Incongruencias de un menú a la carta
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Incongruencias de un menú a la carta

La segunda acepción de la Real Academia Española para la palabra incongruencia es: “Dichos hechos faltos de sentido o de lógica”.

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Por: Sebastián Riglos

La segunda acepción de la Real Academia Española para la palabra incongruencia es: “Dichos hechos faltos de sentido o de lógica”.

Pareciera la definición ajustarse mejor que nunca a la coyuntura política actual. A saber, los invito a algunas reflexiones al respecto.

Próximos al mes de septiembre donde se celebrarán las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias – PASO – la oferta electoral no deja de sorprender a un electorado cada vez más confundido. En términos de metáfora, un menú inapetente más a la medida de los caprichos de un chef, que a los gustos de los comensales.

En un clima social cultivado por 17 meses de pandemia oficialmente declarados, donde la falta de reactivación (y rumbo) económico, el impacto de las restricciones, la profundización de las asimetrías preexistentes en términos de educación, todas variables de crisis y las inexorables consecuencias sanitarias; sobrevienen las elecciones de medio término en este contexto, donde por lo general, se plebiscita gestión, y bueno pareciera que los hechos se presentan faltos de lógica y de sentido.
Evitando abrir juicio de valor, me limitare a enunciar de la forma más objetiva que pueda: La principal fuerza política de la oposición, concurre elecciones en la provincia de Buenos Aires con el nombre de “Juntos” pero más fragmentado que nunca. Y siguiendo las tradiciones, otra vez, candidatos porteños para los designios bonaerenses.

En ese mismo universo político, la UCR (que es sin dudas la gran protagonista de las elecciones 2021), desafía la hegemonía del Pro, pero lleva en cabeza de lista a un
“extrapartidario”, un médico con prestigio académico, pero con poco de política y nada de gestión.

En las listas oficiales, no escapan a la nota de la incongruencia. Si bien para la provincia de Buenos Aires eligieron una Bonaerense para encabezar (en CABA lo hace otro radical). Hace muy poco hubo efervescencias por la renovación de autoridades del Partido Justicialista, que sería el instrumento electoral en el marco de un frente y
oficiaría en el rol de ordenador. Como era de esperarse, a la conducción se le imprimió ese sello monárquico y de nepotismo que nos van acostumbrando en la democracia “republicana” de los últimos tiempos. De muy poco sirvió, pareciera esto último, dado que se poblaron las listas de candidatos de origen Radical para lo que iba a ser la “oferta peronista”. Ejemplo, claro en la lista local, encabeza un abogado, con prestigio bien ganado en la política y en la vida académica, pero de innegable filiación boina blanca.

Y así podríamos continuar sumando párrafos, hasta volver esta columna interminable. Nada es de extrañar, la nota de la incongruencia, parece ser la vedette de este año, para no sobreabundar y mirando de reojo el termostato social, la famosa foto del cumpleaños, las listas de visitantes a la quinta de Olivos, y otros escándalos relacionados a reuniones oficiadas por un gobierno que prohibía reunirse; parece ser el café que viene con la cuenta en la cena.

Si una elección que históricamente plebiscita la gestión de gobierno, lo más lógico es que exponentes de la misma se encuentren en opción. La más absurdas de las ofertas, es aquella que carece de demanda. Y esta carta menú está más hecha a la medida de la política, que del ciudadano. Es distópico este fenómeno político.
En fin, el comensal deberá elegir entre las opciones que menos lo indigesten.

Lee también: Editorial: Deterioro social

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