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Guillermo Cáceres, un entrenador formativo de jerarquía

El juninense que se inició en el voley jugando en nuestra ciudad, en la adolescencia se trasladó a Buenos Aires donde se convirtió en entrenador para luego trabajar muchos años en Italia y ser asistente técnico de la selección argentina, dialogó con LA DEPORTIVA y tocó diferentes temas referidos al deporte.

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Guillermo Cáceres.

El entrenador juninense Guillermo Cáceres, quien supo desarrollar su carrera relacionada al voley por un largo tiempo en Italia e integró el cuerpo técnico de la selección argentina, siendo asistente técnico por varios años por lo que estuvo presente en varias competencias de gran envergadura a nivel internacional, dialogó con LA DEPORTIVA y se refirió a diversos temas relacionados al deporte.

A continuación la entrevista con Guillermo Cáceres.

-¿Cómo estás viviendo la actual situación mundial?

-En casa, como todos, haciendo la bendita cuarentena. Se hace larga porque uno no está acostumbrado a estar tanto tiempo dentro de la casa, más aun los que hacen deportes.

-¿Tratás de estar cerca del voley?

-Para lo que sirvió esto es para estudiar mucho, mirar, intercambiar opiniones con otros entrenadores de otras partes del mundo, tengo amigos dirigiendo afuera y es importante estar en contacto con ellos para saber cómo van evolucionando y mejorando.

Durante la época normal de competencia es difícil pero ahora todo el mundo tiene tiempo y nos juntamos y charlamos de voley.

-Eso ha ocurrido en prácticamente todos los deportes

-Prácticamente es hacer un curso diario, si bien a veces es importante la parte práctica, después de trabajar tantos años intercambiar ideas te hace crecer y mejorar, porque el deporte va evolucionando día a día y uno tiene que estar a la corriente de eso porque no lo podés seguir.

-Tuviste un gran paso por la selección argentina

-En la selección argentina estuve trabajando desde el 2009 hasta el año pasado, anteriormente estuve veinte años en Italia, en varias ciudades, desde 1988 hasta el 2009 que volví. Cuando volví acá me ofrecieron trabajar en las selecciones de base y por dos años fui asistente de la selección mayor y pude participar de las Olimpíadas de Río, fue la primera vez que Argentina participó en el vóley femenino en un Juego Olímpico. Una experiencia espectacular e inolvidable, lo que sueña cualquier deportista, tuve esa suerte y estoy contento.

-¿Por qué te alejaste?

-Porque diez años es mucho tiempo y es importante buscar otros horizontes. En la selección tuve la suerte de participar en cinco mundiales, tres de categorías en menores, un mundial juvenil y otro sub 23. Tuve la suerte de participar en un Juego Olímpico, una Copa del Mundo en Japón, un Juego Panamericano en Toronto, y está bueno darle paso a otras generaciones.

El trabajo de la selección es muy distinto al del club, porque trabajás para jugarte todo en una semana. Trabajaba ocho meses al año para jugar un Sudamericano que daba la clasificación a un Mundial. Me gustaría volver al trabajo del día a día, tenés el fin de semana y te fue bien o mal, contás con una semana para volver a ver lo que tenés que mejorar, el club te permite eso la selección no. Si no clasificás a un Mundial tenés que esperar dos años para prepararte para el próximo.

Es lindo porque cuando suena el himno de tu país se te infla el pecho y es una gran responsabilidad porque estás representando a un montón de personas y eso no tiene precio. Tuve la suerte de representar a mi país por diez años y es momento para ver si existe la posibilidad de trabajar en los clubes.

-¿Para entrenar estás más cómodo con los juveniles?

-Es indiferente porque en los veinte años en Italia trabajé desde el mini voley hasta divisiones mayores y también en Serie A donde no hay límite de edad.

Lo bueno de trabajar en divisiones inferiores es que uno tiene que buscar la manera de enseñarle algo a la jugadora que tiene que aprender y el día que dirijo un equipo mayor y tengo que corregir se viene a la mente cuando uno tuvo que esmerase y buscar la vuelta para enseñarles.

Tuve la suerte de dirigir todas las categorías y eso es importante para un entrenador, para conocer todo.

-¿Cómo sigue tu futuro como entrenador?

-Después de estar diez años en la selección argentina consideré que ya era un ciclo cerrado y me ofrecieron ir a trabajar a República Dominicana con la selección, fui, estuve diez días y por suerte me volví y me agarró la cuarentena acá.

El futuro es tratar de seguir ligado al voley, hay que ver si es una situación que se dé en Argentina o el exterior, tengo un montón de amigos y entrenadores que siempre me llaman y me dicen “existe esta posibilidad” pero va a ser para evaluar y decidir qué hacer en el futuro, ojalá no sea lejano.

-¿En la Liga Argentina no?

-Dirigí muy poco en Argentina, cuando empecé a entrenar voley fue en el año 1982 cuando me fui a Buenos Aires hasta 1988, en el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires y después me fui, uno se aleja. Cuando volví estuve ligado full time con las selecciones argentinas.

