La profunda crisis institucional y económica que atraviesa el Club Atlético San Lorenzo de Almagro escaló a un nuevo nivel de tensión pública tras la difusión de un contundente comunicado por parte del plantel profesional y la inmediata filtración de supuestos mensajes privados del presidente, Marcelo Moretti, refutando los reclamos.
El cruce pone de manifiesto la quiebra en la relación entre los futbolistas y la dirigencia, en un momento crucial para las aspiraciones deportivas del «Ciclón».
El grito del plantel: «La situación actual es insostenible»
Los jugadores de San Lorenzo emitieron un «lapidario» comunicado a través de sus redes sociales manifestando su «profunda preocupación y malestar» por la «delicada situación» que, aseguran, atraviesan desde el inicio de la temporada.
El documento, replicado por la mayoría del plantel, detalló dos grandes ejes de reclamo, señalando que la situación va más allá de lo económico y atenta contra la dignidad laboral:
El principal punto de conflicto es la falta de pago, con jugadores que, según el comunicado, «desde el mes de agosto no hemos percibido, en algunos casos, íntegramente nuestros salarios», una situación que afecta directamente a sus familias y compromete el desarrollo de su actividad profesional.
A la deuda económica se sumaron denuncias sobre las condiciones de trabajo diarias, incluyendo:
• Falta de comida adecuada.
• Ausencia de servicios básicos en el vestuario, citando específicamente la falta de agua caliente.
Los futbolistas concluyeron su carta con un fuerte mensaje a la dirigencia: «No se trata solo de una cuestión económica, sino también de respeto, dignidad y condiciones laborales mínimas que todo trabajador merece. La situación actual es insostenible y requiere una solución inmediata y seria». Pese al malestar, ratificaron que seguirán entrenando y compitiendo con compromiso.
La defensa de la dirigencia: Los mensajes giltrados de Moretti
Pocas horas después del comunicado, se filtró una cadena de mensajes de WhatsApp atribuidos al presidente Marcelo Moretti, en la que este se encargó de refutar los puntos más sensibles del reclamo de los jugadores, defendiendo su gestión y cruzando al plantel.
Respecto a los pagos, Moretti admitió pequeños atrasos, pero detalló que la situación no era la paralización total descrita por los jugadores. En los mensajes, el presidente habría explicado la situación económica de forma fragmentada, afirmando que habían realizado pagos recientes a un gran número de futbolistas, aunque reconociendo que todavía se adeudaban meses (como parte de agosto, y sueldos de septiembre y octubre en diferentes proporciones según el jugador). Además, hizo hincapié en que su gestión «heredó un club destruido» y que se estaba encaminando patrimonialmente.
El punto más confrontado fue el de las instalaciones. Moretti desmintió categóricamente la falta de agua caliente y comida, enumerando las mejoras realizadas recientemente en el vestuario local:
• Cambio de todos los lockers de los jugadores.
• Renovación del piso y pintura.
• Instalación de todas las duchas con sus respectivas lluvias.
• Colocación de un hidromasaje a nuevo.
• Aseguró enfáticamente que «el agua caliente funciona perfectamente».
El presidente, a través de estos mensajes, buscó instalar la idea de que los futbolistas estaban «mintiendo» en su reclamo sobre las condiciones laborales, mientras minimizaba la deuda salarial a «pequeños atrasos».
Esta confrontación pública subraya la inestabilidad que vive San Lorenzo. La denuncia de los jugadores por la falta de salarios (en algunos casos desde agosto) y las condiciones precarias fue directamente confrontada por la dirigencia, que intenta mostrar una imagen de gestión activa y saneamiento.
El conflicto se desarrolla en medio de una crisis institucional que incluyó un pedido de quiebra y la intervención de la AFA, cuyo presidente, Claudio «Chiqui» Tapia, se ha involucrado directamente para intentar mediar y encontrar una salida política al caos en el club, en medio de la resistencia de Moretti a renunciar.






