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La Deportiva

Horacio Agesta: “El vestuario de fútbol fue mi universidad”

Junto a LA VERDAD DEPORTIVA compartió recuerdos, anécdotas y sueños.

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Llegó puntual, con ropa deportiva, aunque no se encuentre adentro de una cancha. Un poco tímido al comienzo, pero cuando comenzamos a conversar sobre fútbol se fue soltando hasta tomar una confianza grande. No es otro que Horacio “El Loco” Agesta.; juninense que decidió regresar, para las fiestas de fin de año, a nuestra ciudad.

Actualmente reside en Ecuador ya que allí se desempeña como director técnico en un equipo que pertenece a la Universidad de San Francisco. En sus vacaciones regresó al país para “renovarse” y compartió, junto a LA VERDAD DEPORTIVA, recuerdos, anécdotas y sueños de un hombre que respira fútbol desde muy chico.

Agesta jugó al fútbol profesionalmente en diferentes países y como técnico se desempeñó también en varios clubes.

En medio de la charla habló de sus inicios en Moreno, su trayectoria como jugador y su vocación como D.T. También recordó el famoso gol que le convirtió a Villa Belgrano, entre otros temas.

Su inicio

“Yo tuve el gusto de debutar en la Primera de Moreno a los 14 años, son cosas que no se olvidan más. Todo lo que anhelaba lo conseguí a través del club. Vivía entre la cancha del “Aurinegro”y la de Argentino. Aún siendo jugador de la Primera iba a ver Argentino porque era el club del barrio. Me da emoción ver trascender en las cadenas internacionales a Argentino, es un pedazo de mi infancia”.

“En aquél entonces había un respeto que ahora se pedió. Entrábamos al vestuario, escuchábamos, mirábamos y no había ni opinión por el respeto que había. Tenía compañeros que lo trataba de usted. Adentro de un vestuario se aprende lo que necesitás para la vida misma, podes encontrar gente solidaria, egoísta o que no te ayuda, lo que encontrás en la vida misma. Para mí el vestuario de fútbol fue mi universidad. Ahora lo puedo volcar a los jugadores porque sigo ligado al fútbol y afortunadamente sigo viviendo de una pelota, tendría que hacer como Di Stéfano y hacerle un monumento a la pelota”.

El club de barrio

“Moreno podría mejorar. La cancha debería estar mejor, me refiero al césped pero eso no es una critica porque ni siquiera conozco la realidad del país, mucho menos la del club y como se mantiene. Aunque yo sé que la gente trabaja, como toda la vida, en estos tipos de clubes. Me gustaría verlo mas grande, como está ahora Sarmiento, porque el club es un pedazo de mi vida”.

“Para mí es un gusto haber entrado al vestuario y salir por el túnel, aún en la vejez me dan ganas de volver a jugar, sigue siendo una emoción, eso es lo que aspiraba cuando era niño hasta que lo logré. Esas cosas que vos vivís de pibe no te la olvidas más. Las vivencias, los compañeros tampoco se olvidan, estarán viejos o gordos, se nos habrá adelantado alguno pero el sentimiento sigue siendo el mismo”.

Su vocación como D.T

“Desde que tengo uso de razón sabía que iba a jugar a la pelota y ser D.T. De lo que me acuerdo, iba a segundo grado y ya armaba el equipo de mis compañeros. Después fui escuchando jugadores referentes y gente mayor que te da una imagen buena o mala pero fui tomando lo que creía que era necesario. Lo mismo de los técnicos, hay algunos que han pasado desapercibido, que no me acuerdo ni el nombre y de otros he estado agradecido toda la vida como con Héctor (Silva). Vos podés ganar o perder un partido pero lo que te queda es la amistad. En todos los clubes donde estuve tengo amigos y eso es lo que uno deja, eso es lo más lindo que me queda a través del tiempo”.