Podría ser, si viniera un ofrecimiento lo evaluaría, como todo, me gusta entrenar y el voley, y no es un problema de irme afuera o no, es tratar de trabajar en algún lugar que me convenza la propuesta deportiva, ¿por qué no en Junín?, en cualquier lugar.

-¿Cómo es el presente del voley de Argentina?

-En este último año el voley argentino, por una cuestión económica, sufrió bastante, y ahora con la pandemia vi que muchos jugadores se están yendo al exterior, hay muchos equipos de provincias que se bajaron de la liga y va a ser muy difícil.

Igualmente la liga masculina creció mucho, la liga femenina no tuvo la regularidad de la masculina, pero el hecho de que Argentina a nivel femenino por segunda vez consecutiva clasifica a la Olimpíada es algo muy importante.

Lo que se tiene que fortalecer mucho es la Liga Argentina y para eso hay que trabajar, tendrían que nacer sponsors que no es fácil en este momento económico que vive Argentina, pero la idea es trabajar sobre eso para que el día de mañana las jugadoras en vez de irse al exterior se puedan quedar acá y competir.

Es muy difícil y si no se da seguir trabajando en inferiores, formando jugadoras y que haya una liga estable como lo fue por mucho tiempo la liga masculina.

-¿Pasa por lo económico seguir progresando?

-Pasa por las dos cosas, para que el producto sea vendible tiene que ser de un buen nivel y yo creo que tenemos mucho por mejorar para llegar a eso pero mientras tanto hay que tratar de empezar con esa liga.
En los últimos años hubo una liga femenina que tuvo un discreto nivel donde casi siempre los equipos de Capital como Boca Juniors y San Lorenzo llegaban a la final, y algún equipo del interior.

Creo que existe la posibilidad de seguir mejorando porque hay un buen material humano, entrenadores muy capaces, lo que hace falta ahora es ver cómo organizar la logística, porque Argentina al ser un país tan extenso y tener una Liga Nacional, es complicado por los costos de logística más que los sueldos que pueden llegar a cobrar las jugadoras, pasa en todos los deportes.

Una posibilidad sería regionalizar la Liga, creo que los dirigentes y entrenadores involucrados se van a juntar y van a tratar de buscar lo mejor posible para poder llegar a desenvolverla de una manera que no sea tan onerosa y que pueda tener un buen nivel.

-Cada vez es más importante el trabajo en las categorías formativas

-Sí es fundamental, es donde nacen los futuros talentos. Es importante la formación de jugadores y Argentina siempre en eso fue bueno en eso, en todos los deportes, no solamente en el voley sino en el fútbol o el básquet. Argentina siempre nutrió a un montón de ligas de excelentes jugadores.

Lo que tiene el jugador argentino es que se adapta muy bien, distinto al brasilero que es muy nostálgico y le cuesta mucho cuando se va a jugar afuera. En cambio el jugador o jugadora de Argentina se adapta fácilmente y siempre por carácter les da un plus a los equipos. Hay muchos entrenadores que quieren tener jugadores argentinos en los equipos porque les dan algo más.

Además de jugar bien, van al frente, están acostumbrados a sobreponerse en situaciones adversas y se ve en el fútbol o el básquet. “Manu” Ginóbili cuando se fue a jugar a la NBA a parte de la técnica de juego que tenía,le daba un plus al equipo y jugó hasta los cuarenta años, hay un montón de ejemplos.

-¿En tu paso por Italia trabajaste en formativas?

-Sí, trabajé en todo, desde mini voley hasta equipos de Serie A 2, que es la categoría anterior a la máxima división que es A 1 y ahí ya se juega con extranjeras. Tuve la suerte de dirigir a jugadoras campeonas olímpicas, tuve un par de jugadoras rusas con las que aprendí un montón.

-¿Es difícil adaptarse a las chicas de hoy?

-No, los más grandes tenemos la costumbre de decir que lo pasado fue lo mejor y yo creo que no es así. Uno se tiene que adaptar, hoy las cosas suceden mucho más rápido, hay que estar atento a eso.

Los chicos tienen un montón de otras opciones que antes no tenían y uno lo tiene que entender, no tiene el tiempo que podía tener antes. Particularmente en el interior, yo me acuerdo que cuando era chico vivía en el club, me iba a las dos de la tarde y volvía a las diez de la noche a cenar.

Ahora por una cuestión de estudio, donde las escuelas exigen mucho más, uno tiene que tratar de trabajar menos tiempo pero con mayor calidad, y tratar de entusiasmar.

La gente joven es cabeza abierta mucho más de lo que éramos nosotros y uno tiene que tener la flexibilidad de poder entrar en el mundo de ellos y no pretender que ellos se adapten a como veíamos las cosas nosotros diez años atrás.

-Hubo mucho avance de la tecnología

-Si eso lo aprovechan de manera positiva es importante. Antes era difícil que un chico se pudiera ver jugar, hoy por hoy en un entrenamiento lo pueden filmar mientras está haciendo una acción y él se puede ver al instante para corregir. También para que se divierta y pase momentos de ocio, pero la puede aprovechar para ver partidos de nivel internacional que antes era imposible.

