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Doce panaderías cerraron en el último año en Junín y la zona

“Lamentablemente este Gobierno nos lleva a la pérdida de la dignidad como trabajadores”, sostuvo la secretaria general local de la SUPPAJ, Rosana Farías.

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Los panaderos de Junín no son ajenos a la crisis que atraviesa el sector. La dirigente local Rosana Farías manifestó su preocupación y marcó que “hace cosa de un año seguido que venimos mal”.
La Secretaria General de SUPPAJ Junín indicó en una nota brindada a LT 20 Radio Junín que “las ventas cayeron muchísimo, como defensores de los trabajadores vemos las bajas. Trabajo hay, lo que no hay por ahí es recurso económico para tener al trabajador como corresponde”.
Asimismo, la entrevistada expresó que “este momento favorece a que haya nuevamente trabajadores en forma clandestina, el trabajador hoy se lleva el dinero en negro a su casa porque tiene que darle de comer a su familia. Es una realidad, ellos ven lo que venden por día y la realidad que se vive”.

Farías, quien participó de una reunión en Buenos Aires días atrás, adelantó que para el mes próximo se convocará a una marcha federal del sector, y se elevará además un petitorio al Ejecutivo nacional indicando que no se pueden pagar las tarifas.
“Los sacudones que nos dio el Gobierno pegan directamente en la luz y el gas, con lo que más trabajamos nosotros. El que termina perdiendo ante esto siempre es el trabajador, siempre el mismo”, evaluó.
La dirigente local afirmó a su vez que “dentro de todo” la situación que viven los trabajadores panaderos en Junín y la zona “no es como la que les toca a los de Avellaneda, Lanús o Quilmes, por ejemplo, que trabajan de 10 a 15 pesos por día y cobran 500 pesos”.
En el área de cobertura de SUPPAJ, durante el último año y medio, cerraron 16 panaderías.
“De todos lados nos llaman para pedirnos changuitas, pero también está del otro lado el que se abusa de la situación y se aprovecha del obrero. Lamentablemente este Gobierno nos lleva a la pérdida de la dignidad como trabajadores”, resaltó Farías.
Esta semana, panaderos de todo el país volvieron a advertir sobre el estado que viven y aseguraron que cientos de locales cerraron en el último año.

En ese contexto, la Federación Argentina de Industrias de Pan (Faipa) anunció el “estado de emergencia” por no poder afrontar el pago de los servicios de luz, gas y agua, por la agobiante presión tributaria, y la dolarización de las materias primas.
Según Faipa son alrededor de 800 las panaderías que cerraron en el último tiempo, y más de 200 en suelo bonaerense. Para la Federación, las ventas han bajado en el país entre el 30 y el 35 por ciento, dependiendo de la provincia.

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