Jardín San Cayetano: El gran desafío de brindar una educación de calidad
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Junín

Jardín San Cayetano: El gran desafío de brindar una educación de calidad

Quienes forman parte de la comunidad quieren compartir sus vivencias.

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Por Redacción Grupo La Verdad

El Jardín de Infantes San Cayetano de nuestra ciudad festejó el 7 de agosto a su Santo Patrono. Esta institución mantiene un vínculo muy estrecho con la Capilla que también ayer celebró sus Fiestas Patronales.

Por eso, quienes forman parte del Jardín quieren hacer memoria agradecida y compartir con la comunidad de Junín las vivencias de algunos de sus miembros.

La dirección
Anabel, la actual directora, expresó a La Verdad que “hace muy poquitos años, la vida me dio la oportunidad de ser la directora de esta gran institución educacional iluminada desde la distancia por la visión de nuestras fundadoras. Allí me abrieron las puertas y el corazón como cuando se recibe a un nuevo integrante en una familia, con muchas expectativas y proyectos, pero también con gran apertura y afecto haciéndome partícipe del trabajo mancomunado para que, ese legado que las Hermanas Franciscanas Isabelinas comenzaron, continúe vivo en el Jardín”.

“Actualmente, esta gran familia la formamos 8 docentes, 1 administrativo, 1 auxiliar, representantes legales y directivos quienes, en equipo, desde cada rol, timoneamos esta hermosa institución. Es una institución que, día tras día, enfrenta el gran desafío de brindar una educación de calidad, teniendo la gran misión de brindar a la comunidad un Jardín que se reconozca por su apertura y compromiso con los valores del evangelio y la realidad que lo circunda. Que contribuya a la formación integral de los alumnos, propiciando una educación portadora de valores y evangelizadora. Que favorezca en los niños y en sus familias la valoración del conocimiento, de sus capacidades, de su entorno, origen y su cultura, para que pueda insertarse en el mundo académico, adaptándose a los cambios y exigencias de nuestra sociedad con un carácter autónomo y crítico”.

Función asistencial
Andrea, una de las preceptoras, nos da su testimonio: “El jardín San Cayetano tenía en sus inicios, hace más de 30 años, una función asistencial para familias de bajos recursos. Por lo cual los nenes recibían además de la formación educativa, un servicio de comedor. Las hermanas que organizaban el funcionamiento del jardín se ocupaban de conseguir donaciones para elaborar los almuerzos. En aquel momento funcionaba en los salones de la actual ropería de Cáritas”.

“Años más tarde con la colaboración de la comunidad y el esfuerzo de las hermanas Isabelinas se construyó el nuevo edificio que funciona actualmente. Yo fui alumna del jardín y hace casi 18 años que trabajo ahí. Las hermanas siempre confiaron en la providencia, inspiradas por nuestro San Cayetano. Continuaban su labor con fe a pesar de las dificultades que se presentaban. El jardín es para mí un segundo hogar, donde compartimos la vida y aprendemos unos de otros en un clima de calidez y solidaridad.

San Cayetano me ha brindado mucho más que un trabajo, me ha permitido crecer junto a buenas personas, compartiendo experiencias y generando preciados vínculos. Al igual que algunas de mis compañeras, tuve la posibilidad de que mi hijo haga sus tres años de Jardín, así que compartimos ese momento de infancia de una manera muy especial”, manifestó.

El trabajo
Por su parte Mimí, auxiliar del Jardín, nos refiere lo siguiente: “Hace 31 años que conocí el jardín y a las Hermanas Isabelinas, fue cuando mis hijas comenzaron a concurrir al mismo. Funcionaba en donde hoy está Caritas San Cayetano. Poco a poco, con esfuerzo y donaciones se construyó el nuevo edificio”.

Luego, relató que “pasó el tiempo, las hermanas seguían con su labor llevándolo adelante. La Hermana Chiara Dala Costa, quien era en ese momento su Representante Legal, me llama para remplazar por unos días a la auxiliar. Desde ese momento hasta el día de hoy estoy trabajando en la institución. El jardín, es parte de mi vida y la de mi familia. Gracias San Cayetano”.

Familias despojadas
También Silvia, que es catequista, nos cuenta su experiencia: “San Cayetano, desde su propia experiencia de familia, nos mostró continuamente su trabajo por las familias despojadas de todo. Por eso hoy queremos rezar por los niños, sus familias, y todo el personal que trabaja por la educación y la evangelización de los más pequeños. Este Jardín tuvo un comienzo muy parecido a la parábola del «Grano de mostaza»: por la iniciativa de las hermanas Isabelinas y el acompañamiento de la Comunidad Parroquial, fue creciendo y afianzándose en el tiempo, para llegar a ser una hermosa familia, que apuesta a la educación y evangelización de los niños”.

Desafío
La preceptora Silvina nos comparte su vivencia: “En el año 2002 llegué a la puerta del Jardín San Cayetano, con un curriculum en mi mano. Me recibió la hermana Inés, quien me hablo muy cálidamente. En unos días ya formaba parte del plantel. Fue un gran desafío, una gran responsabilidad. Descubrí un mundo lleno de amor y aprendizajes. En momentos difíciles siempre rodeada del cariño de los nenes y de personas maravillosas que llenan de luz mi camino. ¡Gracias San Cayetano!”.

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