-¿Se puedo aplicar ahora?

-El entrenador de Chile que es un querido amigo, trabaja con la tecnología. La preparación física la hacen a través de “Zoom”, se juntan tres veces a la semana. La parte con pelota no porque es difícil porque no todo el mundo tiene patio. También hacen análisis de partidos para encontrar un nivel para cuando se levante la cuarentena, pensando en el Mundial de la categoría.

-El fútbol femenino creció mucho, ¿eso dificultad que algunas chicas lleguen al voley?

-No para nada, no sabría decir a nivel femenino cual es el deporte más popular, depende de la región. El voley es un deporte popular en la escuela porque no se necesita un terreno como en el hockey o fútbol, es un deporte que no es de contacto y eso evita lesiones, pero hoy no hay un deporte preponderante.

Por rendimiento uno tendría que decir que el deporte que tuvo mayor rendimiento de los últimos años fue el hockey femenino. El Hándbol clasificó a las olimpíadas pero en algunos deportes estamos muy por debajo de lo que es el mejor nivel internacional, aunque en constante evolución, mejorando mucho, espero que siga de esta manera.

El estado está apoyando mucho eso, el ENARD y la Secretaría de Deportes son dos entes que apoyan mucho al deporte y van a ser importante en un futuro, más el trabajo de los clubes que algo imponderable, esa estructura no tendría que desaparecer nunca porque forman jóvenes no solamente en lo deportivo.

-¿Cómo fue tu inicio en el deporte?

-Era un apasionado del deporte, de chico viví a una cuadra del club Ciclista, jugué al básquet ahí. También tenía cerca al club Los Indios, vivía sobre la avenida y a la vuelta de mi casa vive Daniel Aréjula. Siempre fue un clásico Ciclista-Los Indios, que me tocó más perderlo que ganarlo (risas), pero eran lindos partidos, con gente del barrio que éramos amigos.

En el voley empecé en la escuela en el colegio Nacional, tenía de profesor a Gerardo Leonare “Tito” Biurru. Nos preparaban para jugar los intercolegiales de esa época. Después el club Newbery empezó a hacer vóley y teníamos de técnico a Tudisco y empezamos a trabajar ahí con dirigentes que ponían el alma como Zabala y “Popeye” Hanking.

Cuando me fui a estudiar a Buenos Aires en 81’ el profesor del instituto me ofreció si quería empezar a trabajar en el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, que era un club que no tenía fútbol pero tenía 60.000 socios. Empecé a trabajar con el mini voley femenino en el año 1982 hasta el 1988.

Uno de esos años le dan la selección argentina al técnico de Cadetas y me propone ser ayudante de él, pero casi en el mismo momento sale la posibilidad de Italia, el político Fernando Iglesias era profesor de educación física y técnico de voley, necesitaba una persona como asistente y en el 88’ trabajé con él en el sur de Italia, después él siguió para otro lado, nos separamos y seguí mi carrera solo. Me quedé veinte años trabajando, casi toda mi vida deportiva la hice ahí.

-¿Seguiste otros deportes?

-Solamente en voley femenino. Un año tuve la posibilidad de irme a dirigir voley masculino a Milán, porque en ese momento Berlusconi había formado la polideportiva y había un entrenador argentino dirigiendo las Mayores y necesitaba uno para inferiores. Después Berlusconi gana las elecciones en Italia y deja la polideportiva, se queda solamente con el fútbol, y ahí se cayó la posibilidad. La había aceptado pero no se dio.

-¿Estás en contacto con profes de Junín?

-Tengo contacto con Daniel Pueyo que hasta el año pasado fue secretario de deportes de Junín, ahora está trabajando en el club Sarmiento. También con los chicos que son técnicos del Club Junín. Estamos en contacto, nos juntamos por “Zoom” a charlar un poco de voley.

Cuando era chico en un momento Newbery, Ciclista, Ambos Mundos y Defensa tenían voley y se hizo hasta una Asociación. Ahora sé que tienen Club Junín, Sarmiento, que son los que trabajan con grandes e inferiores y el club Rivadavia de Junín.

El voley es una opción más para los chicos y chicas, no digo que sea mejor o peor, está bueno que una ciudad como Junín tenga la opción de hacer distintos deportes. El voley es un buen deporte, no tiene contacto físico y es formativo que ayuda mucho al crecimiento de los deportistas.

-Hubo cambios de autoridades en la Federación

-Sí, cambió el presidente pero el que está ahora era el secretario de la comisión anterior, así que bien o mal siempre está la misma gente que dirige la Federación. Mientras yo estuve pasaron tres cuerpos técnicos de Mayores, el primero fue el que me trajo a mí que el técnico en ese momento era Horacio Bastit, después pasó Guillermo Orduna y ahora está Hernán Ferraro que clasificó hace poquito a los Juegos Olímpicos de Tokio.

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