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Hombre precavido, vale por dos

Escribe: Sebastián Riglos

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De muy chico, siempre escuché de mis mayores el dicho “Hombre precavido, vale por dos”, mi padre me lo decía, y todo parecía tener más sentido, con la fábula de la hormiga y la cigarra. Conocemos el mundo de una forma una tanto superficial, nos interesamos demasiado por las causas y sus responsables, y se descuidan generalmente las consecuencias, aceptando el futuro próximo como inexorable. Y es allí, donde radica el mayor de los errores: La falta de previsión.

La humanidad desde sus estados más primitivos ha procurado saber el futuro, desde tiempos inmemorables ha recurrido a brujos, oráculos, pitonisas o chamanes, luego confió este concejo a asesores, ancianos, sabios, etc. La evolución de las culturas llevó a que la “previsión” sobre los acontecimientos futuros, tengan más que ver con usos de técnicas, ciencia, y tecnología.

El conocimiento humano, en todos los órdenes, se enfrenta al enorme desafío de la previsibilidad. Ya sea para resguardar una cosecha, una operación militar, un comportamiento del mercado, o un fenómeno político. Hoy a los gobernantes del mundo los ocupa la pandemia. Así el Estadista debe vislumbrar los escenarios futuros posibles, poder proyectarlos sobre los escenarios futuros probables. A partir de los resultados obtenidos en éste último de los análisis deberá ejecutar las acciones tendientes a anticiparse a los acontecimientos, trazando la estrategia más conveniente.

La historia nos enseña eso, una y otra vez. Por ejemplo: La firma del Tratado de Utrech, del año 1713, que sellaría la suerte de Europa del siglo XVIII, y sentaría las bases necesarias para las emancipaciones que sobrevinieron en el continente Americano en el siglo siguiente fue producto de la previsión. A ese suceso, se anticiparon Luis XIV de Francia y Ana de Gran Bretaña, cuando dos años antes (firma del tratado secreto de Londres del año 1711) advirtieron que el avance del Emperador Leopoldo I de Habsburgo -Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico – alteraría el delicado balance del poder en Europa, con repercusiones en África y en las Indias (Iberoamérica). Prolongando la guerra más allá de lo necesario. La previsión, fue lo que les permitió a estos Estadistas – con justicia o no – proyectarse desde los escenarios posibles a los escenarios probables, permitiendo anticiparse a los acontecimientos, y poder dar fin a la guerra de la sucesión Española, que involucró a todo el mundo occidental de entonces.

El Gral. San Martín, para su gesta más ambiciosa – se apoya en el plan Maitland (redactado en el año 1800), el cual toma conocimiento allá por 1811, y ejecuta en 1817. Años de planificación y previsión para alcanzar objetivos de gran impacto.

Por eso, es que damos un valor superlativo a la previsión. Trasladandonos a tiempos actuales, vemos que el aparato del Estado Nacional se empeña en vislumbrar los escenarios posibles que nos dejará la pandemia en el futuro inmediato. Sobre ellos, está actuando sobre los escenarios probables. La cuarentena ha sido un acierto. El armado de salas de internación, el aprovisionamientos de camas y respiradores, tienen que ver con el universo de la previsión sobre lo probable. Y dará sus frutos el trabajo realizado por el Gobierno Nacional y el esfuerzo de todos los sectores. En nuestra ciudad, Junín, vemos al Intendente junto a las demás fuerzas políticas, instituciones y organizaciones intermedias en el mismo esfuerzo. Pero debemos llevar la mirada más allá de lo inmediato, obedecer al plan de contigencia y planificar con cuidado la salida del día despees.

El presidente F. Roosevelt, tuvo su “New Deal”, para hacer frente al día después de esa catastrófica crisis de 1929. Las post segunda Guerra, trajo el European Recovery Program, conocido popularmente como El Plan Marshall. La historia nos enseña una y otra vez que es necesario abocarnos a la contingencia, pero además aportar sobre lo que vendrá.

Apuntamos, que en lo inmediato no debe perderse de vista el estado de situación en los países limítrofes, cuya precariedad de sus sistemas sanitarios se han visto visibles en la lamentable realidad de Ecuador. ¿Es posible que las naciones vecinas colapsen en su sistema de Salud? ¿Es probable que esos colapsos impulsen una inmigración masiva hacia Argentina para aprovechar el sistema sanitario? ¿Habrá servido de algo la previsión de ampliar el sistema sanitario de contención y asistencia? ¿Es necesario avanzar en la digitalización de la interacción como modo de profilaxis? Son preguntas que deberá hacer el primer mandatario, y en base al análisis multidisciplinario, generar las estrategias más convenientes a los intereses de nuestro país. Solo la previsión nos salvará. Porque como dice el refrán, hombre precavido, vale por dos.

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