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Falleció el “Gallego” Alcolea, pura pasión por el deporte

El profesor juninense murió el martes a los 67 años de edad luego de padecer una cruel enfermedad. Desarrolló su labor en varios equipos de nuestra ciudad y de la zona en torneos locales, regionales, provinciales y también en el orden nacional, además lo hizo internacionalmente en clubes de España y de distintos países de sudamericana y en todos ellos demostró su gran capacidad de trabajo y calidad humana para conducir grupos.

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El profesor juninense Héctor Mario Alcolea falleció el martes a los 67 años de edad luego de padecer una cruel enfermedad.
El Gallego, como todos lo conocían, era pura pasión en todo lo que realizaba, desarrolló su labor en varios equipos de nuestra ciudad y de la zona en torneos locales, regionales, provinciales y también en el orden nacional, además lo hizo internacionalmente en clubes de España y de distintos países de sudamerica y en todos ellos demostró su gran capacidad de trabajo y calidad humana para conducir grupos. También fue profesor durante muchos años en el Instituto del profesorado de educación física y en la Dirección de Deportes de la Municipalidad, actualmente estaba radicado en Colón, donde el año pasado fue el preparador físico del campeón, Sportivo Barracas.

UN POCO DE HISTORIA

Héctor Alcolea nació en el barrio Belgrano en Siria y Roque Sáenz Peña cerca del club San Martín, fue a la Escuela 16, hizo la secundaria en el Comercial y la terminó en el Nacional, después hizo el profesorado de Educación física, teniendo como referente a Enrique Varni.

En una nota realizada con deportes de LA VERDAD sobre su juventud, había expresado que “éramos muy vagos, nos gustaba salir mucho, a los 14 años ya había agarrado el faso. En esa época era mortal el club Rivadavia y también el Defensa, aunque eran distintos y los domingos el Moreno. Pero para mi el lugar de estar todos los días fue el Auto Moto, que estaba donde ahora está el paseo Saénz Peña, era mi pasión, era una cita obligada. Los boliches eran Caravaca, que estaba en los altos de Saénz Peña antes de llegar a calle Arias, después camino a la Laguna estaba Emao y Notte.

La zona era terrible, íbamos a Ascensión, Rojas, Rafael Obligado, en Arenales había un boliche que era infartante, Chacabuco, los miércoles a Lincoln….

Con Chacabuco era una locura, nos peleábamos siempre con los chicos de allá, ellos decían que nosotros íbamos a sacarles las mujeres a ellos y ellos a Junín no venían. La historia me parece que empezó cuando vino Sandro a Junín y se tuvo que suspender una carrera de Turismo Carretera que organizaba Chacabuco y pasaba por la Ruta 7, algo así fue… a nosotros nos gustaba ir a bailar a enganchar la mina no a tomar desenfrenadamente y emborracharte. Para tomar en esa época era la Cuba Libre, Cubana sello verde o Cubana sello rojo con Coca Cola; el Gancia nunca pasó de moda, la cerveza y el vino y en invierno la Legui”.

LOS DEPORTES

Con respectos a sus inicios en el deporte, el Gallego, había destacado que “me inicié jugando al básquet en San Martín. Después pasé a jugar al básquet al Club Rivadavia, hasta que me engancharon para ir a jugar al fútbol.

Me inicié en las divisiones inferiores de Rivadavia, jugaba de defensor por el centro y también marcaba las puntas.
Después me voy a Sarmiento y salíamos campeones siempre, luego de jugar en la Primera amateur Héctor Mosca me llevó a integrar el plantel profesional, que jugaba el torneo de Primera “B”. Hasta que en 1973, me decidí por mi carrera de educación física y abandoné el fútbol. Mi último partido fue contra Estudiantes en Caseros.

Después jugué al voley en la Tercera división de Banco que estaba en Martínez, nos enfrentábamos con San Fernando, Olivos, San Isidro, toda esa zona. Jugaba de armador y mientras jugaba aproveché e hice el curso de entrenador nacional de voley.
También me dediqué al atletismo donde corrí pruebas de velocidad y lo hacía en los 100 metros llanos y también hacía salto en largo, aunque lo que más me gustaba era el lanzamiento de jabalina y salto con garrocha, lo practiqué pero no competí en estas dos disciplinas”.

EL PROFESOR

Durante su larga trayectoria como preparador físico de clubes de fútbol, Alcolea estuvo entre otros equipos en Sarmiento en la Primera B en los años, 78, 79, 95, 96 y 97; en Moreno campeón argentino en 1981 y Nacional “A” en 1982; River Plate (J) bicampeón de Junín, 2001, 2002; Villa Belgrano, campeón 1987; Defensa Argentina, campeón de 1990 y 1991, en Valencia en España en dos equipos en el 2004 y 2005 y en Douglas Haig 2010-2011 el ascenso al Argentino “A” y en muchos otros.

“Todos los planteles me han dejado enseñanza, de parte de jugadores, técnicos y directivos y la convivencia del día te lleva a conocer las personas y hacer una buena amistad. El deporte para mí, es mi vida, dejé muchas cosas por mi profesión. Nunca quise ser técnico, creo que cada uno tiene que estar en lo suyo, para mí es lo mejor”, había destacado el profesor Alcolea sobre su actividad.

SOBRENOMBRE

Sobre su apodo de Gallego: “Me lo pusieron desde chiquito en el barrio porque hablaba mucho. Siempre soy el Gallego o Gaita, algunos me conocen más por el sobrenombre que por mi verdadero nombre”.

PURA PASIÓN

Se fue el Gallego el de las charlas interminables, el de las anécdotas, el que le metía la misma pasión a todo lo que hacía, se fue una gran persona y en todos los ámbitos que frecuentó dejó su marca, murió un grande, murió El Gallego Alcolea.

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