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Informe agro semanal: Cada vez más retenciones y más pobreza

Un trabajo económico realizado por la Sociedad Rural de Jesús María (Córdoba), indica que, si se hubiera destinado la plata de las retenciones agrícolas como subsidio directo a los pobres argentinos, 3.700.000 personas hubieran salido de la pobreza cada año. Sin ir más lejos en el tiempo, desde el 2002, el Estado recaudó casi 119.000 millones de dólares mediante ese tributo.

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Por JOSÉ LUIS AMADO
-Periodista Agropecuario-

El trabajo económico, realizado por Prisma Consultores a pedido de los ruralistas cordobeses, comienza recordando que las retenciones existen en la economía argentina desde 1862, bajo el gobierno de Bartolomé Mitre. También indica que durante las décadas que van de 1920 a finales de 1930 no existieron y explica “pero lo más destacado comienza a partir de 1940 cuando el gobierno reforzó el control sobre el comercio exterior con la creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI). Operaba como el único comprador de cereales y oleaginosas en el mercado interno a precios fijados por el Estado. En la práctica, los efectos asignativos de esta experiencia fueron similares a los de un sistema de derechos de exportación perfectamente móviles. Este organismo funcionó hasta el 16 de septiembre de 1955, cuando se ordenó su disolución”.

En el recorrido año por año realizado en este estudio se observa que la recaudación por retenciones pudo haber sacado de la pobreza a 6,5 millones de argentinos en 2008, el año de mayor presión fiscal y curiosamente cuando estalló el conflicto por la Resolución 125, en tiempos de Cristina Fernández de Kirchner.

En el otro extremo, el macrismo redujo la incidencia de este impuesto y entonces en 2018 se llegó a un mínimo histórico: con la recaudación por retenciones podrían haber salido de pobres menos de 1 millón de compatriotas.

El trabajo puntualmente compara el ingreso por retenciones obtenido cada año con el valor de una canasta básica, que es la unidad de medida para determinar cuándo una persona está por debajo de los límites de pobreza. «En promedio, Argentina tuvo en los últimos 17 años casi 12.750.000 habitantes bajo la línea de pobreza. Si la recaudación de las retenciones se hubiera entregado como un subsidio directo, en promedio podrían haber salido de la situación de pobreza 3.760.000 por año», estableció la comparación.

«Si bien puede advertirse una cierta correlación entre el crecimiento de la recaudación de derechos de exportación y la reducción de los niveles de pobreza, los resultados, analizados a lo largo del período, han sido decepcionantes, teniendo en cuenta las oportunidades que tuvo el país de impulsar un desarrollo serio y sostenido, fundamentalmente en el período 2007-2013», lamentó el estudio.

En otro párrafo el estudio dice: “En general, estos tipos de tributos (Retenciones) han sido establecidos (o incrementadas sus alícuotas) en situaciones de emergencias y bajo el pretexto de paliar la pobreza, regular los precios internos y fortalecer la posición fiscal del Estado Nacional, ya que es un tributo no coparticipable. Resulta pertinente entonces evaluar la relación entre la recaudación del tributo y el objetivo de mejorar los índices de pobreza que vienen aquejando a nuestro país desde un tiempo a esta parte”.

Efecto de las retenciones

En ese sentido, la Rural de Jesús María opinó que lejos de ser una herramienta para enfrentar la pobreza, las retenciones terminan profundizando un modelo con altos niveles de exclusión social. «Las retenciones, si bien tienen una capacidad de recaudación importante, traen aparejado numerosos efectos perjudiciales, como las distorsiones que generan en el sistema, los desincentivos a producir a partir de la disminución dramática de los márgenes de rentabilidad, en especial en las regiones más lejanas a los puertos», explicaron.

Con los datos a la vista, la entidad criticó que «en nombre de los pobres y la solidaridad se han despilfarrado oportunidades históricas para sentar las bases del crecimiento de nuestra Nación, por lo que, si la agenda política tiene como uno de sus fundamentos echar mano a este tipo de tributos, -en especial a los provenientes de las actividades productivas-, es necesario trazar un plan de aplicación de esos recursos para que el combate de la pobreza, el desarrollo económico y la movilidad social dejen de ser meros eslóganes, para transformarse en un sendero de cambio real en el mediano y largo plazo».

También, y esto lo dice quien escribe esta columna, deberíamos preguntarles a todos los hombres y mujeres que tuvieron responsabilidad en el manejo del Estado, donde el principal mandato social fue y es resolver el problema más acuciante de este país, ¿por qué no se resolvió la pobreza? Ahora sabemos que millones de compatriotas no han sido tenidos en cuenta, pero que también miles de empresarios agropecuarios han destinado parte de sus ingresos para cualquier cosa, menos para lo más importante.

Un informe del Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA) de junio de 2019 indica que el 51,7 de los niños y adolescentes hasta 14 años de edad son pobres. De ese porcentaje, el 29% tiene un déficit en sus comidas, mientras que un 13% pasó hambre. El dinero está, nos deben una explicación ya.

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