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La Deportiva

El hincha de Sarmiento

Líneas literarias sobre El Verde.

Publicado

el

Escribe: M. Nicolás Uhalt

El hincha de Sarmiento es distinto a todos, ni mejor ni peor, distinto. Es loco, demente, soñador, enamorado por los colores, con una cabeza distintas a todas pero sobre todo, estoy convencido que tiene un corazón distinto a los demás. Este hincha tiene un pacto de vida junto a estos colores, que cuando los vé, se vuelve loco, como un perro que fija la mirada sobre el color verde y no puede sacarle la vista de encima por todo el día.

La tribuna es el habitad de este soñador, que vio millones de partidos, cientos de goles y su retina puede contar otros cientos de jugadores. Ahí, siempre parado, vestido con todo su equipo color verde que le da fuerzas.

Te cuento que cuando se pone la camiseta, es otro tipo. Sí así como te digo, no tiene nada que ver con el hombre que va al laburo a ponerle el lomo a la semana para darle de comer a la familia o aquél que tiene que ir con su mujer de visita a los suegros, ni cerca le pasa al que tiene que presenciar algún acto o cumpleaños de algún primo lejano. Insisto, en la semana es el hombre más tranquilo del mundo pero se pone la camiseta e inmediatamente es otra persona, como si le cambiaran el “chip” de la cabeza.

Tiene otra mentalidad y una fuerza enorme que no se lo da nada más, créanme que nada más. El tipo se va a la tribuna y se viste para la fiesta, se siente pleno, con aliados y guerreros al lado que tal vez no conozca, pero como es un loco de los colores, los siente como si fueran hermanos de toda la vida a cada uno de ellos, sin distinción de sexo alguno ni edad.

Una vuelta me contó que su corazón explota por cada gol y que esa sensación no se la da ningún auto 0 km o un televisor 150 pulgadas, ni un millón de dólares y lo más sorprendente es que me lo dijo convencido. Nada material lo conmueve de igual manera, solamente una pelota blanca moviendo la red en un sábado soleado. Los familiares le dicen que no vaya o lo mire por tele, que no reniegue más y no pierda tiempo, pero él, porfiado, sigue siendo fiel a su pacto y a lo que al fin y al cabo lo hace sentir pleno.

Con el alma en las manos alienta sin parar, se desgasta la garganta, baila y salta, disfruta. Esa es la palabra justa, lo disfruta con todos sus sentidos. Se siente un jugador más que juega desde la tribuna con su apoyo y su fuerza. Si él no va a la cancha, siente que su equipo va a jugar con menos fuerza, con menos aliento y no va a poder batir a los demonios que tenga en frente. Por eso se planta, con todo su equipo de fútbol como un jugador más, porque al fin y al cabo, él siente que es uno más o mejor dicho, ÉL SIN DUDAS ES UNO MÁS DEL EQUIPO.

Muchos hinchas al escuchar el pitazo final del árbitro se ponen eufóricos, tristes o dubitativos con algún empate que no sirve de mucho en la tabla. Él me dijo que quiere que el árbitro agregué por lo menos 10 minutos más por partido para poder ir despidiéndose de su casa. Lo siente así, lo vive así, no puede cambiar su alma de futbolero y amante de su equipo.

La otra vuelta me susurró al oído que tenía un sueño y que lo quería cumplir, seguramente esté relacionado con su querido “Verde”. Lo importante es que te lo presenté, él es el famoso hincha de Sarmiento, tan loco y enamorado de los colores. Lo vas a encontrar en alguna esquina de Junín o en su casa de Arias y Necochea en su mejor habitación… la tribuna.

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