Si bien se trató de una reunión entre y para militares de 34 naciones del hemisferio occidental, encabezada por el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Dan Caine, en los salones de un hotel cercano al hermético Pentágono, donde las condiciones para informar se redujeron al mínimo por decisión de la administración de Donald Trump, estuvo presente en la apertura el poderoso secretario de guerra estadounidense Pete Hegseth.
Entre los líderes militares que escucharon al señor de la guerra estadounidense se encontró el jefe del Estado Mayor Conjunto argentino, Marcelo Dalle Nogare, que viajó a Washington para participar del encuentro, de carácter eminentemente militar.
Y, acaso, una de las frases más interesantes de la jornada, la pronuncio el secretario de guerra estadounidense -antes se denominaba secretaría de Defensa-, Pete Hegseth, que reafirmó su versión de América para los americanos.
“Para poner a ‘Estados Unidos primero, debemos poner a las Américas primero», dijo, en un claro llamado a los países al sur del río Bravo para coordinar agendas relacionadas con la nueva estrategia de seguridad nacional de Donald Trump. «Es hora de ponerse a trabajar», añadió Hegseth.
En las reuniones entre militares se habló acerca del combate al narcotráfico y a las organizaciones criminales trasnacionales, además de la injerencia de potencias extranjeras como China, Rusia, Irán en cuestiones de países latinoamericanos.
Para ello, los estadounidenses quieren que las naciones aliadas aumenten sus presupuestos de Defensa. Un tema siempre complejo para las finanzas de muchos países de América Latina.
No es un tema que pase desapercibido para el general estadounidense, Dan Caine. El aviador, veterano en la guerra de Irak, fue director asociado en asuntos militares de la CIA. Por lo que su sintonía con Hegseth está comprobada.
Hegseth, ex productor televisivo de la cadena FOX y ferviente admirador de Donald Trump, quien lo elevó a ser uno de los hombres más importantes del gobierno republicano, fue jefe de pelotón en la Bahía de Guantánamo, donde se encuentra uno de los centros de detención más conocidos del mundo y, para muchos, mas inhumano.
Nunca se cerró, ni siquiera durante los años progresistas de Barack Obama, y Hegseth es un gran defensor de los tratos que recibieron los reclusos de Guantánamo a partir del atentado a las Torres Gemelas de septiembre de 2001.
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