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Junín con necesidades: Comprar y vender en tiempos de crisis

Cada sábado, a partir de las 13.30, la plaza del barrio Bicentenario sobre avenida Alvear, se llena de gente que ofrece ropa, alimentos y todo tipo de productos por bajo precio.

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Las necesidades surgidas de la crisis, conjugadas con la imaginación, han dado como resultado la proliferación de los intercambios comerciales.
Cada sábado, desde las 13.30, el lugar elegido es la plaza del barrio Bicentenario, ubicada sobre avenida Alvear y a metros del Centro Integrador Comunitario. Allí se reúnen decenas de personas que llevan sus cosas para vender a bajo precio y de otras que van a buscar para comprar lo que les permite el bolsillo.
Desde una campera infantil hasta calzado, panificados caseros y todo tipo de objeto que se encuentre en desuso en una casa, puede servirle a otra persona. Es una especie de trueque, pero con plata: los “puesteros” venden por un lado y salen a gastar esa misma plata en el mismo lugar.
LA VERDAD dialogó con Valeria, una de las más viejas concurrentes, quien arrancó a participar cuando todavía se juntaban los días de semana, de manera más informal.

Los inicios

“Esto de las ferias se hacía mucho antes en casas de familia, pero por ahí se complicaba por las actividades personales. Por eso, un día decidimos hacerlo acá que es un lugar público, empezamos a juntarnos con un grupo que ya nos conocíamos”, comenzó contando Valeria.
Las reuniones eran más informales, hasta que “se creó un grupo de whatsapp y también se publicó en las redes sociales que habría una gran feria en la plaza”.
“En ese inicio, éramos un grupo de diez o quince personas, no más de eso, y ahora llegamos a juntarnos casi cien, con alrededor de treinta manteros”, explicó.
Dejaron de concurrir los días de semana y sólo participan en una vivienda del barrio 11 de Julio, los miércoles. Después, ya consensuaron que los sábados es el día de reunión para la feria.

El mecanismo

Con respecto a cómo se realiza la “compra-venta”, Valeria contó que “cada uno que desea trae una manta y las cosas que deseen: ropa que ya no se use de cualquier tamaño, gente que cerró su tienda y ofrece lo que le quedó a un precio más barato, calzado y hasta ensaladas de fruta o panificados caseros. Hay hasta productos de limpieza fraccionados”.
Aclaró que “no se trata de trueque, pero por lo general la plata que se hace vendiendo en este lugar, también se gasta acá. Sólo se dan casos de canje cuando hay intereses cruzados entre uno y otro, cuando tienen el mismo precio”.

Más gente

“Se sumó muchísima gente para comprar, porque los precios son más accesibles. Por ejemplo, una señora amiga le compró a su nieta una campera inflable a 200 pesos”, señaló.
A la vez, agregó que “los que vienen a ofrecer es por necesidad, como todos, como una ayuda. En mi caso, consigo siempre ropa para mí y mi marido, hace mucho que no voy a un local comercial a comprar”.
“Incluso mi hija vino con sus amigas, que también traen algo para vender y después llevarse alguna prenda”, resaltó, e incluso puede conseguirse “ropa interior, repasadores y medias sin uso, pero a precios muchos más bajos”.
“Se ve que en este momento hay más necesidad, se nota en el incremento de los que participan”, dijo Valeria.
Y cada sábado, esperan en Alvear y Alberti la participación de muchos otros vecinos, que se suman a esta modalidad de vender lo que ya no necesitan para llevarse algo de utilidad. Y de paso, hacerle frente a la gran crisis.

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