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Cristian Pauls, entre la casa de su abuela y el cine de la palabra

Movilizado por inquietudes personales y profesionales, el realizador de ‘Tiburcio’ volvió al pueblo en el que de chico supo pasar sus vacaciones. En 2016 filmó una obra que se proyectó casi tres años después ante más de 200 vecinos. Cómo vivió la experiencia.

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Por Redacción La Verdad

Recordar, explorar, conversar, filmar. De eso se trata el cine para Cristian Pauls, guionista y director. Generar interacción y crear condiciones de producción capaces de contar historias a través de un hilo conductor.
‘Tiburcio’ se filmó a lo largo de tres semanas en el año 2016. Poco más de un año después la obra fue presentada en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). Y esta semana se proyectó en Fortín Tiburcio, en el marco del Programa Cine Móvil, y en General Arenales.
El documental se pensó, en principio, en función de parte de la infancia del director. Pauls vacacionó algunos años en Fortín Tiburcio, y medio siglo más tarde regresó al pueblo. Contra todo pronóstico, su viaje se distanció de la reconstrucción nostálgica para volverse la actualización de un pasado lejano aunque aún tangible.
Entre ambas presentaciones, y acompañado por el juninense Gabriel Massano Daher, el realizador contó a Grupo La Verdad algunas de sus sensaciones acerca del proceso de trabajo.

La infancia y el cine
“Tiburcio es un sitio al cual volví casi después de 50 años, básicamente para ver si había una casa en la que yo pasaba vacaciones cuando era chico. La casa de mi abuela. Una vez muerta mi abuela, después de mucho tiempo, nadie supo más nada de la casa”.
“Ella murió en el 80, desde ese momento nadie supo más nada. Mi madre nunca venía, odiaba el campo. Mi abuelo tampoco venía, una vez que ella murió dejé de venir. Vine dos o tres veces a Tiburcio, no más, pero tengo recuerdos muy vivos”.
“La excusa de esta película fue, entonces, ver qué fue de esa casa. Eso funcionó un poco como excusa para venir y ver cómo vive la gente, qué siente la gente, qué le pasa a la gente en Tiburcio, cuáles son los dolores, sus malogrados esfuerzos, sus ilusiones. Por otro lado se cruza la inquietud cinematográfica de volver a pensar qué es la conversación en el cine”.

El misterio y la palabra
“Aquel que habla, en un punto, nunca dice la verdad. Arma un relato, selecciona, se juega lo que uno descarta, omite, subraya. A mí me interesan esas grietas. Yo creo que esta película tiene que ver con algo personal en cuanto a mi formación cinematográfica, con ser un cineasta la de la palabra. El golpe para mí es ese, me interesa el procedimiento de trabajo de Coutinho, un director brasilero fallecido. Ahí se gesta, de alguna manera en mí, Tiburcio”.
“Pensé por qué no una película sobre cosas que yo me preguntaba, por ejemplo qué fue de la casa de mi abuela en Tiburcio. La pregunta fue rápidamente disuadida, la casa está y no hay ningún misterio. Los tiempos hoy expulsan los misterios. Yo tenía mucho escrúpulo y mucho temor, pero no podía no mostrar la casa”.
“El cine, un poco hace extrañas cosas que son muy ordinarias. Y al mismo tiempo vuelve ordinarias cosas que son completamente extraordinarias. Me parece que ese es el punto de la casa para mí hoy. Y al mismo tiempo decir que el pasado no vuelve”.

Los otros y uno
“Era un interrogante lo que iba a pasar con la gente, teníamos que hacer entender que hay cosas que no entran en una película. Siempre una película es menos de lo que es el mundo. Pero me parece que fue bien recibida, uno está lleno de prejuicios con la gente. Nunca una película es como uno quiere, menos un documental. Tengo y marco amplio y trato de liberarme a lo que los materiales y los azares van suscitando. Me voy liberando de las presunciones”.


Aporte juninense

Gabriel Massano Daher hizo gran parte de la película, tomó decisiones estéticas y dejó su huella en el trabajo de Pauls. “Cristian como director y como persona es muy generoso. Este encuentro es producto de la casualidad, nos conocimos intercambiando e-mails, charlamos un poco sobre cámaras y lentes, y nos pusimos a trabajar. Desde mi rol traté de ayudar en la historia que él quería contar”, dijo Massano Daher.

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