín, con la excepción de un período de 35 meses, antes del golpe de estado cívico-militar, en que se sucedieron dos intendentes en ese corto período. Es decir que hace más de 60 años que gobiernan los opositores al peronismo, razón por la cual poco y nada se sabe de las gestiones peronistas. Se ha tratado de ocultar para las nuevas generaciones una de las etapas de mayor auge y prosperidad para la ciudad de Junín, que fue sin dudas, la gestión de Héctor Asor Blasí, primer intendente peronista de nuestra ciudad.
Como es sabido, el peronismo nace de una alianza de clases interpartidarias con una fuerte impronta obrera y popular. Blasi, que venía del sector más combativo del radicalismo, detrás de las ideas de Moisés Lebensohn, abrazó la causa peronista que irrumpía con su renovación revolucionaria y que inscribiría las páginas más notorias en la historia nacional a través de su líder, el Coronel Juan Perón.
En 1948, Héctor Blasi asumió la intendencia que gobernó hasta 1952. En solo cuatro años ejerció la comuna con eficiencia, sabiduría y dedicación. Impulsó el progreso y el bienestar común. Hacedor de las obras más importantes y perecederas de la historia de la ciudad.
Basta recordar la construcción de la Avenida San Martín, el colegio Nacional y la escuela Normal, el camino asfaltado al balneario municipal, su alumbrado, el muro protector, la construcción de Playa Sol y de los barrios erigidos entre la forestación realizada.
Dentro del proyecto de salud pública instaló las cloacas en Villa Belgrano y Villa talleres, así como el asfalto de sus numerosas cuadras, amplió el hospital Regional aumentando la capacidad de camas y de servicio de asistencia médica. Inauguró el policlínico conocido como Hospital Ferroviario que fue de una importancia vital para la salud de la familia ferroviaria.
Durante su gestión se construyó el barrio Evita, el pavimento de acceso a la ruta 7, (Benito de Miguel), obras de desagües e hidráulica en Laguna de Gómez, desagües en los barrios Villa Belgrano, Villa Talleres y calle Chile. Urbanización del parque “San Martín”, hoy barrio Metalúrgico. Pavimento y ensanche en las calles Alvear y Rivadavia en Villa Belgrano, entre muchísimas obras que sería largo de mencionar.
Los bombardeos a la Plaza de Mayo, las muertes, el dolor y el derrocamiento del gobierno constitucional de Juan Perón llevaron a uno de los períodos más oscuros de nuestra historia, silenciando y negando la verdadera esencia del peronismo que es: “donde hay una necesidad hay un derecho”, el derecho al bienestar, al trabajo, a la casa propia, al transporte, a la educación y a la salud pública. Héctor Blasi, interpretó como nadie esos derechos y legó para las nuevas generaciones la enseñanza de cómo se gobierna verdaderamente una ciudad.

La ausencia de propuestas estratégicas para Junín por la actual gestión donde se prioriza servicios y construcción de placitas, donde han abundado durante los últimos tres años solo promesas y no se han hecho obras de envergadura económicas y sociales determinantes para la población, marca el despreparo y la improvisación de los dirigentes que nos gobiernan.
Junín ha dejado ser un ciudad fabril con una connotación cultural marcante hasta la década del 70, para convertirse en un pueblo pacato a pesar de su localización trascendental con más de 10 ciudades a menos de 100 km a su alrededor, con salida a dos puertos importantísimos como son el de Rosario y el de Buenos Aires y prueba de esto, es que no se ha hecho público un plan, un programa, una plataforma agroindustrial para aprovechar la llega de la autopista en los próximos años para evacuar la producción regional.
El brutal fracaso económico y social del actual gobierno hace que los peronistas pongan en práctica de forma urgente su principal apotema, que es elegir para gobernar a los compañeros más honestos, más leales y más capaces, que fue un realidad con Héctor Blasi y todo el primer período peronista, realidad que debemos retomar como mirada retrospectiva de una política organizada en cuanto a su militancia alrededor de las Unidades básicas, que son sus células primarias, donde el compromiso del hombre y la mujer del barrio, del vecino, del pueblo en general era abocado a la solución de los problemas de la comunidad, de las fábricas, de la educación escolar, era producto de la doctrina peronista, abandonada a medias por la dirigencia en los últimos años.
No hay duda que cuando gobierna el peronismo auténtico las cosas son más fáciles, más sencillas como lo es la propia doctrina, simple, humilde, por eso es transformadora e insurrecta.
El peronismo auténtico es aquel que encarna el “primer peronismo”, por ser contestatario, inclaudicable y revolucionario.
Creo convencido que hoy la discusión política pasa por un plan estratégico para Junín, que es lo que debiera discernir la dirigencia ante la mediocridad de una alianza conservadora que ha heredado de la gestión anterior la colocación de cartelitos, inauguración de plazoletas y el cordón cuneta para un asfalto que dura apenas hasta la próxima elección.
Es menester que los dirigentes peronistas entiendan que las bases están unidas y que anhelan la unidad de éstos en torno a la honestidad intelectual de cada uno, en torno a la lealtad y el desprendimiento de lo individual por la causa del movimiento, en torno al desinterés de las ambiciones en pos de neutralizar con un gran programa de gobierno la humillación que está sufriendo el pueblo por las políticas contra los trabajadores y nuestros jubilados.
Una amplia coalición con el peronismo auténtico como proa, será la garantía de la derrota del neoliberalismo y así le rendiremos homenaje al compañero Blasi, que nos legó la mejor manera de gobernar para el pueblo.

(*) Congresal Provincial Partido Justicialista (MC)

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