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El 29% de los homicidios en Junín se encuadra en violencia de género

Referirse a la violencia de género, por lo general, es pensar en agresiones extremas dentro de una pareja.
Las cifras establecen que la circunstancia más frecuente es la protagonizada por el hombre que comete abusos sistemáticos hacia una mujer a la que considera inferior o bien pretende dominar. Y por ello es que con frecuencia se confunde con violencia contra la mujer o violencia “machista”.

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Referirse a la violencia de género, por lo general, es pensar en agresiones extremas dentro de una pareja.

Macro Crédito al Instante

Las cifras establecen que la circunstancia más frecuente es la protagonizada por el hombre que comete abusos sistemáticos hacia una mujer a la que considera inferior o bien pretende dominar. Y por ello es que con frecuencia se confunde con violencia contra la mujer o violencia “machista”.

Pero no se puede omitir que también hay hombres –los menos-, que son víctimas de sus parejas.

Una de las tantas formas que permiten combatir la violencia de género es visibilizarla y contabilizarla.

Las estadísticas son muy pocas cuando se trata de violencia extrema y son numerosas las organizaciones no gubernamentales que recogen los casos uno a uno a lo largo y ancho del país.

Bueno es conocer entonces lo que viene sucediendo en el Departamento Judicial Junín desde hace poco más de treinta años.
Al igual que en el territorio nacional, queda claro que en los hechos de violencia extrema la supremacía masculina tiene un protagonismo categórico.

No se puede asegurar que los homicidios cometidos en el circuito intrafamiliar son privativos de esta época sino más bien, se visualiza gracias al abordaje de la problemática de manera sistemática y en todos los ámbitos por pequeños que sean.

Prácticamente el 29 por ciento de los homicidios cometidos en el Departamento Judicial Junín en los últimos treinta años, se corresponden con circunstancias que encuadran en la violencia familiar y de género y de ese porcentaje, el 52 por ciento son la consecuencia de agresiones brutales entre parejas que terminan en muerte.

Nueve son los partidos que conforman el Departamento Judicial Junín y con lógica relación entre cantidad de homicidios con número de habitantes, el de Junín resulta el que aporta mayor cantidad de muertes, el 44 por ciento, siguiéndole inmediatamente los de Lincoln, Rojas y Chacabuco.

Y resulta interesante detenerse un instante en este punto. Lincoln no es en cantidad de habitantes la mayormente poblada, la supera Chacabuco. Pero a la hora de hablar de homicidios, la supera en un 7.5 %.

Y si bien la cantidad de víctimas extremas es inferior en porcentajes a las registradas en las localidades mencionadas, resulta cuanto menos llamativo lo que ha sucedido a lo largo de las últimas tres décadas en el Partido de General Viamonte.
Allí, el 75 por ciento del tipo de homicidios que analizamos, se produjeron en Baigorrita cuando la diferencia de habitantes es muy importante. 13.462 en Los Toldos contra 1.862 de la localidad vecina.

MUJERES ASESINAS
Así como es indiscutible que son hombres los protagonistas de la violencia extrema ejercida sobre las mujeres, un 84 %, resulta interesante analizar qué fue sucediendo a lo largo de los últimos 30 años cuando la situación fue inversa.
Del 16 por ciento de homicidios cometidos por mujeres, sólo el cincuenta por ciento han sido condenadas con penas superiores a los 10 años.

La otra mitad exacta fueron mujeres que llegaron al punto de la violencia extrema tras años de abusos tanto físicos como psicológicos. Los distintos magistrados, ya sea con el sistema que rigió hasta el año 1998 como tras la reforma del Código Procesal y la implementación de un nuevo sistema, entendieron que estaban frente a mujeres asesinas pero víctimas de sus parejas. Los fallos giraron entre el exceso en la legítima defensa como en la defensa putativa. Traducido en condenas, las más altas no superaron los cuatro años y seis meses y por lo general, entre un y dos años que quedaron en suspenso. Vale decir, sin cumplimiento efectivo.

DE VICTIMAS Y VICTIMARIOS
Teniendo en cuenta la edad de las víctimas la atención ciertamente debería centrarse en la franja que va desde los 30 a los 39 años donde se sitúan en calidad de víctimas el 40 por ciento y entre 20 y 29, el 16 %.
Respecto de los victimarios, el 26 por ciento de los homicidios fueron perpetrados por personas de entre 30 y 39 años y el 21 %, entre 40 y 49.

ELEMENTOS
Por lo general los ataques físicos extremos del victimario a la víctima suelen ser precipitados y con componentes emocionales entre los que se destaca la ira que llega luego de reiteradas situaciones amenazantes, de insultos, acusaciones y hasta golpes.

La tensión en la pareja aumenta llegando al extremo de muerte.

Y para concretar el acto más extremo, las armas blancas o de fuego son sin dudas las más utilizadas y en proporción similar. Oscilan entre el 30 y el 32.50 % respectivamente.

VIOLENCIA VICARIA
Un término poco conocido pero que los especialistas defininen como “violencia vicaria” es la que se da cuando además de la agresión de uno de los componentes sobre su pareja se suma la ejercida sobre, en general, menores de edad o personas que no se encuentran directamente involucradas en el núcleo del conflicto.

Esta característica no ha estado ausente en el Departamento Judicial Junín.

Emblemático pero no incluido en el análisis de los últimos treinta años volcados en esta nota, fue el protagonizado por Marone que en 1975 asesinó a su mujer, María Beatriz Barile y sus tres hijos de 4, 3 y 2 años, Beatriz, Ricardo y Leonardo.

Y así como Lincoln sostiene un alto nivel de casos de violencia extrema, no está ausente la violencia vicaria. En el año 1999, vecinos linqueños se vieron sacudidos cuando Hugo García terminó con la vida de su mujer, Beatriz Gil y su pequeño hijo de 11 años, Sergio García.

La misma ciudad repetiría la difícil experiencia el día que, hace apenas cinco años, Rosa Bustos y Evelyn Sarmiento de 34 y 10 años respectivamente, morían apuñaladas por Miguel Ángel López y sólo lograban salvar sus vidas un adolescente de 13 que alcanzó a rescatar a su hermana de apenas siete meses.

EVOLUCION ANUAL
En el Departamento Judicial Junín, el registro de homicidios que involucran a parejas, novios, esposos o concubinos mantuvo un nivel sin demasiadas variables desde 1987 a la fecha, a excepción de los años 2001, 2010, 2011 y 2013, cuando se duplicaron los hechos.

LOS CAMBIOS
Décadas atrás, popularmente se hablaba de “crímenes pasionales” para referirse a asesinatos a los que se llegaba por celos, desengaños o ira.

Y si bien ese tipo de crímenes siguen existiendo, la sociedad evoluciona y ha obligado legisladores a dar respuestas acordes a las exigencias de los tiempos.

Treinta años atrás era frecuente ver cómo un tribunal imponía condenas de poco más de 8 años para homicidas que por un hecho de características similares en la actualidad podría definirse con una prisión perpetua.

Es que aprobada la Ley 26791 y sancionada en noviembre de 2012, se reformó el artículo 80 del Código Penal. Se amplió la figura del homicidio calificado por el vínculo y el catálogo de crímenes de odio e incorporó las figuras de femicidio.

En Junín, la primera vez que se aplicaría una condena por femicidio sería a partir de la acusación de la fiscal Vanina Lisazo para con Rubén Recalde por la muerte de Paola Tomé, el 16 de enero de 2014. Luego le seguirían otros como el de Liliana Ortega, ultimada por su ex yerno Alfredo Hamed, juicio que se ventiló el año pasado en los tribunales locales.

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