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Gauchito Motos: Cuando la vocación y la atención se convierten en garantía

Alberto Ciraolo se dedica a vender motos, lleva la atención al público en la sangre y disfruta día a día.

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Las épocas van cambiando y llevan a que cada persona y comercio se vayan actualizando y acostumbrando a lo nuevo. Este es el caso de Alberto Ciraolo, quien tuvo diferentes trabajos y locales, pero siempre supo que su rol era el de ayudar a la gente a encontrar lo que estaba buscando.

Según afirma, creció atrás de un mostrador ya que su padre “tiene 42 años de almacenero”. Alberto comentó, que a pesar de cosas que le molestaron toda la vida, puso la mejor cara para poder vender y no tener problemas. «Todo eso te sirve. Yo me acuerdo de mis papás todo el tiempo. El trato con la gente es espectacular. Termino siendo amigo de los clientes porque soy una persona de barrio, la gente se siente como en su casa”, afirmó.

Para él, todo comenzó hace alrededor de 15 años, cuando vendía autos, de un momento a otro el negocio de motos se empezó a mover mucho más. “Con los autos renegaba mucho y los reclamos eran muy caros”, recuerda, y sostiene: “De pronto empecé a tener muchas más motos y me dediqué de lleno a ese rubro. Vendía en un galpón y ahora tengo un local lindo, con cartelería, banderitas y motos afuera”.

En un comienzo se hizo conocido del boca en boca, pero un día, en busca del progreso, hizo una sociedad con un amigo, con quien puso otro local de venta de motos. “A mí me cambió la mentalidad y aprendí un montón de cosas de lo que es la publicidad y las redes sociales, que son todas herramientas que no utilizaba”, contó.

No obstante la sociedad no perduró y Ciraolo no dudó en volver a su lugar: “Abrí de nuevo y me conoció mucha más gente. La cuenta de Facebook llevó mi nombre a toda la zona. El otro día tuve que llevar una moto a General Villegas a una señora que me compró por redes sociales”.

Él, además de su local de ventas “Gauchito Motos”, ubicado en Sampayo 178, tiene un taller de motos. Sobre este tema, aclaró: “La garantía de fábrica de las motos no te cubre nada, ni siquiera un foquito, pero yo tengo mi taller propio y le pongo el pecho. Yo no puedo vender una moto y decir a los 15 días que no tiene garantía la batería. Eso te lleva a tener el primer choque con los clientes.

Estoy a disposición en mi taller por si uno le quiere estirar el freno o realizar cualquier manenimiento. Les aconsejo que vengan porque se tienen que sentir respaldados por la persona que les vendió una moto. Cada persona gasta lo poquito o mucho que tenía guardado, entonces no puede sentir que uno sólo le sacó la plata y después no le dio más bolilla”. En cuanto a los rodados usados, manifestó «son seleccionados».

Apenas entra la moto, se mira que esté todo impecable hasta la última lucecita, y se lava. Soy muy estricto con eso y con lo que es documentación. Al tomar directamente del titular está todo en regla, cuando viene de terceros seguro trae problemas”, comentó.

Por otro lado, aseguró que la atención tan personalizada se debe a su vocación de servicio, y el seguimiento de cada venta: “Eso me encanta porque la gente se va contenta y te agradecen. En este momento, por la crisis económica, lo que más se vende es lo usado, sobre todo la cilindrada 110cc y 150cc, aunque también lo nuevo 110cc. Hace unos meses se dio una tendencia donde vendía muchas motos chinas, que son las Motomel, Corven, Gilera, Keller, Guerrero”, finalizó.

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