Informe Agro Semanal: Junín también acusa el drama de los incendios
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Informe Agro Semanal: Junín también acusa el drama de los incendios

Nuestra ciudad no es ajena al drama de los incendios, en Junín durante agosto se combatieron 95 incendios de pastizales. El otro drama es el de Córdoba y el Delta, que hace varios días tienen fuegos que avanzan sin tregua. El clima seco, el nivel del río Paraná bajo y la especulación de quienes deforestan por negocios, puso a 114 mil hectáreas en llamas.

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Por José Luis Amado -Periodista agropecuario-

La problemática de los incendios en zonas rurales de Junín, aunque en menor magnitud, no escapa a la actualidad nacional. Según informó esta semana LT20 Radio Junín y este diario, durante el transcurso del mes de agosto la totalidad de los incendios fueron ocasionados por factores humanos.

Otro dato no menor es que, según datos oficiales, el cuerpo de bomberos local ha tenido que combatir durante este mes de agosto un total de 95 incendios de pastizales. Incluso el titular del cuerpo de Bomberos Javier Di Pierro, explicó que «No hablamos de intencionalidad, pero sí de factores humanos. La cantidad de incendios que tenemos es asombrosa y eso va en detrimento de nuestra capacidad operativa”.

A esto se suma la angustia de las personas que ven pasar un autobomba, el esfuerzo del personal y de los vehículos y la tristeza por los animales muertos. Quizás la preguta podría ser: ¿cómo colaborar? Bueno, Di Pierro explicó que se podría empezar por lo básico que es mantener los pastos cortos y evitar los fuegos como herramienta de limpieza. También hay que tener en cuenta que el uso del fuego en el ámbito rural y/o forestal está penado por la Ley provincial 14892 que establece multa pecuniaria entre uno y 50 sueldos básicos más la responsabilidad penal por el delito.

Ayer llovieron en Junín 30 milímetros, esperemos que esta lluvia ayude en la lucha contra los fuegos, pero la responsabilidad es humana, por lo que sería conveniente que se haga cumplir la ley.

Drama nacional
El norte de Córdoba hace diez días que el humo se mezcla con el color del fuego. Las llamas arrasaron más de 15 mil hectáreas y se extienden en una superficie de más de 100 kilómetros, devorando todo lo que encuentran. Encima el pronóstico es desalentador. Las lluvias que se esperaban para esta semana que pasó, sumó tristeza. Lo mismo pasa en el Delta del Paraná, frente a la ciudad de Rosario, donde hay 100 mil hectáreas afectadas por el fuego.

El Delta es un cementerio de reptiles: como estaban hibernando el fuego comió sus cuevas y dejó pieles chamuscadas de serpientes y lagartos. Sólo escapan los mamíferos más rápidos y las aves, que con suerte llegan a una ciudad de Rosario que las mira asombrada porque no son frecuentes. Gallaretas, gallinetas overas, garzas brujas, mora o chajá que aparecen perdidas entre el humo y el olor que se volvieron parte del paisaje urbano.

“La mayoría mueren porque son atacadas por gatos, perros o personas que las quieren ayudar pero no saben bien cómo y las terminan perjudicando”, explican desde la ONG Mundo Aparte, donde rehabilitan y liberan la fauna silvestre que sobrevive.

La combinación de clima seco, escasez de agua e incendios provocados sin medir las consecuencias llevó al colapso: “Hay mucha vegetación seca que termina funcionando como combustible, los suelos también están secos y se queman porque tienen muchas raíces, los ríos están más angostos y algunos arroyos están completamente secos”, dice Morandeira. “Si en una situación normal el agua de los humedales actúa como cortafuegos, en este momento las chispas pueden saltar los ríos y se propagan muy rápido”.

“La realidad que estamos viviendo es que no es suficiente para ayudar a los isleños. Ayer vimos cómo a un hombre de 85 años se le prendía fuego la casa en la cara. Tuvimos que llevar nuestro grupo electrógeno para bombear con mangueras y baldes para evitar que se incendien más casas”, dice Ivo Peruggino de la “Multisectorial por los Humedales” y aporta que “Falta ayuda. Y lo que hacemos nosotros es sin equipos ni capacitación, lo hacemos porque tenemos la voluntad”.

En Córdoba uno de los focos del incendio es el cerro Pan de Azúcar, cerca de Cosquín, donde por estos días había 9 cuarteles de bomberos trabajando a la par. Todos los vecinos del barrio San José Obrero tuvieron que evacuar, y el viento que arrasa puso en peligro a localidades vecinas como La Calera y Bialet Massé.

La justicia provincial cordobesa está investigando a los dueños de campos del departamento de Ischilín: una hipótesis es que el inicio de los incendios fue por la quema de pastizales para limpiar terrenos. Según registros de la organización internacional Global Forest Watch, Córdoba perdió el 97 por ciento de sus bosques nativos en la última década.

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