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Falleció Velorio Giménez, un crack

Fue un jugador increíble que se destacó en todos los clubes en los cuales jugó, fue uno de los grandes talentosos del fútbol de Junín. Se inició en Defensa de la mano del Moro Ale y pasó por varios equipos entre ellos, Newbery, Sarmiento, Tigre, Platense… Siempre anduvo con gente humilde, le disparaba al centro, transitaba por las orillas y su gran pasión no fue el fútbol, si no los perros galgos. Osmar Obdulio Giménez falleció el martes a los 71 años.

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El fútbol de Junín está de duelo porque el martes falleció Osmar Obdulio Giménez, a los 71 años de edad y sus restos mortales fueron sepultados ayer en el Cementerio Parque Rosedal.

Velorio, como todos lo conocían, fue uno de los grandes talentosos del fútbol de Junín, que se inició en Defensa de la mano del Moro Ale y pasó por varios equipos entre ellos, Newbery, Sarmiento, Tigre, Platense… Siempre anduvo con gente humilde, le disparaba al centro, transitaba por las orillas y su gran pasión no fue el fútbol, si no los perros galgos; los sábados esperaba terminar de jugar los partidos, para el domingo levantarse temprano y salir a caminar al campo con sus perros, incluso en una concentración con Sarmiento, durmió con uno de ellos en su habitación…

SUS INICIOS

En una nota realizada en su momento en la MINIDEPORTIVA del diario LA VERDAD Giménez, había repasado su infancia, el fútbol y su vida. En el inicio de la extensa y distendida charla en la oficina del “Abuelo” D´Anunzio en la parte del taller del diario, comenzó explicando que “nací en Junín, en el barrio del club Defensa, en calles Lartigau y Mariano Moreno, el campito principal estaba donde ahora está el barrio Obrero, después estaba el Almafuerte, el San Isidro, eran todos campitos importantes. Todo el día era fútbol, si no era en el campito era en la calle pero me la pasaba todo el día con la pelota, a la cabeceada con la de goma y después con la de cuero…
Siempre jugué con chicos más grandes que yo, estaba la China Ayala, Ramón Álvarez, el Pelado Fernández, Aldo Correani…, en los reducidos siempre jugaba con ellos.
Yo me crié en la carnicería de mi tío Quito Fernández en la esquina de Lartigau y Moreno, ahí siempre se hablaba de fútbol…..
A mí me gustaba andar cazando y pescando, sobre otras cosas, a mí me gustaron siempre los perros galgos. Toda la vida tuve perros, entonces salíamos a cazar. Al fútbol lo jugué, pero no era mi pasión.
En el barrio era toda gente pobre, por ahí donde ahora está la Avenida de Circunvalación, eran todos ranchitos y un poquito más estaba el canal.
Íbamos con los Carballo, los Quiroga, éramos muchos…”.

SOBRENOMBRE

Con respecto a su apodo, dijo que “yo iba a jugar al campito con todos chicos grandes y no me dejaban porque estaban completos y yo me ponía a llorar siempre. Y me empezaron a decir que lloraba como si estuviera en un velorio, me parece que fue la China Ayala. Después me decían “andá a llorar a los velorios” y de ahí luego todos empezaron a decirme Velorio y me quedó para siempre. También algunos me llaman Omar y mi verdadero nombre es Osmar…”.

LAS SALIDAS

En tanto sobre sus salidas en su juventud, señaló que “nunca me gustaron las confiterías para sentarme y tomar café…, siempre anduve con gente humilde, le disparaba al centro, siempre anduve por las orillas…
Sabíamos ir a los bailes del club Defensa….o por ahí atrás del Cementerio, yo me sentía bien con toda esa gente de perfil bajo, después con el tiempo fui cambiando, ya me integré un poco más…”.

INICIOS EN EL FÚTBOL

Sobre sus inicios en el fútbol, Velorio Giménez contó que “de chiquito José De Luca quiso siempre llevarme a Sarmiento, pero Jorge Julio y el Moro Ale no me dejaron ir y me llevaron a Defensa. El Moro me pasaba a buscar en la bicicleta, me compraba zapatillas, pan, fiambre….,yo a veces no tenía ni para comer, esa era la realidad…
Julio estaba en la Primera y el Moro en las Inferiores, debuté en la Primera a los 16 años, en esa época estaban el Piojo Garbe, Pichi Leytur, Pelado Fernández, Correani, Vinenti, Lancha, Pato Lazo. Fue en la vieja cancha de Defensa, que después la cortó la Circunvalación.
Era un negrito flaquito, que jugaba de wing izquierdo bien por afuera y después empecé a tirarme al medio hasta jugar de enganche.
Luego me fui a Platense, en una prueba que se hizo me vieron jugar 20 minutos y me eligieron”.

