Seguinos en
LT20 Radio Junín

Locales

“Estoy convencido de que Chávez no mató a Cottini”

Alejado del Poder Judicial desde el 14 de mayo de 2007, el Dr. Marcelo Tuñón fue uno de los fiscales más cuestionados y así lo reconoce en el diálogo mantenido con La Verdad. El alejamiento, sus casos más resonantes, los errores cometidos y su paso por la política, abordados en una nota en la que resalta una palabra. Frustración.

Publicado

el

El doctor Marcelo Tuñón dejó la función pública como fiscal en 2007. Tuvo a su cargo la investigación de hechos criminales que, en su momento, marcaron a la opinión pública juninense y de la región. En algunos casos, hasta de la Provincia. Al avizorar desde la distancia cronológica, las repercusiones, Tuñón marca ribetes interesantes en muchos de ellos.

-¿Por qué la renuncia al Poder Judicial?
-Renuncié el 14 de marzo de 2007 y me la aceptaron el 14 de mayo. Estaba un poco cansado. La fiscalía no era como antes cuando era un equipo de trabajo. Se empezó a llenar de gente, no tenía buena relación con el Fiscal General por distintas maneras de ver las cosas. En realidad me cansé. Era agotador, éramos tres fiscales, estábamos un mes de turno cada uno. Es más, aún hoy suena el teléfono a la madrugada y me exalto. No lo puedo superar.

Fue uno de los fiscales más cuestionados. ¿Le afectaba?
Con el periodismo no tenía buena relación. Pero en realidad no me hacían mella. No me molestaban. Me enojaba porque algunas cosas eran justas y otras NO, como todo. Era un tipo de estar en la calle. Conocía mucho lo que era Junín. Me conocían. En realidad lo que más me molestaba era que mi vieja se hacía problemas y me decía, mira lo que dicen.

-¿Cuáles fueron las causas más complejas o resonantes que instruyó como fiscal?
-La más importante fue aquel desbaratamiento de una banda formada con gente de Junín y Buenos Aires, donde secuestramos 67 autos de alta gama y creo que fue la más importante por cantidad de gente detenida, por el secuestro de los autos y hasta el 2007 creo que no hubo una causa como esa en la Procuración.

-¿El homicidio de los hermanos Villalba Ron?
– Fue la que más conmoción produjo. En mayo de 2004. Se daba una situación política porque se habían creado las policías locales y decían que le habían tirado un muerto – al entonces gobernador Felipe Sola-, que en realidad no fue. Me llamó desde el Presidente, el Gobernador, el embajador de España… porque los tres hermanos eran catalanes. Pero también se daba en un momento de homicidios a gente mayor y tuvo mucha repercusión. Estuvimos cuatro o cinco días sin dormir hasta que me contactó el testigo de identidad reservada que se había enterado en un viaje a Lincoln. Cuando un hermano del hoy condenado le comenta que se había mandado una macana y tenía relación con eso.

La muerte de los hermanos fue pergeñada en la UP 13 y lo que pasó fue que uno salió antes y les ganó de mano. Si hubiésemos tenido la posibilidad del entrecruzamiento telefónico habríamos avanzado más.

-También fue fiscal en el homicidio de Claudia Colo.
-La resolución fue bastante rápida y en eso siempre reconozco que teníamos un muy buen grupo de trabajo. Víctor Canosa, Luis Brignardello , Ariel Gallinotti, Gabriel Di Pierro, y otros muchachos más. Fue Di Pierro uno de los que me hace señas. A Correa lo llamamos como programador –de Unión Berkley-, porque habían estado utilizando las computadoras. Ahí aparece Correa. Era un 16 de enero, y hacía mucho calor adentro de la compañía. Lo miro a Di Pierro y me hace señas porque Correa estaba con las mangas –largas- de la camisa prendidas en los puños y no pegaba una letra en el teclado de la máquina. Di Pierro se había puesto atrás y me hace señas. Traspiraba. Ahí el olfato apareció y se trabajó muy bien en ese momento.

– La muerte de Antonio Latorraca también. Con el agregado que hubo una pericia que ponía nombre y apellido a un sospechoso pero nunca pasó nada más. ¿Por qué?
-En el momento del homicidio yo no estaba. Era mi turno y había pedido licencia para correr un triatlón y me había ido a La Paz, Entre Ríos. En ese hecho aparece la prueba de la mordida en la espalda y el autor fue identificado pero la Jueza de Garantías no dio la detención. Había actuado un perito de la Corte –Forte- que había trabajado también en el homicidio de María Soledad González y gracias a esa intervención se consiguió una prueba a partir de otra mordedura. Con Latorraca se hizo el mismo procedimiento. Y fue contundente, la mordida era muy particular además, de una dentadura casi cuadrada. Se tomaron las muestras y teníamos nombre y apellido.

-¿Cómo vive el Fiscal cuando tiene los elementos pero no se llega al resultado final a pesar de contar con pruebas contundentes?
-A veces es frustrante porque nosotros trabajábamos mucho, todos. Colimedaglia, Rodriguez. Nos gustaba pero era agotador. Llegábamos al día 25 y no teníamos ayuda como hoy, con ayudantes de fiscalía. Teníamos 200 km a la redonda y teníamos que ir nosotros siendo solo tres fiscales.

– ¿Se arrepiente de haber renunciado?
-No, creo que ya había cumplido un ciclo. Lo que me gusta aun es la investigación me apasiona. Pero no me arrepiento porque ahí, ya en un momento se produce un estancamiento de lo que es el progreso profesional, se va haciendo habitual y hoy por hoy las fiscalías se han transformado en algo rutinario.

– ¿Cree haberse equivocado?
Si. En el homicidio de un supuesto empresario, Mario Villegas. En realidad me equivoco en no mandar a detener a la persona que estaba con él esa noche. Tal vez se hubiese quebrado. Me confié. Siguieron por dos años intervenciones telefónicas pero era un pálpito después no surgió nada. Pero creo que él era muy sospechoso. Fue un ajuste de cuentas, había piratería del asfalto, contrabando en su momento. Ahí me equivoqué.

-¿Y con la muerte de Rubén Cottini?
-Creo que no me equivoqué. Estoy convencido que Chávez (Cristian, hoy condenado) no tiene nada que ver. Para mí está mal condenado. Estoy convencido que no lo asesinaron. Creo que a Chávez lo condenaron porque era Cristian Chávez.

-¿Qué le dejó el paso por la política?
-En 2007 hicimos Compromiso por Junín y también me frustró porque tengo una manera de ser muy directa y terminé a las piñas. Me frustré porque iban todos por el mango. El 80 por ciento de la gente iba a conseguir un puestito y rosquear. Mientras Julián Domínguez manejaba la cuarta, Junín nunca iba a llegar. ¿Puede ser que tengamos un representante de Ferré como senador y diputados y senadores de Ameghino por la Cuarta?.

-¿Lo bueno y lo malo que le dejó el Poder Judicial?
-Me deja de bueno la cantidad de gente que conocí y muchas satisfacciones. De malo las ambiciones y las traiciones. A las personas las conocés cuando hay poder de por medio. Y también lo ingrata que es la gente porque cuando era fiscal pasaba y había 20 saludando, no porque me afecte, pero son muy chupamedias.

MÁS NOTICIAS

Más Leidas