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Hay muchas actas labradas por ruidos molestos a un local de esparcimiento

“Sabemos que son situaciones difíciles porque hay intereses: por un lado del dueño del local de ejercer su actividad; por el otro lado, el interés del vecino de poder descansar y, además, hay una norma que rige la situación”, dijo la jueza Nora Serafino.

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Días pasados, una vecina manifestó a Grupo La Verdad que, luego de varias denuncias y de muchas actas labradas, se logró la clausura de un local gastronómico ubicado en calle Benito de Miguel al 350, por ruidos molestos.

La doctora Nora Serafino es la jueza del Juzgado de Faltas Nº 1 y la encargada de llevar adelante estos procesos, explicó que “en los últimos tiempos, el tema del exceso de nivel sonido es en lo que más venimos trabajando y tenemos varias infracciones. Esto significa que, en distintos sectores de la ciudad donde hay confiterías bailables, un bar o un lugar gastronómico con espectáculos en vivo, la música que se emite traspasa a la casa de los vecinos en un nivel superior a lo que la ordenanza permite. Nuestra ordenanza dice que cualquier lugar de esparcimiento nocturno no puede emitir hacia el exterior un nivel de sonido que supere los 30 decibeles”.

“Respecto de las infracciones que tenemos labradas, arrancan aproximadamente en 36 decibeles en adelante y algunas superan los 60. Este tipo de denuncias se dan casi todos los fines de semana y en distintos lugares. La insonorización de este tipo de lugares, es realmente un problema y va en crecimiento, porque los lugares no están construidos y generados para tal fin. Son galpones adaptados y casas recicladas, por lo cual supongo que debe ser difícil insonorizar algo ya construido”, manifestó.

Procedimientos
En cuanto al procedimiento, dijo que “el vecino llama al 147 de Inspección General y los inspectores concurren con el decibelímetro para hacer una medición del sonido. Si supera los 30 decibeles, confeccionan un acta de infracción que luego se remite al Juzgado. Acá comienza el procedimiento, se procede a un descargo, se dicta una sentencia y hay sanciones. La primera infracción, es una multa. Cuando hay reincidencia, es multa y clausura por 15 días y luego, si hay una segunda reincidencia, es multa y clausura definitiva. La sentencia que se dicta en el Juzgado, es revisable judicialmente”.

Sobre la clausura del local gastronómico que se denunciara en las páginas de La Verdad, Serafino relató que “sobre el local que se clausuró hace pocos días, el expediente tiene la sentencia del Juzgado de Faltas y los abogados defensores del dueño interpusieron todos los recursos que la ley habilita a realizar. Apelaron y el Juzgado Correccional que intervino, confirmó la sentencia del Juzgado de Faltas. De ahí fueron a la Cámara Penal, que también lo confirmó e interpusieron el recurso extraordinario, que es lo último que pueden hacer y, como ya está cumplida la doble revisión judicial, normalmente la Cámara lo desestima. Entonces todo vuelve a nuestro juzgado con una sentencia condenatoria firme para proceder a su ejecución”.

“Sabemos que son situaciones difíciles porque hay intereses: por un lado del dueño del local de ejercer su actividad; por el otro lado, el interés del vecino de poder descansar y, además, hay una norma que rige la situación”, finalizó la jueza.

La denuncia
La vecina del barrio Nuestra Señora de Luján que hizo la denuncia, vive pegada al local. Confirmó a La Verdad que ya llevan labradas 18 actas de infracciones por ruidos molestos. Ya hubo una clausura previa de 15 días, ahora está clausurado nuevamente.

En declaraciones, expresó que “estos lugares figuran como gastronómicos y terminan siendo boliches. Venimos denunciando desde septiembre del año pasado porque no podemos dormir. Las semanas normales, esto sucede los días jueves, viernes y sábados y, si es fin de semana largo, también los domingos o los feriados. En mi caso particular, los ruidos molestos es la música alta, en promedio de 50 decibeles, considerando que los decibeles fijados como límite por la ordenanza municipal son de 30. No sólo no podemos dormir, sino que vibran los vidrios de toda la casa, porque nosotros vivimos pegados, pero el problema es también para otros vecinos”.

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