Seguinos en
Binaria Seguros

Locales

Dejarlo todo, con mucho sufrimiento, para poder vivir mejor y tener esperanza

Sergio Ramírez es venezolano, tiene 32 años y es licenciado en contaduría pública. A mediados de mayo llegó a la Argentina tras viajar 5 días por Venezuela y Brasil. Primero llegó a Recoleta, en Capital Federal y luego a Junín. Lo hizo solo.

Publicado

el

A pesar de haber pensado en irse de su país mucho tiempo, Sergio tuvo que atrevesar uno de los momentos más difíciles de la vida, cuando por, culpa de la crisis, perdió a una hija. Hace un mes, se reencontró con su esposa, tiene trabajo y esperanza de progresar, a pesar de la tristeza de estar lejos de sus seres queridos.
Oriundo de Mérida, Venezuela, Sergio cuenta que es una “zona conocida como los Andes de Venezuela, una de las regiones más frías y más bonitas de ese país”, también destaca, que “Mérida es protagonista de un record Guiness, por contar con la heladería “Cormoto”, heladería con más sabores helados, aunque, lamentablemente, hace un tiempo cerró sus puertas por la situación económica y social que vive el país”.
LA VERDAD quiso conocer la historia de Sergio Ramírez para comprender cómo impacta la crisis en Venezuela en una persona.
“Llegue a la Argentina en mayo de 2018, a Buenos Aires, me instale en un hostel de Recoleta, vine solo pero tuve la suerte de encontrarme con muchos otros venezolanos por lo que la llegada se me hizo más fácil. En Buenos Aires estuve unos 15 días,
buscando trabajo pero al no encontrar, una prima de mi esposa, venezolana, pero
hija de argentinos y que gran parte de su vida la vivió en este país, me abrió
las puertas para venir a probar suerte a esta ciudad”.
“Al abrirme las puertas decidí venir aquí a buscar trabajo. Estuve un tiempo viviendo con ella, caminando entre 8 y 10 horas por día buscando trabajo, de local en local. Por suerte, a los 8 días de estar acá, conseguí un trabajo en un local gastronómico, allí,
Carlos, su dueño, me dio una posibilidad durante un mes. Luego, conseguí otro
empleo, en un comercio de ferretería, empleo con el que me quede finalmente”, cuenta aliviado Sergio.

Cuando la crisis golpes en lo más íntimo

“Decidí irme porque la situación en Venezuela, como todos saben, está muy difícil, por más que trabajes y ganes dinero, esto solo alcanza para comer y a muchos ni siquiera para eso. Hoy, quienes se van de Venezuela son los graduados, porque uno estudia para tener una profesión y progresar, cosa que en Venezuela no ocurre, no conseguís alimentos, no tenes medicina, no hay estabilidad económica. Mi esposa y yo siempre quisimos trabajar para poder vivir bien y eso en Venezuela eso es imposible”, cuenta
Sergio al comenzar su relato cuando LA VERDAD lo consultó en porqué dejar el
país. “Si bien, tenía pensado irse hacía bastante tiempo, Sergio cuenta que no lo hacía “porque dejar el país de uno es muy difícil, tenés que dejar a tu familia, a tus seres queridos y a mí, con 32 años, se me hacía muy difícil. No quería irme por mis padres, hermanos y amigos”.

La pérdida más sentida

Más allá de esto, el protagonista de esta historia tuvo que atravesar uno de las situaciones más difíciles de la vida.
“Tuve una experiencia muy fuerte cuando mi esposa, con quien estoy casado hace casi
cuatros años, quedó embarazada. Nació mi bebé, pero a los cuatro días falleció y vivir lo que viví en el hospital fue muy fuerte. Las carencias, la falta de medicinas, la precariedad de los quirófanos y de los hospitales en general, algo que parecía mentira en un país tan rico”.
Emocionado, Sergio contó entre lágrimas que su bebe falleció “porque durante cuatro días busqué por todo Venezuela una inyección para sus pulmones y no la conseguí y eso hizo que mi hija falleciera (dice Sergio entre lágrimas), y agregó: “Ni siquiera un primo con alto rango en el gobierno lo pudo conseguir, imaginen, si él no pudo, lo que queda para la mayoría de la población. Mi esposa quedó en el hospital con una
infección por culpa del estado de los quirófanos, y todos los días luchaba para
conseguir los medicamentos, como también algodón, agujas, porque en el
hospital no había nada”.

Esperanza que se diluye

“Lo fuerte es irse porque uno no lo hace por un progreso, sino, por huir de la crisis. Decidí irme cuando ya no tuve esperanzas de que las cosas en mi país fueran a mejorar. Estaba entre ir a Argentina o Chile, pero siempre este país me llamó más la atención y por eso me decidí, en busca de un nuevo comienzo para mí y mi esposa”, detalla
Sergio.
La travesía de Sergio Ramírez para dejar Venezuela duró cinco días. “Desde mi ciudad natal cruce todo Venezuela en colectivo, llegue, luego de dos días a la frontera con Brasil, ahí ingresé a Brasil, y en un taxi me fui hasta Boa Vista, allí, tome un avión hasta Foz de Iguazú y de ahí, nuevamente en colectivo hasta Argentina. En total fueron
como 5 días de viaje”.
“Me vine solo, y hace un mes, mi esposa llegó a la Argentina. Junín es muy diferente a Mérida, otra cultura, otro clima, otra forma de alimentarse, pero todo eso, se reemplaza con que el argentino es muy buena gente, al igual que el venezolano”, dijo y agregó: “Estoy agradecido de los argentinos y principalmente de los juninenses, personas muy amables, que ayudan mucho y que me ayudaron mucho. He caminado todo Junín buscando trabajo, muchos me aconsejaban a donde ir y demás y hoy, gracias a
Dios, ya estoy muy tranquilo”.

Extrañar los afectos

Sergio tiene 32 años, es licenciado en contaduría pública, graduado de una de las mejores universidades públicas de Venezuela, Universidad de Los Andes, es el menor de cuatro hermanos, todos también profesionales y educadores. Su padre, es Licenciado en Letras y publicó tres libros. Todos están, aún, en Venezuela. Por último, Sergio reflexionó que “es difícil estar fuera del país de uno, más allá de tener esperanza aquí de poder progresar, todos los días se extraña a la familia, a los amigos. Todos los días miro fotos de ellos y recuerdo los momentos vividos. Extraño mucho a mi tierra, a mi país lo veo muy mal, cada día es peor, las medidas económicas, la inflación, agravan la crisis, espero que las cosas cambien por allí pronto y sin dudas, cuando vea que las cosas cambiaron y hay esperanza apostaría de nuevo
a mi país, sin dudas”.

MÁS NOTICIAS

Más Leidas