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Julio González, el deportista que se volvió grande

El nadador juninense mantuvo una interesante charla con LA DEPORTIVA sobre la experiencia de haber realizado el Cruce Grande en la Laguna de Gómez, el cual le implicó un gran esfuerzo. Además, dejó un mensaje para la sociedad relacionada con el progreso personal que se puede lograr a través del deporte.

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Julio González luego de llevar a cabo uno de los Cruces en la Laguna de Gómez.

Por: Mario Nicolás Uhalt.

Hay historias que merecen ser contadas. Las mismas son aquellas que tranquilamente podrían ser comparadas con una película o serie. Aunque estas no son ficticias y se proyectan en la pantalla grande o en un Smart TV. Son verdaderas. Aquí el protagonista siente, se esfuerza, lucha, disfruta y logra las metas propuestas, con un guion que puede variar de una semana a la otra. No es alguien inalcanzable, es un humano terrenal con sentimientos y emociones, un vecino de la ciudad que por la gran humildad que demuestra, muchas veces lo que hace no genera tanto ruido. No obstante, muchas veces el trabajo silencioso, es el que más rédito termina dando.

Aunque tapoco es uno más. En esta historia el protagonista merece que la sociedad lo conozca porque sirve como ejemplo. Sobre todo en estos tiempos donde se han perdido valores y por la influencia de la tecnología, lo inmediato le ganó a la constancia, al trabajo diario, a los sueños a largo plazo, que al principio pueden traer consigo resultados no gratos e invitan a la persona a superarse y descubrir nuevas facetas de su personalidad. Y justamente esta persona ha superado límites, que tal vez muchos ni siquiera nos animamos a idealizar cuando apoyamos nuestras cabezas en las almohadas.

En esta historia Julio González es el intérprete central. Juninense de 56 años, hombre de familia que estuvo ligado siempre al deporte. A tal punto que a pesar de una piedra que le apareció el camino, no se estancó, sino que por el contrario, lo puso a prueba y no dudó en mirarla cara a cara para hacerle frente y desafiarla día a día.

Encontró nuevas fortalezas mentales y corporales. Sus brazos y hombros se convirtieron en su motor principal y la gracia demostrada en momentos claves, como lo son una largada o llegada de una competencia, habla por sí sola de lo que transmite a los demás.

Se podría decir que vive como habla. Porque al aceptar la entrevista que le propuso a LA DEPORTIVA, su tono trasmite tranquilidad y experiencia, y al mismo tiempo devoción por lo que hace. Una pasión que se palpa de inmediato en su voz cuando el grabador está encendido y los recuerdos lejanos o cercanos, comienzan a aflorar en su mente.

La natación actualmente es su hábitat. En el agua encontró libertad y ha ido progresando con el tiempo. Desde hace varios años no sólo la utiliza como una técnica de recreación o terapia. Fue más allá. Se animó a afrontar diferentes competencias que conllevan ni más ni menos que miedos, dudas, tal vez incertidumbre y en consecuencia, meses de preparación.

De hecho realizó los últimos tres Cruces de natación que se llevaron a cabo en la Laguna de Gómez. El último fue el denominado “Grande”. Sin dudas el más difícil de todos. Sin embargo, aunque la naturaleza es muy ardua y por eso no le pierde el respeto, tal como él lo indico en la amena charla con este medio, la misma se rindió ante la grandeza que demostró con cada brazada para llegar al “arco del triunfo”.

Un triunfo que sin dudas ya lo consiguió hace tiempo siendo una persona entrañable, pero no duda en ratificarlo en el plano deportivo. Situación que no es menor y de difícil tarea para conseguir. Cuántas veces leemos o escuchamos la frase “llegar es fácil pero lo difícil es mantenerse”. Julio juega en las altas ligas, desde hace un tiempo extenso.

Concebida la introducción de este inquebrantable deportista, sin más detalles nos metemos en la entrevista donde Julio se sumerge a lo más profundo y habla de todos los temas relacionados con el deporte y la vida misma, demostrando que absolutamente nada es imposible.

