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El desafío de producir para 10.000 M de personas

La población mundial, hasta ahora, es de alrededor de 8000 millones de personas. Los productores de todo el mundo han logrado alimentos para todos, sin embargo, enormes desafíos se plantean a corto plazo. Entre otros, nada más ni nada menos que asegurar la fabricación de alimentos para 10.000 millones de personas en los próximos 30 años. ¿Se podrá?

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POR: JOSÉ LUIS AMADO
-PERIODISTA AGROPECUARIO-

Distintas particularidades de Argentina, como lo son el clima o las condiciones de sus suelos e incluso económicas mundiales y geopolíticas, han puesto a nuestro país en el centro de la escena como un jugador fuerte en la fabricación de alimentos. De hecho, nuestro país fabrica proteínas vegetales y animales para abastecer a 10 argentinas. Ya sé!, me vas a preguntar ¿y entonces porqué hay hambre en nuestro país?, y sí, yo también me pregunto lo mismo, pero quienes tienen que dar las respuestas no la dan.

Pero bueno, sigamos. Por lo pronto y ante semejante desafío, quizás la primera pregunta que deberíamos plantearnos, es si hoy la fabricación de alimentos alcanza para todos los que habitamos este planeta. Más concretamente si será suficiente la producción de alimentos para cubrir las necesidades de las 10.000 millones de personas que lo habitarán en el 2050. Para esto hay que verificar los datos de consumo de alimentos en las últimas décadas y ver cómo ha evolucionado esta relación con la población mundial.

Lo primero es saber ¿cómo medimos el consumo de alimentos? La respuesta a esto es sencilla, pues se hace según el consumo de kilocalorías por persona y por día, en función de los consumos de productos alimenticios y esto para los países en desarrollo, para los países desarrollados y para el mundo como promedio.

Los países en desarrollo han incrementado su consumo de alimentos de 2100 kilocalorías/día/persona en 1970 y ahora, en 2017, (último dato publicado), ya estamos en las 2850 kilocalorías según la misma clasificación. Esto significa que el consumo de alimentos ha crecido un 38 % entre esas dos fechas, medido siempre per cápita y por día. Es decir, lo ha hecho a un ritmo de 0,8 % anual, que es una cifra muy importante por la forma en que ha sido calculada.

El consumo de alimentos per cápita en los países desarrollados ha tenido un aumento de 0,3 % anual, ya que creció en 13 % entre 1970 y 2017. En otras palabras, dicho consumo de alimentos en los países desarrollados tiene un límite superior al de los países en vías de desarrollo. El promedio diario del consumo mundial de alimentos está en 2950 kilcal/día/persona, contra un valor de 2850 kilcal/día/persona de los países en vías de desarrollo, o sea que la diferencia es de 3,5 % con respecto a dicho promedio mundial, cuando en 1970 esa diferencia era de 14 por ciento.

La reducción de la pobreza en muchos países como China y otros del sudeste asiático explican en parte esta mejora substancial. El crecimiento económico de China, a tasas que en muchos años fueron del 10 % anual -aunque ahora han disminuido al 6 %-, permite explicar esta evolución, que ha significado una gran disminución de la pobreza.

Recordemos que la producción de alimentos ha crecido significativamente en el siglo XX, tanto por el uso de tractores y maquinarias agrícolas que permitieron utilizar mucha más tierra para la producción de alimentos, especialmente desde 1940 en adelante, pues antes de esa fecha un 20% de la producción agrícola estaba destinada a alimentar caballos y otros animales de carga. También ha mejorado mucho la productividad agrícola por los cambios significativos logrados con el nuevo método de labranza cero (sin arar) y por la inversión en semillas, herbicidas, agroquímicos, fertilizantes, riego y la creciente tecnificación de la producción agropecuaria.

Tomemos el caso de la Argentina, uno de los países que junto a Brasil y Estados Unidos, está dentro principales exportadores de granos. En 1989 producíamos unos 30 millones de toneladas de granos y ahora estamos entre 130 y 140 millones de toneladas, es decir, se incrementó la producción 4,5 veces en 30 años (1989 vs. 2019). También en los últimos años, especialmente en 2019, se notó un gran incremento de la producción pecuaria, sobre todo de ganado vacuno, por la demanda de China, que tuvo un gran incremento.

Cabe destacar que todo esto ha sido logrado a pesar de la creciente presión impositiva en la producción agropecuaria local, algo que no ocurre en prácticamente ningún otro país del mundo. Hay que advertir aquí que, en función de esto, puede frenarse la inversión anual por hectárea y esto significaría un estancamiento o disminución de la producción. Por otra parte, nuestro país no puede darse el lujo de parar el desarrollo económico y el aporte a la demanda de alimentos global por problemas internos que ya llevan mucho tiempo sin solucionarse.

Los productores locales no les temen a los desafíos de producir más, pero quienes gobiernan deberá rápidamente resolver el aumento desmesurado de la pobreza y el acceso a los alimentos sin lesionar más la producción.

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