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Igualdad de género: mujeres taxistas, una alternativa en crecimiento

Verónica Anad, una de las pocas mujeres taxistas de la ciudad, contó su experiencia. “Respeto y honestidad sobre todo para que el cliente se sienta seguro y cómodo”, dijo a LA VERDAD.

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Verónica Anad, taxista de la parada Centro, contó su trayectoria laboral y opinó que la igualdad de género se logra desde la acción de integrarse laboralmente en cualquier ámbito.
En Junín hay aproximadamente 30 paradas de taxis, de las cuales cinco cuentan con mujeres en el servicio; y cuatro paradas de remises, en la que solo una tiene a una mujer como conductora. En los últimos años esta alternativa es común en ciudades grandes, sin embargo, llega a nuestra ciudad como algo novedoso y aún desconocido para ciertos sectores.

Trayectoria profesional

Verónica Valeria Anad, a sus 45 años es taxista de la parada Centro, ubicada en Roque Sáenz Pena e Hipólito Yrigoyen. Verónica es oriunda de Junín, pero vivió parte de su vida en Mendoza donde se hace ocho años vio en un anuncio que solicitaban remisero, y consultó si aceptaban también a mujeres. Fue entonces cuando comenzó a trabajar a la par de 18 compañeros, siendo la primera mujer remisera en esta parada.
En el año 2016 volvió a su ciudad natal, y tras hacer la renovación del carnet se decidió a dejar su currículum en la mayoría de las paradas tanto de taxi como de remís.
“Había desistido de trabajar porque pasaban los meses y no recibía ningún llamado, sabía que algunos no me aceptaban por ser mujer. Cuando ya me había olvidado del tema me llamaron para hacerme una prueba en la parada de República y Libertad, pero al final arranqué el mismo día que me presenté”, contó Verónica en diálogo con LA VERDAD.

Su pasión
por conducir

Por cuestiones de comodidad y cercanía hace un mes que cambió de compañía y trabaja en Taxis Centro. Al igual que todos, se desempeña en turno de 12 horas por lo general de seis de la mañana a seis de la tarde entre semana y viceversa cuando se trata de fines de semana; descansa únicamente para almorzar o cenar.
“Mi pasión es conducir, si no fuera por el cansancio trabajaría arriba del auto todo el día. El servicio de taxi me permite manejar y la atención al cliente, dos de las cosas que más me gustan”, agregó.
En cuanto a la relación con sus clientes aseguró que no solo es reclamada por las mujeres los fines de semana cuando salen, sino también por los hombres quienes dicen preferirla por su cordialidad en el trato y precaución frente al volante.
Además de familias que le confían los viajes de sus hijos para llevarlos a las escuelas. “Respeto y honestidad sobre todo para que el cliente se sienta seguro y cómodo”, añadió la chofer.

La vida abajo del taxi

Un 31 de diciembre cuando volvía con sus padres y su primo de pasar las fiestas de fin de año en Buenos Aires, sufren un accidente en el cual fallecen todos excepto ella. Al respecto comentó: “A mis 20 años quedé huérfana y seguí mi vida con mis dos hijos mayores. Nunca sufrí un shock o miedo a la ruta como consecuencia de este siniestro porque no lo recuerdo. Yo decidí y busqué ser taxista”.
“Cuando no estoy trabajando soy mamá y abuela, tengo cinco hijos y seis nietos. Somos una familia muy unida, ellos crecieron con una madre que manejaba para todos lados y siempre apoyaron mis proyectos o deseos laborales. Me dedico a mí, a ellos y a mi trabajo”, comentó Verónica en cuanto a su ámbito familiar.

Superar el miedo
al prejuicio

Uno de sus miedos era que pudiera llegar a ser rechazada por un hombre que hiciera uso del servicio al creer que no puede desenvolverse en la ruta o en las calles, pero a día de hoy no le ocurrió una situación semejante y aseguró: “No tolero el menosprecio porque sé que lo hago bien. También sé que en algún momento me puedo llegar a cruzar con algún machista, pero está en uno quedarse con el comentario o desecharlo”.
Al mismo tiempo manifestó que nota como a muchos les llama la atención ver a una mujer conduciendo el taxi o verla subiéndose a él, en su asiento de conductora. Con cierto orgullo, declaró que se siente parte de un fenómeno inclusivo y que es un trabajo más donde la mujer logra hacerse un lugar. “Toda mujer tiene la capacidad de enfrentar y desarrollar las mismas tareas que un hombre”, añadió.

Próximo objetivo a cumplir
Su anhelo actual es poder sacar el carnet que le habilite la conducción de camión, confía en que el próximo mes podrá comenzar con los trámites para obtenerlo. “Me gustaría llegar a trabajar en una empresa local para no descuidar mi lugar de madre o no verlos durante varios días, pero a futuro quiero agarrar ruta. Realmente me apasiona”, finalizó.

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