EN PLATENSE

Con respecto a su llegada al equipo Calamar, destacó que “cuando fui a Platense no tendría que haber regresado nunca más a Junín. Jugué tres partidos en Reserva y vino Ángel Labruna, que era el técnico de la Primera y me dijo “Giménez usted no practica más con la Reserva, usted empieza a entrenar con la Primera”. Pero yo que hacía…., terminaba el partido y estaba desesperado para venirme a Junín, después en lugar de volver a los entrenamientos el martes, llegaba el miércoles o el jueves….Hasta que un día Labruna, se dio cuenta de que las excusas que le daba todas las semanas eran mentiras… y me tuve que volver. A mi me gustaba entrenar, pero el problema era que yo extrañaba a mis amigos y principalmente a mis perros”.

EN PALMIRA

Continuando con su relato futbolístico, Giménez, expresó que “después fui al club Palmira en Mendoza junto con Reca Traverso y China Ayala, pero como siempre me agarró la tristeza de extrañar. A la noche armé el bolso y me volví a Junín y dejé todo…”.

EN NEWBERY
En otro de los clubes de Junín que jugó fue en Jorge Newbery: “si, así es, luego jugué en Newbery cuando llegamos a la final con Rivadavia de Junín, que se definió por penales, que patearon Peteca Molina para nosotros y Omar Frías para ellos. Después fui a Sarmiento…”.

EN SARMIENTO

En tanto sobre cómo fue que llegó a Sarmiento, Velorio, explicó “el que hizo fuerza para que yo fuera a Sarmiento fue Taqueta Barrionuevo. Fue en 1972 era un equipo integrado por la mayoría de jugadores de Junín, el técnico era el Chacho Villafañe.
Entre los delanteros jugué con Osvaldo Gutiérrez, Oscar Avilés, Curini, Marcelo Jorge, Bachi Américo. Por ahí uno se pone hablar con la gente de Sarmiento y te nombran goleadores pero nunca a los de Junín, al Toti Iglesias y a otros…, pero no se porqué no nombran a los de nuestra ciudad. El Bachi Américo, Marcelo Jorge…, fueron dos grandes goleadores y por ahí no son reconocidos como se merecen…”.

FRENTE A LA SELECCIÓN

“Un año vino la Selección Argentina dirigida por Sivori a jugar contra Sarmiento en el “Eva Perón” y me eligieron el mejor jugador de la cancha, pasó lo mismo cuando enfrentamos a Nacional de Montevideo y también a Vélez Sarsfield. Esos partidos me motivaban más para jugarlos.
Contra Nacional de Montevideo le hice dos goles a Manga, que además era el arquero de la selección de Uruguay.
Para mi el gol no era la pasión, disfrutaba dando un pase y que mi compañero hiciera el gol, lo festejaba con más ganas”.

EN MENDOZA

“Luego de Sarmiento, me voy a San Martín de Mendoza, pero allá me estaba esperando el Mumo Orsi para llevarme a jugar a Chile y a mi no me gustó nada, porque pensaba que si me iba fuera de la Argentina no iba a volver más a ver a mi señora, a amigos y a mis perros….
Al final me quedé a jugar ahí en San Martín y no fui nada a Chile, hasta que un día me avisan que estaba enferma mi tía, así que ese día a las tres de la mañana cuando nadie me veía me preparé el bolso, me subí al tren y me vine a Junín. Una vez en Colón de Santa Fe, pasó lo mismo, estaba por hacerse el pase, ellos querían que me quede y a la noche me vine…”.

A TIGRE

“En 1979 fui a Tigre cuando ascendió a Primera “A”. Hice la pretemporada en Necochea, cuando volvimos discutí con Miguel Ángel Lemme uno de mis compañeros y el técnico, que era Viyamor, lo salió a respaldar, entonces me mandó a jugar en Tercera con Mario Griguol y me hacía alternar en el banco de la Primera.
La discusión fue porque cuando Maradona estaba en Argentinos Juniors, Tigre lo trajo para jugar un amistoso en Victoria y yo ese día me dormí y llegué tarde….Discutí con Lemme que era alcahuete del técnico.
A pesar de que Griguol no me dejaba ir, porque me decía que yo tenía que ser el “10” titular de la Primera de Tigre, igual me vine para Junín y no volví más…”.

A LUJÁN

“Con el Chiquito Héctor Silva de técnico fui a jugar al club Luján con un grupo grande de jugadores de Junín, entre los que estaban entre otros Gutiérrez, Melillo, Bachi Américo, Simoncini, Braconi, también estaban Durich, la Guapa Cortés, era un equipo para estar peleando los primeros lugares, pero no nos fue bien…”.
Velorio también jugó en Rivadavia de Junín, Teodelina, Deportivo Alberdi, en Pehuajó y en Viamonte.

