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Entre 30 y 35 motociclistas golpearon a un joven, al que persiguieron 10 cuadras

Ocurrió a la salida del boliche, el domingo a la madrugada: el chico de 18 años vivió una pesadilla, en la que no intervino la policía ni funcionaron las cámaras de seguridad como prevención.

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Otra vez las calles juninenses dejaron desamparado a un jovencito que resultó víctima de una patota de motociclistas, conformada por entre 30 y 35 personas, que lo corrieron durante diez cuadras y le propinaron una sanguinaria golpiza.
El domingo a la madrugada, desde la salida de un boliche ubicado en Benito de Miguel y hasta Bolivia y Guido Spano, Thiago no encontró policías que lo protegieran, ni operadores detrás de las cámaras de seguridad que advirtieran la situación, ni patrulleros que recorrieran lo que se supone corredor de seguridad, ni vecinos particulares que intervinieran en su defensa. Fueron diez cuadras en las que sólo contó con la ocasional presencia de dos amigos y otro joven que intercedió para que la agresión no pasara a mayores.

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Por esto, el joven quedó con secuelas en su cuerpo, como marcas en las piernas que le pisaban con las motos y por los cintazos que le iban propinando en la carrera, además de una cicatriz que se le formará en el rostro, como para que jamás pueda olvidar esa noche.
La voz de alarma pidiendo justicia estuvo a cargo de su mamá, Yanina Caggiano, quien se puso al frente de la investigación y ya logró identificar al menos a diez de los integrantes de esa banda delictiva. Por ahora, la causa no tiene fiscal a cargo, porque están tratando de determinar la presencia de menores y mayores entres ese grupo de salvajes.
Por el momento, sólo la denuncia pública y policial realizada por la progenitora de la víctima se conoce.


Los hechos

Los hechos se desencadenaron el domingo a la madrugada, a la salida del boliche de moda ubicado sobre la avenida Benito de Miguel. El jovencito tiene 18 años, está estudiando en La Plata y recién había llegado a pasar sus vacaciones a Junín.
“Jamás estuvo en una pelea, todo el mundo lo conoce y esto sucedió porque se encontró con este grupo de negros que sale a ver a quién enganchan, al azar”, explicó su mamá.
Yanina relató a LA VERDAD que “salió del boliche con su novia y estaba hablando con un amigo, cuando se metió un tercero para provocar disturbios. Él se fue y a la media cuadra vio que venía toda esta banda, por lo que ahí empezó la corrida”.
“Fueron alrededor de entre 30 y 35 contra él solo, le pegaron cintazos en la cara, lo pisaban con la moto para que no pudiera seguir corriendo, le daban patadas y trompadas en la nuca… No fue para robarle, porque no le sacaron el celular ni la billetera que tenía plata. Él gracias a Dios estaba con dos amigos y un tercer chico que le sacó a tres sujetos que tenía encima, lo salvó que le hicieran algo más grave”, explicó.
La mujer indicó que “luego fueron diez cuadras de persecución y golpes, en las que no apareció la policía a pesar que había cinco patrulleros en la esquina del boliche, con efectivos que vieron lo que estaba pasando en su inicio y ni siquiera se acercaron. Arrancaron y salieron para otro lado”.

La llegada
La huida lo llevó hasta Bolivia y Guido Spano, la casa de su abuela. “Mi mamá escuchó ruidos, salió y vio que era él… aparecieron allí tres patrulleros, tal vez porque algún vecino los convocó, pero sólo le tomaron los datos y se fueron”, dijo Yanina.
Según señaló Yanina, “por Benito de Miguel hasta la rotonda con Pastor Bauman fueron siguiéndolo, ahí mi hijo cortó por detrás para tomar Francia y retomó Bolivia, por donde siguió otras cuatro cuadras”.
“Fueron diez cuadras de golpes y paliza, de hecho hay un video que ya elevé a la Justicia”, contó.
Con valor, la mujer se puso sobre los hombros la investigación. “Yo misma fui recolectando y averiguando algunos nombres, tengo identificados alrededor de diez de los sujetos. A uno lo fui a buscar al barrio 11 de Julio, lo encontré y en forma cobarde me quiso pegar a mí”, apuntó.
Opinó que en esa banda delictiva, “algunos son mayores de edad y otros menores. Estaban todos juntos, no sé si eran un grupo o se juntaron de casualidad. Creo que estaban juntos, porque fui investigando y se conocen entre ellos”.
“Creo que fueron hasta el boliche básicamente para eso, porque hoy ni se acuerdan la cara de mi hijo porque no lo conocían. Uno de los FONAVI, que le apodan el “Cabezón”, dijo que “no conocíamos al pibe, estábamos re-fisurados””, dijo.
La mamá explicó que “todos se movilizaban en motos, había de distintos tipos: 110 cc., una Cripton, una YBR… no tenemos por ahora las patentes, es algo que vamos a pedir a Fiscalía porque se supone que por esa zona hay cámaras de seguridad”.

Las consecuencias
Yanina ya radicó la denuncia correspondiente ante la Comisaría Primera, “aunque si los encontré yo que no soy nadie, la Policía también debería ya haberlos identificado”, estimó.
Las consecuencias de la paliza que recibió el joven son: “Tiene quemada la cara, él dice que fue cintazo pero el médico opina que seguramente se cayó sobre alguna moto cuando escapaba y se quemó con el escape. De esto le quedará la cicatriz”.
“Además, sufrió muchos golpes en la mandíbula que no le permiten masticar bien, y presenta marcas de golpes en las piernas”, agregó su mamá.

Denunciar
“No puedo creer que en diez cuadras nadie escuchó nada, ningún auto paró y no había patrulleros, porque los que estaban en la esquina del boliche no intervinieron”, se indignó Yanina.
Y a la vez, instó a las demás familias de víctimas que hagan público lo que está pasando en la noche juninense. “Los padres tenemos que hacer públicos estos casos, porque a raíz de eso yo recibí hasta la llamada del secretario de Seguridad. Me mandó a un abogado para acompañarme a la Comisaría y puso a disposición psicólogos si queríamos hablar”, concluyó.

El último caso conocido
Rodrigo, de 21 años, fue víctima a mediados de marzo, también a la salida de un boliche, del ataque violento de dos delincuentes que intentaron robarle el celular y la billetera, y le propinaron siete puntazos. Fue un hecho ocurrido alrededor de las 6 de la mañana, en Avellaneda y Sampayo.
En ese momento, fue Rodrigo Beschinsky quien representó la voz de todos los jóvenes juninenses, desamparados, sin protección, que van por las calles a la buena de Dios, sólo con la compañía de las plegarias de sus padres.
También por milagro, las heridas que sufrió no causaron daños mayores. Cuatro meses después, se produjo un nuevo hecho violento, sin intervención policial ni prevención de ningún tipo, en la madrugada juninense.

Haciendo Obras 2

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