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“En Alemania hay incentivos permanentes”

“El mensaje es que se puede. Si yo pude venir de Uruguay a Argentina y de ahí partir hacia Alemania, cualquiera puede hacerlo. Parece imposible, pero se puede trabajar en robótica”, dijo a La Verdad el ingeniero oriundo de Uruguay y de visita en Junín,  Daniel Wahrmann.

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Daniel Wahrmann es uruguayo,  ingeniero en mecánica con orientación en robótica y actualmente vive en Alemania, donde ejerce la profesión.

Universidad Siglo 21

Por estos días pasa sus vacaciones en Junín, donde tiene un amigo con el cual cursó sus estudios en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

“Elegir Buenos Aires, puntualmente, tuvo que ver con poder estudiar lo que quería en una universidad que estaba relativamente cerca de Montevideo. Para mí fue natural estar en Buenos Aires, además el ITBA tiene proyectos muy interesantes de robótica”, cuenta el montevideano radicado en Europa desde hace casi cinco años.

En Buenos Aires Wahrmann vivió siete años, se recibió y trabajó en un proyecto de satélites en conjunto con ARSAT e INVAP.

“Arranqué a trabajar desde el ITBA para ver si Argentina podía armar nano satélites. Lanzamos los primeros  micro satélites de Argentina, con estructura y diseño hechos acá que hoy están sacando fotos”, recuerda.

“Yo siempre quise trabajar con robots. Trabajar con los satélites hizo que me acerque a los robots. Tenía la idea de trabajar con robots y empecé a averiguar qué países ofrecían financiamiento, becas y posibilidades para poder hacerlo. Alemania surgió como una posibilidad porque tiene un área en robótica muy desarrollada. Es ideal para que los extranjeros vayamos, yo presenté un proyecto en la Universidad Técnica de Munich y desde entonces estoy trabajando allá”,  enumera el ingeniero oriental.

Wahrmann se define en su pasado como un niño que jugaba del otro lado de la orilla con legos, desarmaba video caseteras y se daba maña para armar aparatos eléctricos y mecánicos.

“Armaba y desarmaba carritos, soldaba bicicletas, autos a control remoto. Ahora me divierto más o menos igual pero me pagan para hacerlo, tengo un respaldo”, relata entre risas quien tiene pensado seguir radicado en Munich durante los próximos años.

“Después de estar viviendo siete años en Buenos Aires pasé a una sociedad que logra tener las ambiciones de Buenos Aires pero con una calidad de vida, un orden y una estabilidad social resueltos. En Munich siempre hay motivaciones e incentivos para que uno pueda avanzar profesionalmente y consolidar el desarrollo. Desde la universidad todo el tiempo te motivan para que te hagas planteos y te propongas cosas; y el ritmo de la ciudad te acompaña. Por eso digo que es ideal”,  resalta finalmente.

Haciendo Obras 2

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