Expectativa por el fallo sobre el homicidio de Franco Galván - La Verdad Online de Junín, Buenos Aires, Argentina
Seguinos en
Grupo LPF
Grupo LPF

Junín

Expectativa por el fallo sobre el homicidio de Franco Galván

Este lunes al mediodía se conocerá la sentencia a Danilo Biasoli

Publicado

el

Este lunes al mediodía se conocerá la sentencia a Danilo Biasoli por el homicidio culposo del que resultara víctima el joven de 17 años, Franco Galván.
El Dr. Jorge Cóppola, del Juzgado Correccional 3 presidió la jornada de debate oral en la que se ventilaron detalles del incidente vial y prestaron testimonio seis testigos.

EL SINIESTRO VIAL

Aproximadamente a la una de la madrugada del 30 de diciembre de 2016, un masculino mayor conduciendo un automóvil Chevrolet Cruze por Ruta Nacional 7, próximo al mojón del km. 257, circulando en sentido Junín- Buenos Aires, de manera imprudente y negligente, embistió desde atrás una moto Guerrero Magic 110, patente 017 DCX y su conductor murió en el lugar, permaneciendo el automovilista oculto de las autoridades policiales hasta el 2 de enero de 2017

LOS TESTIGOS

El primer testimonio fue el de Leonardo Ezequiel Echeverre, amigo y compañero de la escuela de la víctima. Recordó que ese día habían estado juntos desde las seis de la tarde jugando con la play station, “después cenamos y él se fue a su casa casi a la 1 de la madrugada”. Aclaró que no habían consumido ni bebidas alcohólicas ni estupefacientes y que su amigo, que estaba en la moto, se fue a su casa en Barrio Rincón del Cielo, distante a unas 15 o 20 cuadras de su domicilio. Ante las preguntas del fiscal y los abogados recordó que la moto estaba en condiciones para circular, inclusive las luces, que por ser menores no tenían licencia para conducir y que Franco no llevaba el casco puesto aunque normalmente sí lo hacía
Leandro Durán, perito de Policía Científica fue convocado en segundo lugar.
El perito de científica se refirió a la mecánica del accidente. “Ambos circulaban en el mismo sentido –dirección Junín, Chacabuco-“, estableciendo como zona del siniestro, “la ruta, a la altura de Los Miuras”, en el “carril sobre el cual circulaban previo y anterior al bloqueo del neumático, producto del contacto inicial”, resultando el tipo de colisión “por alcance”. Determinó que “el conductor de la moto mantiene contacto con el parante derecho del rodado porque se pueden ver las deformaciones en el parabrisas –no se pudo determinar en el lugar del accidente porque el Chevrolet no estaba- y recién lo perició “en los talleres del poder Judicial” sin poder analizar el parabrisas “por la inexistencia del mismo” ya que había sido extraído antes de la entrega del auto”.
“No hay huella de frenado. Hay de bloqueo”, por lo tanto, no se pudo establecer la velocidad a la que circulaba el automóvil.
El “impacto se produjo sobre la cinta asfáltica y post impacto se desplaza –la moto- hacia la banquina”. Había “indicios sobre el pasto”.
Ante una pregunta del Dr. Darío de Ciervo, asesor legal del imputado que luego de una minuciosa búsqueda en la zona del accidente, “con el Dr. Quidiello no encontramos indicios que indiquen si la moto tenía las luces o no”.
Arturo Giles, perito mecánico fue el tercer testigo. La pericia en el automóvil se había hecho pero no en el lugar del siniestro, pudiendo apreciar “deformaciones en el excéntrico derecho y hundimiento por impacto al igual que el faltante de parabrisas y espejo retrovisor” mientras que la moto presentaba “daños principalmente en la parte de atrás. Rueda trasera rota, desplazada”.
Un punto importante se centró en si la moto tenía sistema eléctrico donde deberían estar conectadas las luces. Para Giles, “el circuito eléctrico sí estaba y no había presencia de sulfato óxido o quemado. Podría diferirse que estaba en buenas condiciones”
Finalizado el testimonio, el Dr. Jorge Cóppola se retiró por unos minutos de la sala de audiencias, oportunidad en la que le comunicaron que en la plaza 25 de Mayo había una manifestación de familiares de la víctima que reclamaban no se les hubiera permitido acceder al debate.
Al regresar se vio obligado a reiterar que dadas las dimensiones de la sala –por cierto reducidas- sólo habían podido ingresar en calidad de público, los padres de Franco Galván y el padre y un hermano de Danilo Biasoli.
El espacio con que cuenta el Juzgado Correccional 3 es pequeño y todas las audiencias se desarrollan con las mismas características. Para público hay solamente seis butacas que ocupan en número igual familiares de imputado y víctima y dos funcionarios de fuerzas de seguridad.

SEGUNDA ETAPA

Luego de las explicaciones del Dr. Jorge Cóppola llegó el turno de los testigos convocados por la defensa – Dres. Darío de Ciervo y José maría Anastasi-, dos psicólogas –Lic. Silvia López y Lic. Rita Gregoratti y el psiquiatra Augusto Rodriguez.
Desde sus lugares de terapeutas del imputado, hablaron de un cuadro psicológico que afecta a Biasoli desde sus quince años –hoy tiene 27-, y que lo ha mantenido bajo tratamiento y medicación específica.
La Licenciada López explicó que la “fobia social grave” que padece “consiste en un temor que desborda, angustia a poder establecer vínculos con otros, situación que no puede manejar. En lo cotidiano tiene una mala calidad de vida que se traduce en aislamiento, escaso o nulo contacto social y encierro.
La licenciada Gregoratti recordó haber comenzado a asistirlo a Biasoli en 2009. “Había dejado la escuela a los 15 años, “vivía encerrado en su casa, no se podía quedar solo por temor a que sonara el teléfono o la puerta y tuviera la necesidad de atender. Su madre lo llevaba a la consulta y lo iba a buscar. Había logros, pero no los podía sostener” en el tiempo.
Coincidió en el diagnóstico de “fobia social generalizada grave”.
El Dr. Augusto Rodríguez, psiquiatra, comenzó a atender a Biasoli a principios de 2011 –ya habían consultado a otros profesionales previamente, para quien el “aislamiento es consecuencia de otro síntoma que es el temor a ser evaluado negativamente” y respecto de su evolución “se observaron respuestas parciales a la medicación.
Después del “accidente lo evalué y me llamo la atención cómo ponía en marcha mecanismos de defensa que es la negación. No pudo hablar del accidente. Y uno no hurguetea mucho para no hacerle daño al paciente. Hay que respetar sus tiempos. Su fobia, al ser generalizada, es grave porque le impidió el desarrollo de su vida en la adolescencia”.
Ante una pregunta del Dr. Albanese respecto de su posibilidad de haber estado conduciendo un auto, el Dr. Rodríguez aclaró que la “fobia social es el miedo a estar en contacto con personas. Si me subo a un auto no estoy con nadie. Es como un apéndice de mi casa”.
Finalizados los testimonios y cuarto intermedio mediante, se pronunciaron los alegatos.
Mientras el fiscal, Esteban Pedernera solicitó para Danilo Biasoli, una condena a cuatro años de prisión efectiva e inmediata y ocho años de inhabilitación. Por su parte, los Dres. Darío De Ciervo y José María Anastasi pidieron para su pupilo, una condena a dos años de prisión en suspenso y hasta 10 años de inhabilitación en caso que el juez lo considere pertinente.
Cabe acotar que no se debatió la responsabilidad de Biasoli ya que fue reconocida por el conductor del automóvil, motivo por el cual resta esperar la sentencia.

Más Leidas