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Directivos desamparados ante los nuevos festejos estudiantiles

Los chicos pasan la noche entera sin dormir, tomando alcohol y así van al colegio. Dicen que no encuentran eco en las familias.

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El pasado sábado, La Verdad publicó una carta a la ciudad firmada por directores de secundaria de escuelas de gestión privada, quienes ponían de manifiesto la necesidad de “comunicar públicamente una situación que acontece cada vez con mayor frecuencia y que, aunque ocurre con el consentimiento de los padres, no debiera suceder. Los alumnos de 6° año, considerando incluso que muchos no han cumplido aún los 18 años, resultan responder a las propuestas de dueños de boliches que los albergan durante toda una noche en los distintos recintos bailables o de tragos (también suelen tener lugar en quintas privadas), donde los chicos pasan la jornada anterior a los festejos de UPD (último primer día), del ahora UVI (último día anterior a la vacaciones) y en un futuro quién sabe qué último día será, divirtiéndose pero, en algunos casos, bebiendo y, dadas las situaciones ya vividas y de las que hay constancia, incursionando en otras actitudes dañinas, peor aún, por ser protagonizadas por menores”.
“Solicitamos que quienes tengan algún tipo de responsabilidad en estos eventos, tomen conciencia y entiendan que las escuelas no pueden recibir alumnos al día siguiente a estas veladas, en condiciones no aptas para afrontar una jornada escolar. Asimismo, se hace notar a las autoridades policiales que no debieran permitir que personas adultas alojen y provean de bebidas alcohólicas, alentando un consumo desmedido a menores que están resultando ser el negocio de gente que no los está cuidando”, apuntaron.

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Desamparo
En diálogo telefónico con Silvia Ponce, directora del Colegio Secundario San Jorge de nuestra ciudad, expresó que “la carta en cuestión está avalada por todos los directivos de las escuelas privadas de Junín y nuestro único fin es expresar a la comunidad nuestra preocupación y decir que estamos con este problema totalmente solos. Esta es una problemática social nueva y nuestra mayor preocupación está centrada en los chicos porque vemos que hay mucha gente que no los está cuidando. No encontramos respuestas las veces que hemos pedido a los padres que nos ayuden, que si alguien dice no, en este caso la escuela, la palabra tiene un significado. A pesar del no, los estudiantes han tomado la decisión de celebrar cada vez más días como el último, no sabemos que otros últimos días vendrán”.
“Hasta ahora se festeja el último primer día de clase (UPDC), como novedad se festejó el último día anterior a las vacaciones de invierno (UVI), el último día siguiente a las vacaciones de invierno, los días previos al viaje a Bariloche, el día del estudiante, el último día de clases, son varios. Estos festejos implican que los chicos pasen toda la noche fuera de la casa, sin dormir. Los boliches bailables, salones particulares o quintas los alojan y los padres pagan por este servicio. Tal como salen del festejo, van a la escuela, que eso es lo problemático, porque hasta ahí sería responsabilidad de los padres. Una vez dentro, somos nosotros quienes los recibimos y no siempre están en las mejores condiciones ni preparados para afrontar la jornada escolar”, apuntó.

Llamar a los padres
Luego, la profesora expresó que “estamos notando con agrado que algunos padres comenzaron a tomar conciencia pero también nos encontramos con otros que vivencian estos festejos como si fueran ellos los adolescentes y no se animan a decirles que no a los hijos. Hemos hablado con padres y alumnos en ocasiones anteriores. Este año ya figura en los acuerdos institucionales de convivencia, porque cuando hemos convocado a los padres, de 40 vienen 9. Nos sentimos avasallados porque, hasta quinto año, tenemos una relación hermosa, pero cuando llegan a sexto parecen que somos los enemigos”.
Para finalizar, manifestó que “si a media mañana vemos que el chico se duerme, la consigna es llamar a los padres y que lo retire. Por supuesto que, si ni siquiera está en condiciones de quedarse, se los llama antes de que entren al aula. Tememos que esta moda se afiance y suceda cada vez con mayor frecuencia”.

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