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En la Provincia, el sistema municipal está “congelado” desde el año 1934

El doctor Pablo Petraglia reseñó a LA VERDAD qué cambios hay que hacer y cuán factibles son en la Ley Orgánica de Municipalidades.

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La necesidad de tratar modificaciones inherentes a la Ley Orgánica de los Municipios es un tema que aparece en la agenda de decenas de legisladores bonaerenses, sin embargo hay cuestiones técnicas y administrativas que presentan particularidades que no pueden ser ignoradas ni pasadas por alto.
El doctor Pablo Petraglia, ex presidente del Concejo Deliberante de nuestra ciudad, y actual secretario Legal y Técnico de la UNNOBA, hizo referencia días atrás a diversas perspectivas que tienen que ver con la temática, dando cuenta de la obligación de instrumentar modificaciones legales más profundas, que alcanzan inclusive a la Constitución de la Provincia.
En contacto con La Verdad, el letrado contestó algunas preguntas relacionadas a lo planteado anteriormente, sosteniendo que “de alguna manera la competencia de los municipios se ha ido vaciando” con el correr de los años.

-¿Por qué es habitual escuchar que hace falta una reformulación de la Ley Orgánica Municipal?

Es normal y habitual escuchar que se pretende reformar la Ley Orgánica de los municipios por la sencilla razón que es obsoleta. Está pensada para un municipio que prestaba alumbrado, barrido y limpieza, y no para las demandas del siglo XIX.
Nuestra ley vigente, que en verdad es un decreto ley de 1958, fue modificado numerosas veces en estos 60 años, que le hicieron perder la coherencia interna en su lógica para los servicios que debía prestar en su momento. Hoy está caduco en muchos sentidos. Hasta el lenguaje está teñido de imprecisiones técnicas o de realidades superadas.

-¿Qué aspectos puntuales son más factibles de ser tratados, o de modificar?

Si de verdad queremos hacer un cambio, la primera gran reforma no debería ser de la Ley Orgánica Municipal, sino de la propia Constitución provincial. Pensemos que el sistema municipal está congelado en 1934, ya que la reforma de 1994 no tocó el capítulo de municipio. Tenemos un sistema en donde el poder está dividido en dos, el Ejecutivo y el Deliberativo, siendo la Justicia municipal la gran ausente.
Hay que reformar la obligación constitucional de la existencia de los mayores contribuyentes, un resabio colonial, y definir claramente si vamos a seguir con la estructura de municipio- partido o vamos a ir a un sistema más ágil y acorde a las heterogeneidad de la provincia. No puede existir el mismo tratamiento para La Matanza con 1.700.000 habitantes y para Tordillo con 1.700.
Otras provincias categorizan a sus municipios, o tienen el régimen de municipio y comuna. Deberían establecerse claramente las competencias municipales de manera más clara y con la asignación de fondos precisas en un régimen de coparticipación que quede constitucionalizado a nivel provincial.
Y, finalmente, discutir la instauración de la autonomía municipal plena. Los municipios de la provincia tienen autonomía semi plena. Deberíamos seguir el ejemplo de las otras provincias y poder dictar nuestras propias cartas orgánicas municipales.

-¿Desde el punto de vista técnico o desde el punto de vista político aparecen las mayores complejidades?

Desde la recuperación de la democracia la modificación de la Ley Orgánica Municipal fue el proyecto de cada legislador con el que tuve oportunidad de tratar. El tema tiene su complejidad por el hecho que si se quiere hacer una reforma en serio no basta reformar esta ley solamente. Hay tanta o más legislación que involucra a los municipios fuera de la Ley Orgánica dentro de ésta, por ejemplo en temas como habilitación de grandes superficies comerciales, nocturnidad, uso de suelo, control de cuentas, policía de seguridad, bienes del Estado y tantas más.

De alguna manera la competencia de los municipios se ha ido vaciando. El art. 27 cuando habla de las competencias de los municipios, en la mayoría de los incisos termina con la frase o la idea que será competencia municipal en tanto la provincia o la nación no hayan legislado al respecto.
La Nación, pero sobre todo la Provincia, legislan casi compulsivamente. Cada norma que se sanciona en aquellos niveles, es una competencia que pierde el municipio, siendo cada vez más estrecho el ámbito de actuación. Si la inflación legislativa sigue, los concejales para lo único que van a estar son para aprobar el presupuesto, fijar el valor de las tasas, poner el nombre a las calles y declarar a un vecino ciudadano ilustre. Todo lo demás va a pasar por otro lado, en donde la voz de los vecinos no estará dada por lo que votaron, ya que ni el Intendente o los concejales van a poder hacer nada al respecto, debido a que la política y la decisión vienen desde otra instancia. Esto es lo que tiene que discutirse. Pero para asegurar su éxito debe estar en debate e ir de la mano de la coparticipación municipal y la legislación electoral, sino será un ejercicio de abstracción académica sin posibilidad cierta de llevarse a cabo.

Rediscutir las fuentes de financiamiento del municipio y la estructura del gobierno, y las formas de representación, no se agotan en la Ley Orgánica sino en otras leyes que van de la mano. Reformar la Ley Orgánica de las municipales es un “jenga”, si se quiere hacer bien, hay que estudiar el problema en su conjunto. Si no es maquillaje.

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