LA DECISIÓN

Inicialmente, Julio González contó cómo fue la decisión de hacer el Cruce Grande en la Laguna de Gómez expresando: “Como era la primera vez que lo iba a hacer, fuimos probando. Hicimos el de 1200mts (Chico), luego el de 2500mts (Mediano) y también nos sentimos cómodos. Entonces salió esa cabecita de Diego Cuadrado (su profesor) que me dijo ‘cómo estás capaz que te podés largar este año’. Y realmente fue con idas y vueltas, con un montón de dudas. Lo fuimos pensando, masticando, viendo, él me preguntó si me sentía igual que cuando fuimos al Río Paraná donde hicimos los 7 kilómetros, y yo le respondí que estaba medio parecido. Entonces me dijo: ‘Es el momento que hagas el de los cinco. Fíjate y analízalo’”.

Luego añadió: “En la última semana lo fui masticando, lo pensé y lo pensé hasta que tomé la decisión y dije bueno es ahora o nunca. Voy a probar a ver qué pasa. Se dio también que se sumó Martín Laius que se la recontra jugó porque me acompañó desde el minuto uno en el kayak. Otro acompañamiento entrañable de un hermano de la vida fue el de José Castelar, que palmo a palmo me siguió siempre. Eso me dio una confianza para animarme más, me sentí seguro”.

UN NUEVO DESAFÍO

Consultado sobre lo que significaba este desafío, el mismo sostuvo que “siempre sale algún desafío nuevo. Esta vez se dio la posibilidad porque todo venía bien, había hecho los dos Cruces anteriores, me pareció que era el momento y lo aproveché. También analizábamos el tema del horario de partida ya que no podíamos partir con todos porque al otro grupo de nadadores se la complicábamos. En el caso mío tuve que arrancar nueve, nueve y diez, los otros arrancaron cerca de las once”.

HORAS PREVIAS

Luego, el nadador juninense comentó lo que fue la antesala de la realización de la competencia de nuestra ciudad expresando: “El Cruce Grande era una experiencia nueva, había un montón de incertidumbre, era un tiempo demasiado prolongado en el agua, y por lo tanto para evitar cualquier problema había que tomar ciertos recaudos. Lo que ocurrió también fue que el día no fue el mejor, porque estaba ventoso, era un día bastante gris al principio y no se sabía cómo iba a estar la temperatura del agua. Iba a ser largo y duro y teníamos que hacer dos o tres hidrataciones y parar, porque sabíamos que íbamos a estar tres o cuatro horas en el agua, por lo tanto había que alimentarse e hidratarse”.

LOS HOMBROS, SU MOTOR

“Por mi situación era fundamental los hombros, iban a sufrir una carga terrible porque yo jamás había estado cuatro horas en el agua. En el Paraná salió todo bien porque tuvimos una buena preparación, anduvimos en una hora y media. Siempre lo mío fue así, pero de ahí saltar a cuatro era heavy la cosa”, explicó el deportista para remarcar la gran dificultad de la prueba.

LA COMPETENCIA

A su vez de la competencia comentó: “No se sabía la temperatura del agua pero por suerte estaba buena. Entonces optamos por arrancar con un ritmo tranqui, como calentando máquinas y llegamos a la primera hidratación, comimos algo muy livianito. Después hicimos el segundo tramo con la segunda hidratación, y ya íbamos en la mitad del recorrido. Ahí se produjo un quiebre, me desinflé un poco. Y posteriormente agarramos mecha de nuevo hasta la última bolla que estaba muy adentro, había que doblar y enfilar para el arco de la llegada. Realmente fue una inyección de adrenalina, porque venía con muchos dolores, sentía los hombros cargados, pinchazos, principios de calambres, la venía pasando mal, pero cuando vi el arco del triunfo, como le digo yo, que estaba muy lejos, dije acá no hay que aflojar y vamos por todo”.

Explícitamente sobre la esperada llegada contó: “Fue muy emotivo el recibimiento porque un montón de sensaciones se juntan”.

