Seguinos en
Binaria Seguros

La Deportiva

Hasta el final

Escribe: Mario Nicolás Uhalt- No lo voy a negar. Estoy frenético, me desvelo, meto un cantito en la ducha, miré los promedios trescientas mil veces, el fixture que le queda a cada equipo e hice cuentas y más cuentas con Juan, para ver cuál era la manera que podíamos llegar a conseguir el milagro.

Publicado

el

Escribe: Mario Nicolás Uhalt

 

No lo voy a negar. Estoy frenético, me desvelo, meto un cantito en la ducha, miré los promedios trescientas mil veces, el fixture que le queda a cada equipo e hice cuentas y más cuentas con Juan, para ver cuál era la manera que podíamos llegar a conseguir el milagro. La sensación de estar en la cornisa durante un tiempo prolongado, por decisiones que se tendrían que haber tomado ANTES, duele. Resulta hasta injusto el momento que nos toca atravesar. Molesta, porque ESTE ERA EL CAMINO, el del tramo final…pero no es hora de reprochar, sino que es momento de ESTAR y AGUANTAR.

 

Sin embargo, sentir impotencia y que un resultado te cambie un poco el estado de ánimo, no habla mal de ninguna persona, sino que incluso habla bien de un hincha. Porque cuando observamos la camiseta verde la queremos ver ganar SIEMPRE, porque cada partido lo jugamos desde afuera, sufrimos, cantamos, gritamos, lloramos, nos abrazamos, me emociono…NOS EMOCIONAMOS. Se nos infla el pecho, el ritmo cardíaco late muy fuerte, nos olvidamos por un rato del mundo y volvemos a sentir “ese no sé que” que es difícil de describir, o tal vez, imposible, porque justamente no se explica, SE SIENTE.

 

Porque a nosotros no nos importan los equipos capitalinos, sino que estamos arraigados a un sentimiento popular de donde nacimos, crecimos, hicimos nuestros amigos, jugamos atrás de una pelota y soñábamos. Porque los hinchas no lo miran por televisión al partido y cada uno de ellos puede ser un familiar, un vecino o una amiga o amigo.

 

Ya es la madrugada, recién salgo de trabajar y en un segundo me detuve para saber si estas líneas tenían sentido. Pero cuando se me viene a la cabeza Carlos en San Martín de Los Andes, tan alejado de la ciudad y con un amor incondicional por el club, digno de admirar y resaltar, no lo dudo y sigo apretando las teclas. Me acuerdo de Guillermo que cada fin de semana aparece en Junín con Topo, Tomás, Germán, Gustavo y toda la banda de La Plata, no titubeo en seguir moviendo los dedos. Porque el Tití va a estar luciendo sus nuevas casacas verdes con los pibes de El Prado y el Loreto. El “Sapo” lo va a seguir por TV y la familia Gargarelli va a estar pendiente con lo que pase en Liniers.

 

Porque me acuerdo de Andy, Lore y Marcelo, viajantes eternos donde mande la ocasión. Se me viene a la mente Carlos con la primero de abril, Facu con la 1911, Luichi con su familia, Alan en algún lugar recóndito del mundo, Gastón con el gorro y la copa de vino para festejar el triunfo, Carlitos con Lucho preparando el asado para ver al campeón, Matías de Mardel alentando en el “Eva Perón”, Iván con el trapo, Tavo con su cámara en mano, Mario con los nervios de punta, Gabriel desde algún lugar de Mendoza, los locos de la "Chocho" Correas de Rosario…

Agustín con Fidel empilchados, Leo dejando la garganta hecha pedazos, los Corbanini dando el presente en cualquier lado. Mis amigos Damián y Pancho hablándome del “Verde” con sentimiento, el Loco, Pulido y el Chueco al lado del alambrado, mi familia entera y Elías desde el cielo, junto a mi abuela que me hace un guiño y me dice que los retazos del trapo… ya están ajustados.

 

Se me vienen ellos y vos también que estás leyendo, precisamente para que TODOS nos sintamos identificados.

La verdad por todos ustedes valía la pena estar redactando. Ojalá esto llegue a los hinchas, pero también a los jugadores, que lo único que les pido, es que cuando el árbitro otorgue el pitazo final, me quiero ir EMOCIONADO. Sin importar el resultado, sino yéndome del Amalfitani con la cabeza en alto, por la actitud que demostraron. Dejen la vida en cada pelota, porque en todas las jugadas vamos a estar AL LADO, desde el viejo de noventa años, hasta el más chico del barrio. Me quiero ir del estadio escuchando: “Los de Junín tienen unos huevos bárbaros”. Sientan la camiseta, hagan que pesen mucho del sudor, disfruten del escudo que tienen en el pecho y de los colores más lindos del universo. Si hay un gol, abrácense todos juntos como contra Brown, porque no es sólo un festejo, sino una clara demostración de PASIÓN.

 

Y cuando levanten los brazos después del salir del túnel, sepan que aunque la gente de ellos se haga sentir, nosotros vamos a estar ahí, seguramente en silencio pero con el corazón en la mano GRITANDO. Sean guerreros combativos, salgan a GANAR, háganse sentir más que nunca. Esperaron años y años esta oportunidad, muchos quisieran estar en su lugar, trabajaron duro para llegar al nivel profesional. Y además, porque en cada gol habrá un abuelo que se abrazará con el nieto, un hijo que se acordará de su padre que está en el cielo, un solitario que se irá dormir feliz, familias enteras festejando, amigos gritando desaforados y chicas cantando. Porque el SENTIMIENTO NO ENTIENDE DE CATEGORÍAS, no se negocia, en las malas alentamos, ustedes son los que NO NOS ABANDONARON y por eso pase lo que pase, HASTA EL FINAL…SEGUIREMOS ESTANDO.

MÁS NOTICIAS

Más Leidas