Seguinos en
Expo Junin
Expo Junin

Locales

Dos menores fugaron de la Casa de Abrigo y amenazaron con tirarse de un tercer piso

En el establecimiento asistencial habían quemado colchones. Dos menores huyeron y tras subirse al edificio en construcción de Lavalle y Liliedal amenazaron con tirarse al vacío. La tarea conjunta de Bomberos y funcionarios municipales evitó un trágico desenlace, más allá de las vicisitudes y los tensos momentos vividos.

Publicado

el

Momentos de tensión se vivieron ayer pasado el mediodía tanto en el edificio donde funciona la Casa de Abrigo (Liliedal y Alberdi) como en el que se encuentra en construcción a solo cien metros de distancia (Liliedal y Lavalle).

Un principio de incendio que se estima intencional, cruces y recriminaciones entre autoridades del Instituto y algunos de los menores alojados, la fuga de dos internos y el rescate cuando amenazaban con arrojarse desde el tercer piso
Apenas habían pasado las 12:30 del mediodía cuando desde la Casa de Abrigo – ex Instituto Legarra-, un operador de minoridad que se encontraba en el lugar, Juan Manuel Saita, convocó a personal policial y del Cuerpo de Bomberos ya que en una de las habitaciones del edificio, presuntamente de manera intencional, se habían prendido fuego dos colchones.

En minutos comenzó el trabajo de los socorristas mientras las personas que se encontraban en la Casa salían a la calle por sus propios medios, presas de mucho nerviosismo y angustia, y temiendo por el estado de sus compañeros.

Funcionarios policiales cortaron la circulación vehicular al tiempo que llegaban dos ambulancias del servicio de emergencias médicas aunque no fue necesaria la intervención de los facultativos ya que no hubo que lamentar personas lesionadas.

IMPUTACIONES CRUZADAS
Al tiempo que comenzaban a acercarse autoridades de la Casa de Abrigo, hubo algunas acusaciones cruzadas.

Mientras le recriminaban a una adolescente haber sido la protagonista del siniestro, la misma se acercaba a un grupo de chicos pidiéndoles que dijeran la verdad.

Y cuando ya apagado el fuego parecía que retornaba la calma, la desaparición de dos menores de 12 y 14 años, volvía a activar el sistema de seguridad con su búsqueda.

Móviles del Comando Patrullas, con datos de las características físicas y prendas que vestían comenzaron a recorrer la zona y rápidamente fueron ubicados a escasos cien metros de la Casa de Abrigo, en el edificio en construcción de Liliedal y Almafuerte, (donde funcionará próximamente el Centro de Monitoreo municipal) lugar que eligieron para “atrincherarse”, puntualmente en el tercer piso, amenazando parados en la cornisa, con arrojarse al vacío al ver la presencia policial.

MÁXIMA TENSION
Para entonces vecinos y ocasionales transeúntes presenciaban, atónitos, desde las veredas próximas mientras efectivos policiales, bomberos, del servicio de minoridad y el funcionario municipal Luis Chami, intentaban que los menores desistieran y abandonaran una posición por demás peligrosa.

Más de treinta minutos llevó convencerá los chicos y cuando finalmente depusieron su actitud, fueron rescatados y en ambulancias de Intermed los condujeron al Hospital Interzonal General de Agudos donde se les realizaron controles de rigor.

Al centro asistencial llegó el Dr. José Alvite Galante, fiscal de turno del fuero de Responsabilidad Penal Juvenil ya que se inició una investigación por Averiguación de Ilicito.

Se espera que en las próximas horas, el funcionario judicial les tome declaración tanto al personal de la Casa de Abrigo como a los menores allí alojados ya que, según trascendió, se habrían escuchado algunos reclamos que serán profundizados.

“SE QUERIAN TIRAR”
Luis Chami, participó activamente del rescate de los menores que habían fugado de la Casa de Abrigo después del incendio.
“Fui por el incendio y cuando ya estaba ahí, los ví” a los menores “al borde del precipicio, en el Centro de Monitoreo, caminando por la cornisa. Se querían tirar”.

El rescate del adolescente de 14 años se produjo sin demasiada dificultad mientras que el de 12 seguía amenazando con saltar al vacío. “Fue necesaria media hora para convencerlo –resaltó Chami- cuando me pudeacercar pude agarrarlo y me le tiré encima encerrándolo entre una columna y la pared. No nos podíamos mover porque corríamos el riesgo de caernos los dos, mientras había un bombero con una soga para amarrarlo y que no se caiga. Eso es lo que pasó”.

Ya pasado cierto tiempo de los rescates, Luis Chami destacó que “no pensás. Llegué y vi al chiquito al borde, con la mitad del cuerpo afuera. Tal vez alguien más preparado lo hubiera hecho mejor, pero salió todo bien”.

MÁS NOTICIAS

Más Leidas