OTROS CLUBES

También recordó en los otros clubes en los que había jugado: “Volví de Luján y jugué en Rivadavia de Junín, estaba el Cachi Gabrielli, González, Lagarto Walton, Pirilo Muñoz, Omar Silva de Baigorrita, teníamos un buen equipo….
Después me acuerdo que fui a Laboulaye con Hugo Spadaro y cuando tenía todo arreglado para irme a jugar allá, me agarró el Mellizo Azconzábal y me convenció para que fuera jugar a Teodelina con muchos jugadores de Junín. Preferí jugar en Teodelina a pesar de que en Venado Tuerto me pagaban el doble. En Teodelina estaban Gironacci, Bertolotti, González, Colaberardino, China Ayala, Daro Villegas, Marcelo Jorge, Bachi Américo, Juan Frías….Luego me fui a la contra y jugué en Racing de Teodelina.
Después jugué en Deportivo Alberdi, con Ainchil de técnico y Sergio Lippi de profe, era un equipo con jugadores casi todos de Junín, teníamos un equipazo y salimos campeones.
También jugué un Regional en Pehuajó con el Bocha Alonso, Hugo Deboli, Lippi… Terminé mi carrera jugando oficialmente en Viamonte, que tenía de técnico a Mingo Julio”.

CON BOCA Y RIVER

Después de jugar oficialmente Giménez siguió ligado al fútbol integrando el Seleccionado de Las Estrellas de Boca y de River, al cual fue convocado por sus grandes condiciones. “Con los veteranos de Boca y River, recorrí todo el país, firmaba autógrafos, se sacaban fotos, cada lugar en el que jugábamos era una locura…
En los partidos Ángel Clemente Rojas me decía “adonde vas Velorio, vení juntate conmigo, si estos otros no saben” y él me hablaba del Cabezón Potente, el Muñeco Madurga, que eran nuestros compañeros…
Una vez los tuve en mi casa a Rojitas y al Mencho Balbuena. Rojitas estuvo tres días en mi casa, hasta que le conseguimos la plata para que pudiera volver a Buenos Aires, incluso lo llevamos al médico y todo…”.

DT DE DEFENSA

Su último paso en el fútbol fue en la dirección técnica, pero estuvo sólo algunos meses: “Luego del fútbol fui técnico de Defensa por intermedio de Rubén Pérez, que me insistió para que fuera. Estuvimos de técnicos juntos con la China Ayala y Cucú Piedrabuena, armamos un equipazo con Miguel Álvarez, Montenegro, Buchón Fernández, entre otros…. Al final renunciamos y nos fuimos. Nos reemplazó Daniel González y salió campeón…”.

PORQUÉ NO JUGÓ EN PRIMERA “A”

Al consultarlo porqué no llegó a jugar en Primera División “A”, en ese momento el rostro de Velorio cambió por completo y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y con la voz entrecortada quiso comenzar a hablar, pero el llanto se hizo incontrolable y después de varios minutos y un poco más tranquilo, dijo que “yo no jugué en Primera porque no sabía ni leer, ni escribir, nunca fui a la escuela, no tenía estudios, me críe sin padre y sin madre. Andaba de vago en la calle y no le hacía caso a nadie.
Sería lindo haber tenido un papá, que te apoye…, mi mamá era muy pobre y laburaba todo el día..
Después con el tiempo ya de grande aprendí a leer un poquito y a escribir, me lo enseñó todo mi señora Mabel, se lo debo todo a ella lo poco que sé.
A mí no me sirvió de nada las condiciones que yo tenía, si no tenía estudios. No tenía a nadie que me aconsejara, cuando hacía las cosas mal y me volvía de los clubes donde estaba…
Todo esto es por no tener escuela y una familia, no tenía a nadie que me aconseje, no sabía redactar o leer una carta, entonces extrañaba y me volvía…”.

LA GRAN MABEL

Cada vez que habló de su esposa, Velorio lo hizo con un sentimiento muy especial: “Con mi esposa Mabel Villegas estamos juntos hace más de 40 años, ella me enseñó a leer, a escribir, fue muy importante en mi vida. Si no la hubiera conocido a Mabel, no sé lo que hubiera sido de mi vida…”.

GALGO CONCENTRADO

Durante la entrevista Giménez destacó que el fútbol no era su pasión, si no que prefería más estar con sus perros.
Al consultarlo, explicó que “mis perros galgos fueron, son y serán mis amigos….
Me acuerdo que jugando en Sarmiento tenía una perra que se llamaba “Muñeca” y una vez concentramos en Los Focolares” en O´Higgins y el técnico era Chacho Villafañe.
Un día lo llamé al Chacho y le dije que extrañaba a la perra y que quería llevarla conmigo a la concentración, al principio me dijo que no, que estaba loco porque si el Cura nos veía con la perra nos echaban a todos. Después aceptó, así que la llevé a escondidas a “Muñeca” a la concentración y dormía conmigo en la pieza…”.
Luego continuó hablando sobre su perros, señalando que “los sábados esperaba terminar de jugar el partido, para el domingo levantarme temprano, salir al campo con mis amigos, los galgos y comer asado en algún monte…
A veces me pasaba que en el medio de los partidos estaba pensando, que al otro día iba a salir a caminar al campo con mis perros…
Por eso cuando iba afuera extrañaba mucho. A mí me gustaba mucho practicar durante la semana, pero los domingos quería salir con mis galgos…”.

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