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La Deportiva

El Mundial de los equipos y los astros ascendentes llega a semifinales

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Por: César López (NA)

Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Iniesta. La luz de los astros del fútbol se ha ido apagando en el firmamento ruso. ¿Qué le queda a la Copa del Mundo cuando ya llegan las semifinales? Mbappé, Kane, Lukaku, Griezmann y cuatro selecciones que muestran que el de Rusia es el Mundial de los equipos.

Una detrás de otra, como fichas de dominó, las estrellas caídas han ido desfilando por la calle de la amargura. Sus selecciones, metidas en siniestros laberintos, comprometieron su historia, sus títulos, el nombre bien ganado por los héroes del pasado.

Maradona, el D10s de los argentinos, pegó el grito. Se rasgó las vestiduras. Exigió cambios. Y por enésima vez pidió una nueva oportunidad para echarse al hombro la Albiceleste, aunque sin mirarse en el retrovisor donde asoma su fracaso en Sudáfrica-2010.

Brasil, el favorito de todos, fue mordido por el Diablo. Los belgas le recordaron que el amarillo luminoso de la casaca de Pelé, del Fenómeno Ronaldo, de Romario, se ha ido destiñendo.

Como lo fue el fútbol de Neymar, pero no sus polémicas, su show, su vida de divo.

Sin los astros más resplandecientes, el fútbol se encargó de buscar a otros. ¿Los herederos? En teoría transitan el mismo camino, pero la alfombra roja es aún larga para ellos.

Kylian Mbappé, el prodigio francés de 19 años, es el nuevo Picasso. Pícaro con la pelota, veloz como un guepardo, con vicios de fútbol de potrero. El atacante del París Saint-Germain huele la gloria, siente su perfume, y le queda bien.

“He trabajado todo el año para esto, sueño con esto desde que era un niño. Esto es algo grande”, aseguró el joven astro al alcanzar las semifinales ante Uruguay.

Harry Kane y Romelu Lukaku, goleadores del Mundial. El primero hace gala a la elegancia de su nombre para moverse en el área. El belga es potencia, energía pura. Un auténtico demonio ante Brasil.

El Mundial no fue para Argentina, ni para Brasil, que este domingo arribó con apenas siete jugadores a Rio de Janeiro y fue recibido por sólo una treintena de torcedores en el aeropuerto carioca.

A la distancia, el papa Francisco intentó consolar a los fieles brasileños en la tradicional misa dominical en la Plaza San Pedro con un “¡Coraje! Habrá otra oportunidad”, dijo el Pontífice futbolero, hincha de San Lorenzo.

Tampoco lo fue para la campeona Alemania, ni para España, que anunció la decisión de Fernando Hierro de dejar sus funciones como director deportivo después de asumir de emergencia la dirección de la Roja tras la destitución de Julen Lopetegui.

Pero las que resistieron y se metieron en las semifinales, Francia, Bélgica, Inglaterra y Croacia, firmaron su presencia privilegiando el juego de conjunto, el bloque, con cada pieza funcionado a precisión de relojero.

Los Bleus de Didier Deschamps, un equipo con promedio de edad de 26 años, la llamada generación de oro de los diablos belgas, la nueva Inglaterra y su fuerza aérea y la calidad técnica de Croacia, son la expresión pura del fútbol de conjunto. Equipos 100%.

El Francia-Bélgica del próximo martes en San Petersburgo promete ser un digno recital de fútbol propositivo, vertical y contundente. Y artistas le sobran a ese cartel. Mbappé, Pogba, Griezmann, Kanté… Hazard, Lukaku, De Bruyne, Fellaini.

En Moscú, un día después, Inglaterra con su bombardeo aéreo intentará tomar la capital rusa con el Príncipe Harry, el goleador de la cita con 6 anotaciones.

“Todavía hay un partido por delante para pensar en la final. Una cita apasionante. En cualquier caso nos sentimos bien, seguros y con confianza”, manifestó el delantero de los Spurs.

Pero al frente estará esa máquina croata que funciona al compás de Luka Modric, el director de una pequeña orquesta en la que dieciséis de sus artistas militan en las cinco mejores ligas europeas: Modric y Mateo Kovacevic en el Real Madrid, Ivan Rakitic en el Barça o Mario Mandzukic en la Juventus.

El de Rusia es el Mundial de los equipos. Francia, Bélgica, Inglaterra y Croacia hacen homenaje a la pelota bien jugada, con toque fino, de rápidas transiciones y abundante volumen de juego.

El fútbol está garantizado con estos cuatro semifinalistas, ni tan sorpresas a falta de los candidatos de siempre porque cada una se precia de tener artistas que saben para qué sirve la pelota.

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