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Cuántas personas mayores y cuántas entidades de mayores entusiasman

Por Cecilia Herón (*)

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Hace unos días atrás me preguntaron cuál era la edad a partir de la cual se ingresa a la tercera edad, a lo que conteste, con 60 años, edad cronológica para los países en vía de desarrollo, 65 para los países desarrollados.

Claro está que es una convención, un criterio que nos permite dar cierto marco y especificidad, pero quienes nos hemos formado en gerontología sabemos que hay muchas formas de envejecer, muchas formas de vivenciar ese ciclo vital, hay quienes no sólo no sienten el paso de los años sino que además tienen motivaciones y un entusiasmo que podrían ser propios de personas más jóvenes, no estoy haciendo referencia a quiénes no asumen el envejecimiento o aquellos que respondiendo a parámetros estéticos y culturales no quieren verse viejos. Por el contrario, me refiero a un subgrupo de personas mayores que reconocen la edad que tienen, pero a quienes esos años y/o algún tipo de limitación que puedan presentar no los frenan para levantarse a diario como Miguel que a sus 70 largos concurre a trabajar religiosamente a la imprenta que fundó sin ninguna otra necesidad más que la propia satisfacción.

Deberán dispensarme pero llegó mi hijita de tres años, que quiere ayudarme a escribir, entonces le pregunto para vos qué es un jubilado y ella responde Francisco. Francisco es un jubilado de Agustina que pese a algunas dificultades de salud, sigue trabajando el campo y no sólo eso sino que además participa activamente del Centro de Jubilados de esa localidad.

A Miguel y a Francisco los conocí gracias a mi trabajo con Adultos Mayores, tarea que me ha aportado mucho y en la que ellos cumplieron el papel principal, yo sencillamente los secundaba. Ejemplo de ello fue Margarita Colombo, quien hoy no está con nosotros, quien hace varios años atrás me sugirió la implementación del Curso de Memoria en los Centros de Jubilados. Acá con el permiso de uds. quiero hacer un breve referencia a éstos, ya que son importantes instituciones sin fines de lucro en donde los mayores entrelazan vínculos, generan sentido de pertenencia, realizan variadas actividades, todo gracias al trabajo cotidiano y desinteresado de un grupo de jubilados que le dan vida a ese tipo de entidad y con ello le permiten a muchos vecinos coetáneos participar de dicha institución. Muchos de los jubilados que integran esas comisiones directivas destinan semanalmente varias horas de su tiempo a colaborar con las tareas del Centro, como lo hace Elida de Zona Norte, quien con sus compañeros, mensualmente reciben los productos comestibles de PAMI, los ordenan y se disponen a armar los bolsones con destino a los afiliados de dicho organismo que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Por cierto, quiero aprovechar para saludar por esta vía a la Asociación de Educadores Jubilados y Retirados que cumplió su 70 Aniversario y como no nombrar a quien fuere su Presidenta la Sra. Angélica Andrade, soy una convencida de que los honores se rinden en vida.

Cuántas personas mayores y cuántas entidades de mayores entusiasman, cómo no sentirse obligado a hacer algo útil, a emularlos, a respaldarlos mínimamente, como no tener la convicción de que son merecedores de los recursos necesarios para que puedan expresar sus potencialidades, para que cada vez sean más los mayores integrados, para que puedan seguir participando activamente , reconociendo que tienen distintos requerimientos, así como necesidades que deben ser atendidas por sus familias como por parte del Estado.

En días se celebra el Día del Jubilado, es mi deseo que cada uno de los que conforman este importantísimo sector poblacional pase un día de algarabía, sepan que uds. dejan huellas importantes en sus descendientes, ni que hablar de sus nietos. Jorge y Lidia los malcrían a diario, bajo el pretexto de que lo que no pudieron hacer con sus hijos lo hacen ahora con sus solcitos, de manera que en la casa de ambos resulta imposible que falte alguna golosina, yo como muchas mamás que trabajan que haríamos sin una abuela/o que se ocupe de retirar a nuestros hijos del colegio, darle de almorzar y cuidarlos con toda esa paciencia y amor que sólo una abuela puede proporcionar. Sepan también que quedan improntas de su paso por las instituciones, como no aludir a Derkid Grehuello quien fuere Presiente de la Asociación de Jubilados y Pensionados Ferroviarios, uno de los primero que se acercó a mí para trabajar como pares y que puso desinteresadamente a disposición de todos la sede que él presidía. Yo sé que la sociedad a veces les resulta extraña o incomprensible, una sociedad que habla de los jóvenes que no estudian ni trabajan, los famosos NINI, siendo que muchos de uds. aún hoy trabajan, pese a que han contribuido al sistema previsional por décadas que no se han retirado del mercado laboral, ya sea porque no les alcanza el haber previsional o por propia satisfacción. Como no van a merecer pasar un lindo día, como nosotros como hijos, nueras o desde el rol que tengamos no vamos a decirles y a desearles un Feliz y merecido Día del Jubilado.

(* )Licenciada en Ciencia Política (UBA).
Especialista en Vejez

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