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Provinciales

Juego diverso tras la unificación

Vidal sabe perfectamente que, al alinearse, contra su preferencia, con el plan de unificación que Marcos Peña y Jaime Durán Barba consiguieron imponer ante Mauricio Macri, se expone a un riesgo mayúsculo.

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Escribe ANDRES LAVASELLI
Angencia DIB

Luego de tomar la decisión más importante de la estrategia electoral del oficialismo, la riesgosa apuesta a no desdoblar los comicios, la gobernadora María Eugenia Vidal se apresta a ejecutar una corrección del rumbo político inmediato. Ahora, y por unos meses, pondrá el esfuerzo exclusivamente en el escenario bonaerense, una variante que estrenará con el conflicto docente. Mientras tanto, en la oposición la clave sigue siendo arquitectónica: ¿habrá o no alguna forma de unidad?, una pregunta que adquiere todo su sentido a la luz de una serie de señales de los últimos días provenientes del massismo y del kirchnerismo.

Vidal sabe perfectamente que, al alinearse, contra su preferencia, con el plan de unificación que Marcos Peña y Jaime Durán Barba consiguieron imponer ante Mauricio Macri, se expone a un riesgo mayúsculo: perder su reelección en octubre. Es algo que podría ocurrir aún en el caso de que el Presidente se asegure en ese turno electoral el acceso al balotaje. Y el motivo es elemental: en Provincia, donde Macri no se impuso nunca, los comicios se ganan o pierden por un voto. El “milagro” que llevó a Vidal a su cargo en 2015 se explica, en buena medida, por el corte de boleta de unos 500 mil electores espantados por Aníbal Fernández, su rival.

Pero aun así, Vidal optó por el camino de reforzar la cohesión en el núcleo esencial de Cambiemos: Nación, Capital y Provincia. Su decisión “de equipo”, como la llamó la vicepresidenta Gabriela Michetti, no borra un dato clave: es ella la que acepta sostener a Macri en su peor momento ante la opinión pública. Claro que no todo es generosidad política: al no desdoblar, la Gobernadora eliminó definitivamente la hipótesis que menos la seduce: seguir cuatro años más en el cargo aunque con un gobierno nacional adverso. Incluso enemigo si quedara en manos de Cristina Fernández.

“El sacrificio de María Eugenia”, como llaman en su entorno a la decisión, impuso algunos cambios de parámetros en cuanto al desarrollo inmediato de su acción política. En principio, intentará correrse lejos del eje electoral por unos meses. Eso no quiere decir que su equipo no siga trabajando allí. Por ejemplo, ya definieron que las PASO vuelven a ser una cita esencial, porque esa elección funcionará en agosto como una primera vuelta anticipada que permitirá ajustar rumbos de campaña. Se trata del mecanismo que, hasta hace poco, un grupo de intendente oficialistas proponía eliminar.

También se comenzó a trabajar en la estrategia para el nivel municipal. Es lógico: con el desdoblamiento se proyectaba agregar 31 nuevas intendencias a las 69 que controla el oficialismo. Hoy, ese número se redujo a 12, en el cálculo más optimista. Por ahora, gana terreno la idea de exhibir “unidad por abajo”, por lo que se buscarán candidaturas únicas en distritos “propios”, salvo excepciones consensuadas entre fuerzas. En los que Cambiemos es oposición habrá más espacio para confrontaciones internas, aunque lejos de existir “carta blanca” para presentarse.

El repliegue bonaerense de Vidal, que podría extenderse hasta el inicio del segundo semestre, cuando arrancará la etapa explícita de la campaña, coincidirá con el primer conflicto del año, que como ya se explicó acá es el docente, al menos desde la mirada del Ejecutivo. Se conoce que habrá una estrategia novedosa, si se quiere más “activa” para enfrentar la los gremios, que incorporará a actores institucionales locales del oficialismo, pero también a parte de la estructura partidaria. Hasta habrá una nueva estructura territorial en funciones: las Mesas de Diálogo Educativo.

El objetivo tiene un fuerte componente simbólico, ya no solo se busca evitar una seguidilla de paros que impida alcanzar los 180 días de clases, sino también asegurar el inicio del ciclo el 6 de marzo. Los tiempos van a estar ajustados: la convocatoria recién sería para la segunda semana de este mes. Como ha ensayado en otras ocasiones, el Gobierno intentará colocar como contrafigura a Roberto Baradel. Quieren que funcione como una especie de “CFK educativa”. Él lo facilitó al insinuar la posibilidad de una candidatura, luego de asistir a actos opositores. Aunque después lo negó, en el gobierno ya habían festejado esa imprudencia.

El mismo dilema
Donde sí se debaten candidaturas en serio es en el peronismo bonaerense. Con razón o no, allí perciben que la unificación los favorece. Y no solo en la carrera por la gobernación: a nivel local, confían en sumar no menos de 8 nuevas comunas a las 66 que, en conjunto, controlan diversas alas del movimiento. A diferencia de lo que ocurre en Cambiemos, la mayoría de esas potenciales incorporaciones son de la tercera sección, sur y oeste del Conurbano, lo que se explica por la tracción potencial de CFK. Y como ocurre en Cambiemos, creen que la ciudad de Mar del Plata podría ser una clave estratégica todavía oculta para la mayoría.

En la carrera contra Vidal surgen, mientras tanto, algunas fricciones. La principal es un incipiente intento de un sector K de quebrar el intento de los alcaldes aliados pero no propios del Conurbano de armar un bloque que trabaje en conjunto esa candidatura para aluno de ellos. Hasta ahora, el mascarón de proa de ese plan es el alcalde de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. Pero hace tres días salió a cruzarlo su par de Ensenada, Mario Secco, que no es aliado sino parte orgánica del kirchnerismo. Por esos sus palabras pueden leerse como un mensaje emitido desde el Instituto Patria, en busca de agrietar el frente de los alcaldes.

Secco expresó sus preferencias por Verónica Magario y Axel Kicillof, que son los dos pre candidatos que “caminan” la provincia con la venia de Cristina. En el caso de Kicillof caso eso lo dejaron claro en las últimas horas los apoyos expresados por Aníbal y Alberto Fernández. Aunque la intervención del segundo de ellos terminó de enfurecer a los intendentes, quienes no lo quieren de jefe de campaña. No es el único ruido: hay quien dice que el exministro está más cómodo en el escenario nacional que en el bonaerense, al que por ahora apenas se “resigna” ¿Qué pensará Máximo Kirchner, de trato tan asiduo con Insaurralde?

Más allá de esas cuitas, la gran incógnita opositora sigue siendo la posibilidad de unificación. El kichnerismo está tan enfrascado en el operativo seducción del massismo, que hasta el secretario general de La Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque, dejó entrever que aceptaría un retorno de los renovadores. Sergio Massa por ahora aparece inmerso en la disputa nacional de Alternativa Federal. Pero sabe que la falta de candidato bonaerense del espacio alimenta la esperanza K de sumarlo. Tal vez por eso deja caer nombres para PBA, entre los que figuran Facundo Manes, Graciela Camaño y el alcalde de San Fernando, Luis Andreotti.

El hecho de que el massismo haya tenido que negar una fórmula en la que Insaurralde aparecía secundado por Malena Galmarini, la esposa de Massa, solo unas horas de la cumbre marplatense de los federales, habla del estado de discusión del peronismo. La invitación a un acuerdo con el kirchnerismo que, desde el massismo puro, formuló Jorge D´Onofrio, va en el mismo sentido.

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