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El Gustavo Alfaro juninense

El entrenador oriundo de Rafaela dialogó con LA DEPORTIVA sobre su infancia y juventud en Junín junto a su familia materna en calles Newbery y Tedín. Habló del ferrocarril, las carreras de natación en el club Newbery, los partidos de Sarmiento, la Laguna de Gómez y la pesca en El Carpincho entre otras vivencias de su niñez y adolescencia en nuestra ciudad.

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El actual técnico de Boca Juniors, Gustavo Julio Alfaro, es oriundo de Rafaela pero con raíces juninenses.

Su padre Julio vino desde muy joven a Junín a trabajar a los talleres ferroviarios y en nuestra ciudad conoció a su madre Nelly Velilla, donde se casó. En Junín nacieron sus dos hermanos mayores, luego volvió a Rafaela donde nació Gustavo el 14 de junio de 1962 y también su otra hermana.

Alfaro dialogó muy amablemente con LA DEPORTIVA en un rato libre de la concentración de Boca Juniors en Cardales y contó sobre su infancia y juventud en Junín junto a su familia materna en calles Newbery y Tedín. Entre otras cosas habló del ferrocarril, las carreras de natación en el club Newbery, los partidos de Sarmiento y la pesca en la Laguna de Gómez y en El Carpincho.

En el inicio de la nota Gustavo Alfaro, explicó que “parte de mi familia es de Junín, mucho tiempo de mi vida lo pasé yendo y viniendo de Rafaela a Junín y tengo muchas vivencias asociadas a esa ciudad.

Luego continuó expresando que “mi mamá se llamaba Nelly Felisa Velilla, vivía en la calle Tedín enfrente de las vías del tren, casi Newbery. Mis abuelos vivieron ahí y mi tía actualmente vive ahí, Mercedes Velilla, que cumple 93 años”.

Después siguió explicando que “era una familia tradicional, mi abuelo Nicolás Velilla vino de España, fue jefe de ferrocarriles en los talleres de Junín, mi papá Julio estaba trabajando en la fábrica Siam Di Tella y se vino fue a trabajar a los ferrocarriles y vivió al lado de la casa de mis abuelos. Ahí conoció a mi mamá, empezaron a tener una relación, en aquellos momentos iban a los bailes de clubes y se casaron el 9 de diciembre del año 1950 en la Iglesia de Junín, ahí nacieron mi hermana y mi hermano”.

A RAFAELA

Sobre el momento en que sus padres decidieron ir a vivir a Rafaela contó: “Cuando pasó el proceso de la nacionalización de los ferrocarriles, mi papá se presentó en las elecciones de obreros para representación gremial en los ferrocarriles argentinos en la seccional de Junín. Eso va en contra de lo que era el gobierno justicialista, mi papá ganó las elecciones internas, después le hicieron una causa y lo metieron preso con los presos comunes”.

Y agregó: “En aquella oportunidad a mi mamá la echaron del colegio donde estaba, a mi papá lo paseaban con los presos comunes por la calles y ahí decidieron irse a vivir a Rafaela, donde nacimos mi hermana y yo”.


Gustavo Alfaro, el más chiquito, junto con sus hermanos Graciela, Ricardo y Mónica.

ESCUELA RURAL

Por otro lado sobre su madre mencionó que “mi mamá era maestra daba clases en la escuela rural que estaba en la salida de lo que es la ruta que va a Pergamino, calle de tierra, cerca del campo que tenía mi tío Armando Balestrasse. Yo iba mucho a esa escuela, mi mamá iba a dar clases, mi tía Mercedes era la directora del colegio. Cuando coincidían los períodos lectivos, porque no terminaban al mismo tiempo lo que era la provincia de Santa Fe y Buenos Aires yo iba a la escuela de campo a tomar algunas clases donde fueron mis primos, así fue mi vida durante mucho tiempo”.

INFANCIA

Además contó detalles de su infancia en Junín y resaltó que “mi familia tenía un lote grande que lo habían cedido para hacer una escuela rural porque en aquel momento había comunidades Tobas y se dedicaban a fabricar ladrillos y todo lo demás. Con mis primos íbamos a ver los caballos que tenían”.

VACACIONES EN JUNIN

Sobre sus vacaciones en Junín, el actual entrenador de Boca Juniors, le contó a LA DEPORTIVA que “cuando llegaban los fines de año, pasaba mis vacaciones en Junín durante mucho tiempo, mi mamá venía a ver su familia y yo me la pasaba en el campo o en la Laguna de Gómez, iba al Carpincho, a pescar pejerrey”.


Alfaro con sus primos Roberto y Ricardo Balestrasse con la bomba de agua de la pileta en el campo de Junín.

NEWBERY Y SARMIENTO

En otra parte Gustavo Alfaro en su extensa charla también destacó que “además fui a la pileta del club Jorge Newbery, competí carreras de natación en la pileta que estaba arriba en un primer piso; también iba a la cancha de Sarmiento a verlo jugar en el ascenso y también cuando estuvo en Primera, me acuerdo de un gran equipo en el que estaba el Flaco Gareca. Iba a ver los partidos cuando Newbery estaba en el Nacional y ver todo lo que significaba eso con la cancha llena, más que nada en la tierra donde uno era chico y venía creciendo una parte de mi vida en Junín y otra parte en Rafaela, pero siempre Junín estuvo muy asociado a mis afectos”.

ENFRENTAR A SARMIENTO

Alfaro siguió relatando: “Cada vez que tuve la oportunidad de volver para jugar contra Sarmiento, siempre se me venían encima todas esas cosas de la infancia y adolescencia, que me marcó a fuego para toda la vida”.

UN RECUERDO PUNTUAL

El entrenador también se refirió a la tormenta del viernes 4 de enero de 1974 que tuvo Junín con ráfagas de viento de más 115 km/h señalando que “me acuerdo un verano que hubo una tormenta muy fuerte, como un viento de ciclón que arrancó el techo del gimnasio completo de Newbery, que estaba en construcción y lo tiro a la calle, también hizo descarrillar al tren que pasaba, fue terrible”.

ESPERANDO EL TREN

“Muchas veces esperaba a mi papá que se iba por trabajo a Buenos Aires, me quedaba en la esquina mirando todos los trenes que pasaban. Fue una infancia muy linda, muy feliz que la recorrí entre Rafaela y Junín”, manifestó Alfaro.


La casa de sus abuelos en Junín donde Gustavo Alfaro paso de su infancia y juventud.

DIARIO LA VERDAD

También habló de sus desayunos y del diario LA VERDAD, diciendo que “todos los días temprano la acompañaba a comprar a mi Mercedes Velilla la galleta marinera a la panadería de calle España y el Diario La Verdad que yo iba derecho a las últimas páginas para leer deportes. Y después con los dulces y la manteca que mis abuelos hacían tomábamos la leche que mi tío traía del campo. No había pibe más feliz en el mundo. A Junín también la recuerdo como la ciudad de los bancos en las veredas. Que linda época”.


Alfaro en brazos de su mamá en su bautismo.

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