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Jornada de Salud Intercultural

Estuvo organizada por la Cátedra Libre de Pueblos Originarios.

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Ayer, en el Aula Magna de la UNNOBA, se realizó una Jornada de Salud Intercultural organizada por la Cátedra Libre de Pueblos Originarios. Participaron miembros de las comunidades qom, kolla, guaraní, mapuche y tehuelche, junto a funcionarios del Ministerio de Salud, la Zona Sanitaria III y directores de Salud de los Municipios vecinos.

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El objetivo del encuentro era desarrollar un trabajo conjunto en pos de garantizar el derecho universal que contemple, focalice y brinde respuestas a las problemáticas particulares de los pueblos originarios respetando sus costumbres, prácticas culturales y formas de ejercer la salud ancestral. Una vez terminada la Jornada se redactó un pedido que elevarán a las autoridades provinciales.

Sobre este tema, Oscar Farías, coordinador de la cátedra y werkén de la comunidad mapuche, contó: “Hace un año que está funcionando la Mesa Técnica de Salud y Pueblos Originarios dentro del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires por la necesidad que tienen las comunidades de que se reconozca su medicina ancestral. Consideramos que tenemos mucho para aportar, no como algo alternativo o paralelo, sino como complementario en la parte espiritual.

Tenemos el primer reconocimiento del Minisiterio de Salud de la Provincia en el año 2007 en Olascoaga. Además, en 1999, se creó el primer Centro Intercultural como prueba piloto con el sello del Gobierno provincial. La idea es replicar en cada sanador que tenemos en todo Buenos Aires y que nazcan más centros donde esté el médico, pero al lado también esté esta salud complementaria para que la sociedad en su conjunto pueda atenderse”.
“La medicina común sólo ve la materia con un problema de salud y lo trata como enfermedad. Nosotros tenemos otro concepto de vida y analizamos el todo, la psicología del entorno y de la persona, la espiritualidad y después el cuerpo. Esto tiene que ver con la cosmovisión, lo cultural, lo celebrativo y lo ritual”, sostuvo el werkén.

Farías, por otro lado, dijo que el pueblo mapuche considera la enfermedad como un espíritu y agregó: “Entra en el ser humano y puede venir de personas que quieran hacer un mal, de un viento arremolinado o de la misma contaminación ambiental. El sanado vuelve a armonizar. Si esa persona no se acerca durante un tiempo al sanador se termina afectando el organismo y ahí nacen las enfermedades que todos conocemos”.

“Nosotros podemos sanar eso sin remedios o con un sahumado, con una imposición de las manos y energización de la persona como hace Máximo Coñequir en Olascoaga, Bragado. Él puede arreglar la columna, sacar un trastorno hepático, un problema de cálculos o susto y depresión. Las personas somos como una radio a transistor que a veces se sale del dial y sólo hay que ponerlo en su frecuencia para que se armonice”, relató.

A su vez, el coordinador de la cátedra habló sobre la creencia de su tribu: “Profesamos que hay vida en el cielo, donde pisamos y en la profundidad. El humano es suelo, subsuelo y espacio. Si hay un desequilibrio en el cosmos todo se enferma. Acá no hay ningún castigo divino, hay una naturaleza que es perfecta y reacciona al desequilibrio que producimos nosotros. Es muy profundo”.

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