“El técnico mas grande que tuve fue Héctor Silva, que tuvo un par de ascensos con Sarmiento, una gran persona que me enseñó a caminar en la cancha y en la vida, por eso estuve muy agradecido con él”.

Ecuador

“Mi salida a Ecuador fue por Héctor Silva. Él había jugado allá y me contacto con gente y me fui. Después no volví más por mi situación personal. Mi señora es ecuatoriana y eso me cambió el destino. Me gustó vivir en Quito, porque me fui a jugar a Perú y volví a Ecuador, también fui Canadá y volví a ese lugar”.

“Cuando vos estás afuera del país tenés afinidad normalmente con los grupos de argentinos por el hecho de la nacionalidad. Con el cuerpo técnico de Luis Zubeldia se dio el encuentro porque teníamos amigos en común y hemos jugado a la pelota para divertirnos contra los periodistas y contra gente del fútbol. Lamento que se haya ido de Ecuador, salió sub campeón y ahora está en Santos Laguna de México. Tengo amigos en todos los equipos”.

Actualidad

“Mi club es Universidad de San Francisco porque llevo 15 años trabajando ahí y es mi lugar de trabajo. He estado de técnico en varios lados, pero desde que estoy allí pude ascender desde el fútbol amateur al profesionalismo. Mantener eso es un logro porque jugamos con todos estudiantes y el primer objetivo es el estudio no es el deportivo. Jugar al fútbol es divertirse y ser responsable mientras se hacen arquitectos o ingenieros, tienen doble objetivo. De eso se trata el proyecto, se puede ser serio y responsable y a la vez estudiar. Es mentira que no hay tiempo para estudiar y jugar al fútbol, lo hemos demostrado, ese es el objetivo principal. Eso es lo que pretendo para los jugadores y para mi hijo que alguna vez espero que llegue a mi equipo y a la Universidad”.

Anhelos

“Me hubiese gustado ser técnico de Moreno porque nunca me olvido de Junín. Sería un honor por los colores, eso no se cambia más. Llevo muchas décadas fuera de la ciudad y sin embargo uno no cambia el gusto por el barrio, por los amigos, la familia, Moreno y Argentino, el asado con amigos. Eso no va a cambiar nunca más”.

“Si volviera a vivir en Junín y habría que ser técnico de Moreno sería un orgullo por toda la historia que tengo atrás y por los ejemplos de gente más grande que tuve. Me voy a morir en una cancha rodeado de amigos, estoy hablando figurativamente, pero mientras vea los dos arcos en una cancha voy a seguir trabajando”.

El famoso gol

“Todavía la gente de Villa Belgrano está un poco enojada. Ese día me surgió hacer lo que hice espontáneamente. Luego de haberme gambeteado al defensor y al arquero se me ocurrió poner la pelota en la línea y cabecearla, con tanta puntería, que había un fotógrafo atrás del arco de la cancha de Moreno que no era muy común y quedó retratado. A pesar de que han pasado 40 años la gente se sigue acordando, quedó una anécdota chistosa, porque en realidad estuve lejos de querer hacer enojar a alguien. Mi esencia era la del jugador del campito podía haber gente o no pero la esencia y el placer de jugar a la pelota para mí era el mismo. Tal vez por eso me decían “Loco”, también por festejar los goles en esa época como se celebran ahora, pero estaba lejos de querer herir o sobrar a alguien, yo festejaba los goles hasta en la práctica”.

Pasión por el fútbol

“Yo veo el diario por Internet y me entero de todo los partidos que hay en Junín. Ayer jugaba River Plate con Villa, justo tenía un compromiso con la familia, pero si no hubiera ido a la cancha a ver ese partido aunque no sea hincha de ninguno. El equipo que dirijo juega en la categoría C, pero yo voy a ver los partidos de la A, B o amateur. Me levanto todos los días y para mí no es ningún esfuerzo ir a trabajar a pesar de que entrenamos a las 6 de la mañana. Es hacer equilibrio entre lo académico y lo deportivo todos los días, para mí y los jugadores”.

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