SUPERACIÓN

En otro orden, Julio González sin titubear indicó: “Fue una de las experiencias más duras que tuve, muchos subestiman lo que es la Laguna pero la Laguna con viento en contra te digo que si pasás ese desafío, podés encarar otro tranquilamente. Es muy pero muy bravo. Después de estar tanto tiempo entrenando estuvo muy bueno”.

LA RECUPERACIÓN

En tanto sobre la recuperación luego de tanto desgaste soltó: “El mismo día de la competencia descansé un rato, hice una siesta, pero a la noche seguía como enroscado y eran las dos de la mañana y no me podía dormir, los hombros me dolían mucho. Al día siguiente cuando fui a nadar para hacer el regenerativo, y cuando lo hice ya sentí un alivio en la carga que tenía. Luego opté por hacer otro poco tranquilo, seguidamente descansé y finalmente en otra jornada entrené y ya hice más pasadas, con más volumen, ya me sentí pero bien, se me fueron los dolores y eliminé el ácido láctico.

Ahora voy a seguir entrenando, haciendo una rutina, pero el desafío mayor era el del Cruce y suerte que lo pude hacer”.

EL PROFE Y EL GRUPO

En el momento de hablar de su profesor que es Diego Cuadrado, opinó: “Esa cabeza vuela. Diego es un hermano de la vida, pone todo él para que uno siempre esté bien, cómodo, lo mismo que Nico Bogado, y otro grupos de profes en el que está Gerardo Pereira y los del Sindicato Empleados de Comercio. Es mucha gente. Siempre digo que solo no se puede hacer nada, siempre necesitás de alguien, si no estás acompañado o apoyado, sin el apoyo incondicional de tu familia, es imposible que logres algo”.

MENSAJE

“Hace muchos años que vengo haciendo natación y siempre algún desafío y lo único que puedo decir es una cosa que es simple. Cuando alguien se propone algo no hay obstáculos, se logra, se puede. Por supuesto, no es fácil, pero se puede. Todo pasa por la cabeza, tanto para bien como para mal, en lo positivo y en lo negativo. Es la que comanda todo. Si vos te proponés un objetivo, un desafío, yo creo que aunque haya obstáculos que se te interpongan los superás. Si te puede, no hay nada que lo detenga. Como le pasa a muchos deportistas de elite que lo están haciendo, que son cosas imposibles de hacer y los tipos lo logran”.

AGRADECIMIENTO

Por último, Julio González dejó palabras de agradecimiento diciendo: “Por suerte estoy en el grupo ‘Predadores’ encabezado con Diego Cuadrado. Es un grupo maravilloso, uno se siente cómodo con todos, tanto con los mayores como con las categorías de Mini Predadores que son chicos que le ponen unas ganas y esfuerzo, que solamente el que lo hace sabe lo que le ponen.

También a la pileta Santa Paula que me brinda sus instalaciones en invierno y también hago una mención especial al Sindicato Empleados de Comercio, que a través de su gente y los directivos me permiten sentirme como en mi casa y entrenar todos los días que no es poca cosa”.


Julio junto a familiares en el último Cruce.

CHARLAS Y ANÉCDOTA

Julio González al ser consultado por LA DEPORTIVA sobre la posibilidad de brindar charlas en diferentes ámbitos e instituciones, dijo con total humildad: “Hubo algunas conversaciones y después se enfrío. Había salido también algo para plasmar la experiencia de uno en un documental. Hay dos o tres cosas que andan picando, dando vueltas y en cualquier momento se puede dar. Yo no tendría problema en brindar charlas, porque cualquier cosa que sea valorable y que le sirva aunque sea a una sola persona, a mí me haría muy feliz”.

Por otro lado, Julio al ser preguntado por este medio sobre el contacto con otros deportistas apuntó: “Simplemente he charlado muy poquito con Carlos Magno cuando vino a Junín, nos hemos encontrado en el podio, lo mismo que con Carlos Montenegro. No nos vemos en todo el año pero encontramos simplemente en los encuentros de la Laguna. Es loco pero es así”, cerrando con un tono risueño la entrevista.

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